La convocatoria de la consulta, tal como están las cosas, no contribuye a ofrecer soluciones, ni negociación, ni acuerdo, ni normalización. Sólo ayuda a profundizar la división entre las fuerzas políticas vascas y el enfrentamiento entre las instituciones autonómicas y las estatales. Su oportunidad política es nula, salvo que se analice desde el punto de vista partidista y electoral. Sólo en este ámbito y como huída hacia delante del Lehendakari puede explicarse, y por ello me cuesta mucho entender el seguidismo de Ezker Batua, salvo como efecto de la atracción hacia abismo.

Lean completo en su blog, este magnífico artículo de Miguel Izu.

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