Hoy ha sido un día muy revelador. Guardé en la memoria aquella frase de José Luis Rodríguez Zapatero, pronunciada en la calle Ferraz, ante miles de ciudadanos que celebraban su primera victoria electoral. Zapatero dijo entonces: “No cambiaré, seguiré siendo el mismo, no os decepcionaré“. Yo me guardé la frase en la memoria, porque entonces estaba seguro de que la necesitaría más adelante. Pero pasaron los días, las semanas, los meses y los años, y me confié. Pensaba: no es de mí partido, pero es de los míos sin duda. Durante años, prácticamente durante toda la legislatura anterior, he apoyado con pocas reservas, y siempre circunstaciales, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy sé que era un lobo con piel de cordero, y hoy he tenido que desempolvar de mi memoria aquella frase, porque hoy sé que Zapatero ha cambiado, que ya no es el mismo, y que me ha decepcionado.

Los socialistas españoles se han colocado en el ala más dura del socialismo europeo. Hoy, como todo el mundo sabe, el Parlamento Europeo ha aprobado una durísima directiva que, prácticamente convierte a los inmigrantes irregulares en personas sin derechos, y lo ha hecho con los votos del Partido Popular Europeo, de los liberales, del grupo Europa de las Naciones -grupo de la derecha radical al que pertenecen partidos como los exfascistas de la Alianza Nacional italiana de Gianfranco Fini-, y con los votos de los eurodiputados del Partido Socialista Obrero Español, el de Zapatero, que ha apoyado esta iniciativa que, otros partidos socialistas del continente han calificado de ser “inaceptable”, una “aberración” y una “vergüenza“. Hay que decir que dos eurodiputados socialistas españoles, Josép Borrel y Raimon Obiols, no han apoyado esta directiva.

La directiva aprobada por los socialistas españoles -a pesar de que no han conseguido que pase ni una sóla de las enmiendas presentadas por su grupo- permite mantener retenidos sin juicio y sin explicación alguna a las personas durante hasta dieciocho meses, algo que choca de frente con la tradición democrática europea, y con cualquier sistema judicial mínimamente democrático. La directiva aprobada por los eurodiputados del PSOE, además, permite que se expulse a menores sin familia a terceros países con los que no tienen relación alguna.

Los socialistas españoles explican su voto favorable asegurando que aunque la directiva no es de su agrado, sí viene a establecer unos límites para la retención de los inmigrantes, límite que en España está en los 40 días, es decir, algo más de un mes, pero que otros países -Reino Unido, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Malta, Países Bajos y Suecia- no tienen. Así, dicen los socialistas españoles, se obligará a estos países a establecer como mínimo ese límite, lo cual les parece un gran adelanto en la defensa de los derechos de los inmigrantes sin papeles. No es un gran consuelo, sobre todo si tenemos en cuenta que a Gran Bretaña esta norma no le afecta (es decir, que podrá seguir reteniendo a las personas cuanto tiempo les parezca oportuno a las autoridades), y que en España lo que ha dicho el ministro de Interior es que el periodo de 40 días se va a aumentar a lo que le permita la directiva.

Ya ven ustedes: no parece que haya muchas razones para fiarse de Zapatero y del Partido Socialista Obrero Español últimamente. Quizás no las haya habido nunca. A la vergonzante actuación del ministro Corbacho el otro día absteniéndose en la votación de la directiva de las 65 horas, hay que añadir hoy la más vergonzante todavía del voto favorable, junto a la extrema derecha europea, al inicio de una política de apartheid -y no es exageración, ya que es apartheid un sistema judicial en el que las personas tienen diferentes derechos según su nacionalidad- en Europa.

El otro día manifestaba en alguna tertulia mañanera mi sospecha que en realidad la abstención de Corbacho lo que busca es ir allanando el camino para el día en que toque aplicar la directiva de las 65 horas en España. Lo ocurrido hoy en el Parlamento Europeo, unido a la intención declarada del Gobierno de ampliar el plazo de internamiento de personas hasta los18 meses sin explicación ni juicio, me convencen de ello.

Nos merecemos un gobierno mejor y un presidente que no nos mienta.

NOTA: A través de Menéame, pueden ayudar a difundir la lista de correos electrónicos de los diputados socialistas xenófobos españoles para hacerles saber que nunca más recibirán su voto