Europa sí, pero no así

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La bandera de la Unión Europea¿Europa, sí o no? Sí, sin duda, lo que ocurre es que quizás no a la Europa que están intentando colarnos nuestros gobiernos, y no al procedimiento mediante el cual la están puniendo en marcha desde hace décadas. A lo largo de los últimos años, es decir, desde que se está permitiendo que los ciudadanos de los distintos estados miembro de la Unión Europea se pronuncien en referéndums ratificando o no tratados que quieren hacernos pasar por constitucionales, los burócratas de Bruselas, y muchos gobiernos, están recibiendo varapalos imprevistos.

Y ello es así porque la ciudadanía desconfía de la Unión Europea realmente existente. Los ciudadanos de los diferentes estados miembros estamos asistiendo, en ocasiones alarmados, a la transferencia de competencias y capacidades de nuestros estados -donde esas competencias se gestionaban con un procedimiento más o menos democrático, pero democrático a fin de cuentas- a la Unión Europea, donde el procedimiento democrático se transforma en un tortuoso régimen burocrático en el que el poder real se lo reparten los tecnócratas y las diferentes comisiones compuestas por ministros de los estados miembros. Es decir, el poder no está en el legislativo, sino en el ejecutivo, y cada vez son más los asuntos que antes tenían un control democrático y que ya no lo tienen, o lo tienen de mucha menos calidad.

Una clara muestra de esto es la directiva de la jornada de las 65 horas, una iniciativa que ningún gobierno hubiera podido plantear directamente en su país, porque se le echaría la gente a la calle en actitud claramente hostil, de manera inmediata y sin preaviso, y hubiera tenido que ser aparcada, como lo han sido otras iniciativas mucho menos lesivas que ésta con los derechos de los trabajadores. Sin embargo, vemos como en la Unión Europea la directiva de la jornada de 65 va quemando etapas, y se encamina en el procedimiento. Al final, es muy posible que se apruebe esta directiva, y que tenga vigencia una medida que, de haberse sometido a referéndum, habría sido desechada por 9 a 1.

Junto al déficit democrático, la ciudadanía europea ve con preocupación un claro déficit social. Los asuntos sociales quedan en un tercer nivel de prioridad en la Unión Europea, que trabaja intensamente en la apertura y en la desregulación de algunos mercados -como el mercado de mano de obra- mientras que otros -como los mercados agrarios- están fuertemente intervenidos, y en el caminio, y en nombre de la productividad y la competencia, se privatizan los servicios públicos y se liquida la protección social.

Muchos ciudadanos europeos vemos con preocupación que ciertos sectores económicos están fuertemente intervenidos, protegidos y subvencionados, como la agricultura, y en cambio se dejan a su destino sectores que pueden contribuir realmente al desarrollo europeo, como el I+D+i. Así, asistimos a que, sin preguntar a nadie, no sólo se permite a algunos estados que meten mucho ruido, como Gran Bretaña, que no aplique la carta social, sino que iniciativas regresivas, como la antes mencionada de las 65 horas, vienen impuestas, precisamente por Gran Bretaña. O vemos como se ahoga a muchos países del tercer mundo que podían ser productores de alimentos, mientras se subsidia nuestra agricultura, y se condena a los naturales de aquellos países a venir aquí de mano de obra esclava.

Es necesario que los ciudadanos europeos pongamos en marcha un movimiento democrático que haga ver a nuestros gobiernos que no es esta la forma adecuada de construir una unidad política europea, es decir, un verdadero estado europeo que -en mi opinión- es deseable. El estado es el garante de los derechos de los más débiles, así lo ha visto la izquierda desde la segunda mitad del siglo XIX. La globalización económica es un hecho que supone que los poderes económicos escapan al control de los estados nacionales, por eso, es preciso que los estados nacionales se fusionen en nuevos estados más amplios que sean más capaces de controlar dichos poderes. El nuestro es la Unión Europea.

