José Bono reprende a un resistente antifranquista que exhibe una abndera republicanaNo voy a decir que Bono sea un facha, porque no sería verdad. Bono es lo mismo que ha sido siempre, un vulgar impresentable, y ayer lo demostró una vez más al atreverse a reprender a los verdaderos padres de nuestra democracia -los resistentes y los represaliados antifranquistas- que estaban invitados en el Congreso de los Diputados, para recibir el homenaje que le deben las instituciones democráticas y que siempre ofrecen de forma cicatera, de tapadillo y por debajo.

Cuatrocientos ex-presos políticos, cuatrocientas personas que estaban en la cárcel, cuando José Bono jugaba a ir a las misas de los curas obreros -ay, que peligroso, osea- en los ratos libres que le dejaban las clases de ICADE, tuvieron que ver como este chiquilicuatre beato y comesantos les reprendía todos, en un tono indigno y barriobajero -y con expresión de desprecio en la cara y en los gestos, por cierto- porque uno de ellos había exhibido una bandera republicana, el símbolo de la única legalidad democrática conocida durante décadas en España y por la que ellos lucharon, y el símbolo que aún hoy, muchos españoles, consideramos como la verdadera bandera de nuestra patria, si es que eso existe. Un símbolo que no se puede comparar con la bandera franquista, que es la bicolor con el escudo imperial, por el sólo hecho de que una de ellas repesentaba la Ley y la otra representaba el golpismo, y un símbolo que por mucho que este indigno presidente del Congreso de los Diputados se empeñe en ignorar, se puede exhibir con todas las de la Ley, como nos recuerda el siempre alerta don Hugo.

José Bono odia y desprecia a las personas a las que ayer homenajeaba la institución que preside, y por eso buscó la más mínima excusa para hacerles un feo monumental. Primero, abusando de su cargo y de su situación de poder humillando a la persona que exhibió la bandera que muchos consideramos nuestra y lucimos todos los días con orgullo en nuestra solapa -en mi caso, en el tirante izquierdo-, y posteriormente, negándose a acompañarles a todos ellos en la visita al Congreso de Los Diputados y negándose estar con ellos en la simbólica fotografía en la escalinata de los leones.

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