Lamela¡Santa Madre de Dios, lo que hay que oir! Ayer, con alevosía, con nocturnidad, con mucha mala leche y, como es habitual en ella, con estilo barriobajero,  la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha montado en su gobierno una purga ante la que Iosif Vissarionovich Dzhujasvili, Stalin, se quitaría el sombrero en señal de respeto, y ha puesto en la calle -con el frío que está haciendo estos días, oigan ustedes- a varios consejeros que en el pasado congreso conservador han apoyado a Mariano Rajoy que, si atendemos a lo que dicen de él en la COPE, lo menos se ha hecho maoista y mahometano. Pero al caso, y el caso es que Esperanza ha purgado a cinco consejeros, entre los cuales se encuentra el padre de todos los enemigos de la sanidad pública y de los servicios públicos en general, don Manuel Lamela, debiendo ser interpretada esta frase como una poética licencia, y en ningun caso como una intención de sembrar dudas acerca de la promiscuidad del purgado. Ya ven ustedes, el que amparándose en una denuncia anónima desmanteló el servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa a de Leganés, por motivos ideológicos y religiosos, el responsable de que en la Comunidad de Madrid muchos enfermos mueran entre terribles estertores, ahora se ha convertido por arte de birlibirloque en martir de la renovación marianista. Así que ya lo ven ustedes, don Manuel Lamela, al final pasará a los anales de nuestra nación madrileña como el purgador purgado.

NOTA: en un gesto de manipulación informativa sin precedentes, pero al que tengo derecho por ser el legítimo propietario de esta bitácora, pongo de nuevo esta entrada en primer lugar.

Venga... meta ruido por ahí



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