Pero esos nuevos estados sólo pueden crearse con dos premisas: la primera de ellas es la desaparición de los prejuicios nacionales, es decir hacerlo desde el convencimiento de que no existen los intereses españoles, franceses o alemanes, sino simplemente intereses de personas que -al margen del idioma que hablen o la nacionalidad que tengan- tienen similares condiciones económicas y sociales y son víctima de la misma explotación, y que esos intereses deben defenderse en las instituciones mediante la acción política.

La segunda premisa es la necesidad de convencer a los agentes que están construyendo la Unión Europea de que no vamos a aceptar una Europa que no sea plenamente democrática, es decir una Europa en la que haya una división de poderes real, un Parlamento Europeo con capacidad legislativa real y con capacidad de control del gobierno, y por supuesto, una Europa que mantenga como mínimo los niveles de protección que ahora existen en los diferentes estados miembros.

13 Responses to "Europa sí, pero no así"
  1. surco dice:

    Me hacen gracia las crónicas que dicen que los Irlandeses bloquean a 500 millones de ciudadanos; como si estuviéramos deseosos de avanzar y ellos nos lo impidieran; cuando la realidad es que nos da igual.
    Desde luego lo de la Unión es una chapuza; de todas formas hay algo bueno, lo están haciendo tan mal que no consiguen ni engañar, ni ilusionar a nadie. La UE tiene un pié en el otro barrio, da igual que eludan el control ciudadano; al primer traspiés, los gobiernos tendrán que recular y esos traspiés van a ir llegando poco a poco. Va a ser muy dificil salvar la economía de algunos paises desde el BCE, sin perjudicar seriamente a otros y la apatía ciudadana hará que la gente no este dispuesta a joderse por conservar una UE que no va con ellos. Se han cargado la idea, y de haberla hecho bien, la idea era bonita.

  2. Jorge F. dice:

    “Es necesario que los ciudadanos europeos pongamos en marcha un movimiento democrático…”.

    Luego Lucien tiene razón cuando pone en duda que vivamos en democracia. No sería necesario poner en marcha movimientos democraticos si hubiera democracia.

    Vivimos en un totalitarismo de rostro amable. Mucho “feminismo” de diseño, mucha “libertad” de mercado, mucha “libertad” de (des)información, mucho fútbol, mucho espectáculo, mucho derecho al voto… pero ninguna democracia real.

    ¡Vaya mierda de vida!

  3. Jorge F. dice:

    Se me escapó la mano, perdón.

    Ahí va otra vez. Recordémosla. La cantó Ovidi Montllor, el mejor. Mejor desde luego que el mediocre Raimon.

    Pobre Ovidi, él también murió olvidado, arrinconado. Una voz rebelde que molestaba.

    La cançó de les balances / La canción de las balanzas
    (Josep Maria Carandell)

    Doncs era un rei que tenia / Había un rey que tenía
    el castell a la muntanya, / su castillo en la montaña,
    tot el que es veia era seu: / todo lo que veía era suyo:
    terres, pous, arbres i cases… / tierras, pozos, árboles, casas…
    i al matí des de la torre / y por la mañana desde la torre
    cada dia els comptava. / cada día las contaba.

    La gent no estimava el rei, / La gente no amaba al rey,
    i ell tampoc no els estimava, / y él tampoco les amaba,
    doncs de comptar en sabia, / porque contaba muy bien,
    però amor no li’n quedava. / pero amor ya no le quedaba.
    Cada cosa tenia un preu, / Cada cosa tenía un precio,
    la terra, els homes, les cases… / la tierra, los hombres, las casas…

    Un dia un noi del seu regne / Un día un joven del reino
    vora el castell va posar-se, / se acercó hasta el castillo
    i va dir aquesta cançó / y cantó esta canción
    amb veu trista però clara: / con voz triste pero clara:

    Quan vindrà el dia en què l’home / ¿Cuándo llegará el día en que el hombre
    valgui més que pous i cases, / valga más que pozos y casas,
    més que les terrer més bones, / más que las mejores tierras,
    més que les plantes i els arbres. / más que árboles y plantas?
    Quan vindrà el dia en què a l’home / ¿Cuándo llegará el día que al hombre
    no se’l pese amb les balances. / no se le pese con las balanzas?

