Hillary Clinton, relajadaYo, la verdad, es que tampoco he querido interferir en el proceso de primarias que ha vivido el Partido Demócrata. Por eso, he mantenido el discreto silencio que me caracteriza, ¿saben ustedes? Hoy, cuando parece que las cosas están ya claras, don Barack será el candidato de los demócratas y, muy probablemente, si hay suerte, el próximo presidente de los Estados Unidos, quiero hacerles saber a ustedes que Hillary Clinton ya me caía mal antes, pero que las primarias han sido demoledoras para la imagen que tengo yo en mi fuero interno -que es el padre de todos los fueros- de la exprimera dama permanentemente ofendida. Oigan, qué mal, qué esfuerzos ha hecho esta señora para caerle mal a todo el mundo, y qué prepotencia. El otro día en Puerto Rico, estos días, mientras marea la perdiz tratando de evitar su inevitable retirada, una retirada que viene dictadata por el hecho de que hace tiempo que no puede ya ganar las primarias, aunque quizás todavía, técnicamente, no las haya perdido, ha dado una imagen realmente deplorable.

A Hillary Clinton le ha traicionado la soberbia, y lo ha hecho hasta el final. Ahora exige la vicepresidencia “por respeto a sus millones de votantes“, pero lo que está diciendo realmente es que si no es ella la candidata demócrata a la vicepresidencia, no apoyará la candidatura demócrata a la Casa Blanca, “y tengo millones de votantes“. De Barack Obama no sabemos nada en realidad, es una incógnita todo él, aunque hay razones de sobra para sospechar que no se saldrá mucho del camino que le marquen, pero de Hillary Clinton sí sabemos que forma parte del “stablishment”, que forma parte de de esa minoría americana blanca que se considera legítima propietaria de la finca, y con derecho a ser la que marque el camino.

Hillary Clinton ha llevado muy mal las primarias, especialmente, desde que se ha dado cuenta de que alguien que no es nadie, se le ha impuesto a ella, que estaba llamada por el destino a ser la primera presidenta de los Estados Unidos. Vamos que le ha quitado el puesto el primer presidente negro de los Estados Unidos.

Y claro, pues se le ha quedado mala cara.

Venga... meta ruido por ahí