    El rei va sentir el noi, / El rey que oyó al joven,
    el va fer agafar i amb ràbia / lo mandó detener y con rabia
    va ordenar que li donessin / ordenó que le dieran
    cent cinquanta bastonades, / ciento cincuenta bastonazos,
    i a la torre el va tancar, / y lo encerró en la torre,
    castigat a pa i aigua. / condenado a pan y agua.

    Però el poble encara sap / Pero el pueblo aún recuerda
    la cançó de les balances, / la canción de las balanzas,
    i quan s’ajunten els homes, / y cuando los hombres se encuentran,
    rient i plorant, la canten. / riendo y llorando la cantan.

  4. velvetpac dice:

    Me gustaría, Don Ricardo, que nos aclarase de que forma piensa oponer resitencia a la Europa de las empresas; ¿quizás desde los partidos políticos? ¿o serán los sindicatos los encargados de unir a los ciudadanos europeos?. Ni unos ni otros tienen la menor intención de oponerse al sistema que les mantiene.
    Discutir sobre la construcción europea sin haber resuelto todavía los graves problemas que acarreamos es una gilipollez.

  5. Ahhh, Don Ricardo, esperaba este hilo, porque había necesidad de hablar de un tema tan importante como éste.

    Más allá de la visceralidad que mis palabras puedan mostrar, debo reconocerle su espíritu crítico con Europa. Yo no pienso que haya un déficit democrático, como usted afirma, sino que hay una carencia democrática brutal. Y los hechos lo demuestran. Francia es el ejemplo más claro:

    La UE se basa en los Tratados Constitutivos (Tratado de París, mientras existió la CECA, y Tratados de Roma) y los Tratados y Actas que los modifican (Bruselas, Acta Única Europea, Maastricht, Amsterdam, Niza y los sucesivos Tratados de Adhesión) que fijan sus normas de funcionamiento y actuación.

    El 12 de enero de 2005 el Parlamento Europeo aprobó una resolución por 500 votos a favor, 137 en contra y 40 abstenciones, en la que recomendó a los Estados miembros que ratificasen la Nueva Constitución, elaborada bajo la batuta del expresidente francés, Giscard d’Estaign.

    El tratado fue sometido a referéndum, que tuvo resultados distintos y mientras en España los electores lo aprobaron con una baja participación (44%) en Francia y Holanda con una alta participación fue rechazado en referéndum, lo que provocó una crisis institucional europea.

    ¿Qué pasó?

    Se pretendía que el tratado entrase en vigor el 11 de noviembre de 2006, después de que fuera ratificado por los estados miembros, pero ante la victoria del “no” en Francia y Países Bajos, la Presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea en el primer semestre de 2007 elaboró una propuesta que fue dada a conocer el 19 de junio de ese año (hace ahora casi un año) bajo el nombre de Tratado de reforma.

    Era el Tratado de Lisboa.

    Este tratado fue firmado por los representantes de todos los estados miembros de la Unión Europea (UE) en Lisboa el 13 de diciembre de 2007. Es el que sustituye a la Constitución europea estipulada en el fallido tratado de 2004.

    La pregunta obligada es: ¿quién celebra ahora un referéndum para aprobar este nuevo tratado? ¿No sería lógico que los países en los que se celebró un referèndum para el texto anterior, volviesen a celebrarlo? Y los países en los que se dijo NO (Francia y Holanda), así como los que tenían pendiente el referéndum, ¿no sería doblemente imperativo que lo celebrasen ahora?

    ¿Quién celebra un referéndum? Irlanda

    Por favor, que alguna lumbrera me cuente que Europa tiene un funcionamiento democrático.

  6. Don Ricardo dice:

    Vaya, don Lucién, me da la impresión que estoy yo más duro que usted en esta ocasión. Y es que los árboles parece que no le dejan ver el bosque. No se centre tanto en el asunto, interesante sin duda, de que no se someta a referéndum el tratado. El problema real es que el tratado no es realmente un tratado constitucional y no viene a conformar una democracia, sino una especie de dictadura burocrática “de rostro amable“, por utilizar la afortunada expresión de don Jorge F, cosa que, por cierto, no cambiaría aunque los tratados se ratificasen mediante referéndum.

    Don Velvetpac, hablo de un movimiento ciudadano democrático. Creo que la expresión es clara. Lo que deberíamos hacer es algo transversal, que atraviese no sólo los partidos y lis sindicatos, sino incluso las propias naciones euroepas, es decir, un movimiento que exigiese como condición para la construcción de una unidad política europea que el poder salga directamente de la ciudadanía, y no de los aparatos de cada estado miembro. Un hombre, una mujer un voto… si no es nada nuevo. No me pregunte cómo hacer eso. No lo sé.

  7. Got dice:

    Francia dice no. Holanda dice NO. Irlanda dice NO. Y algun cabrón dice que vuelvan a votar hasta que salga el Si. Quizà se acojonen cuando en las proximas elecciones no vote ni Dios.

  8. Don Güapo dice:

    Oiga, algún apunte. En los referenda estos absurdos, la gente que vota (siempre pocos) representa los sectores más alejados de la racionalidad democrática. Sacar otras conclusiones es engañarse. Si se jugaran salir del euro, ya vería como habría ganado el sí.

    Los mercados agrícolas están cerrados no por Gran Bretraña, sino por la política filosocialista y proteccionista francesa que tanto defienden Uds.

    Lo de las 65 horas no es volver a Dickens. Es adecuar la legalidad a la realidad. Dickens no disfrutaba de sanidad ni autoestradas. Otra cosa es que con nuestra mentalidad no podamos comprender que en otros paises se prefiere trabajar a estar de vacaciones.

    El problema de Europa es parecido al español. Que nos creemos que el mundo se acaba en nosotros y que por pedir no sé cuántas cosas las vamos a tener sin trabajar. Pues no. Pintamos cada vez menos en el mundo globalizado y o competimos u otros vendrán y nos comeran por los pies. Es el capitalismo que, además de tener muchas más luces que sombras, no tiene alternativa.

    Sanidá publicá y 35 horas más (menos digo) moscosos, visitas al ambulatorio y muchas IT, es un oximorón. Aunque digan que no.

  9. surco dice:

    Don Velvepact, Don Ricardo. No va a ser necesario poner en marcha ninguna resistencia organizada. El porqué es muy largo de explicar y obedece a factores psicológicos,filosóficos, económicos e históricos. Para resumirlo: No hará falta oponerse a nada de manera abierta y consciente ( que si se hace mejor). Porque Europa como proyecto no existe. Para crear una nueva estructura política se necesita siempre un número X de personas capaces de morir por ella (es duro, pero ahí está la historia) ¿Alguien me puede decir un solo cambio de Statu Quo sin violencia?. como habrán adivinado, Nadie va a hacer eso por una Europa mal parida. El punto de referencia psicológico de la gente sigue siendo el Estado-Nación; los gestores de este; – por motivos muy largos de explicar, han decidido delegar poderes en una estructura supra nacional – Europa -, pero lo ha hecho el Estado, no la nación ( o sea, no el ciudadano), luego la realidad es que la Unión es endeble. Delegar la moneda es una caña ¿por que se ha conseguido?. Porque el ciudadano no piensa en términos políticos; siente en dichos términos. Mientras la coyuntura económica ha sido buena, el ciudadano no se ha opuesto a europa ( solo pasa de ella), cuando la coyuntura nos haga sentir que la unión monetaria está jodiendo al que sigue siendo el punto de referencia psicológico ( o sea, el Estado nación), empezará la fiesta. El problema de la unión no va a ser el de como avanzar, sino el de como no retroceder y si no, al tiempo. Por cierto Don Ricardo, pongan énfasis en este tema en esos manifiestos que ustedes redactan con tanta abundancia, porque pronto será algo más importante de lo que ustedes creen

  10. Claro, Don Ricardo, lo de Lisboa no es realmente una Constitución. Era la forma de no pasar por aro del referéndum en lugares como Francia. Lo que pasa es que ni así se podían saltar el referéndum en Irlanda.

    Me parece bien lo que dice y la referencia a Don Jorge F.

    De todas formas debo confesar que yo voy más lejos, o así me lo parece.

    Es muy fácil demostrar el funcionamiento antidemocrático de esta Europa. Creo que está muy claro, salvo para los “lentos” o incapacitados neuro(a)nales.

    Lo que ya es más difícil de vislumbrar el la condición netamente antidemocrática de nuestras sociedades, del capitalismo. Porque yo sostengo que si se estuviesen haciendo las cosas como es debido, repitiendo referéndums hasta la saciedad, empezando por Francia, Holanda y todos los que aún no lo han celebrado, continuaría pensando que no vivimos en Estado de Derecho.

    La prueba es que ni los parlamentos plantean políticas que impotunen al gran capital, que se encarga de neutralizar a los líderes díscolos ni loas medios de comunicación harán o dirán nada que suponga una crítica o ataque a ese mismo gran capital. El capital domina nuestras vidas y coarta las libertades más elementales porque coarta a las instituciones. El sistema está podrido.

    ¿Saben otra cosa? En Venezuela, en tras la llegada de Hugo Chávez al poder se inició un largo proceso (asamblea constituyente incluida) que llevó a la redacción de la Constitución Bolivariana de Venezuela. El texto de de dicha Consttución fue elaborado en base a múltiples propuestas de la sociedad civil y de multitud de innumerables organizaciones, asociaciones y organismos no gubernamentales, centralizándose todo en la asamblea. Es muy emocionante escuchar a muchos venezolanos hablar de su Constitución como algo realmente suyo, algo que ayudaron a crear, a redactar y a construir. ¡Qué diferencia con lo que se hizo en España en 1978! Ahí reside una diferencia fundamental entre la legalidad construida por las élites postfranquistas y la legalidad surgida del poder popular, con la supervisión de una asamblea constituyente, cierto, pero elegida por ese mismo pueblo. ¿Dónde hay más democracia?

    La prueba de la bondad de la Constitución Bolivariana es que en el reciente debate y refrendo para su reforma (el primero perdido por Chávez) la oposición defendió la constitución que tanto habían atacado con uñas y dientes. Recuerdo las palabras de Chávez aquelos días de Navidad: “al menos hemos conseguido que abracen la Constitución Bolivariana”

    La democracia en Europa no se salvaría por un giro en las política de referéndums. Repito: el problema es el capitalismo, que es absolutamente incompatible con la democracia.

  11. Jorge F. dice:

    ¿Cuándo llegará el día en que al hombre no se le pese con las balanzas en nombre del capitalismo deshumanizado y deshumanizador?

    No sé, quizá cómo dice Don Güevos Guapos el Imperio del Mal ya no tiene alternativa. Vamos de cabeza al Apocalípsis.

  12. Mpkstroff dice:

    Don Ricardo:

    Esta Europa es la Europa de los mercaderes, no de los trabajadores. Las restricciones a la libre circulación de las personas, mientras que los capitales sí pueden moverse por si acaso algún país despistado no se montara en la loca carrera de bajada de impuestos. Por tanto, no es mi Europa.

  13. anna dice:

    España no somos Europa,y jamas lo seremos.Para cambiar las cosas primero hay que aceptar la propia miseria personal.

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