Los verdaderos padres de la democracia

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Recuperando

En los últimos años se ha impuesto una visión victoriapreguista de nuestra historia reciente: parece que lo que ha ocurrido en España en los últimos 33 años ha sido cosa de las seis o siete personas que dirigieron el proceso institucional de la transición. El Rey, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Manuel Fraga y algunos otros son, desde este punto de vista, los padres de la democracia. Y así nos lo recuerdan constantemente desde la historiografía oficial cuando alguno de ellos se muere o enferma -que ya están los padres de la patria en edad de sufrir tan amargo trance- o cuando se celebra el aniversario de alguno de los hitos de la transición. Los dominicales de los periódicos, los coleccionables de los quioscos, los documentales de la uno, de la dos, de la tres, de la cuatro, de la cinco y de la seis nos hablan constantemente de esta transición institucionalizada y elitista protagonizada por quienes fueron gerifaltes de la dictadura y por quienes vivían en un cómodo exilio parisino o romano, con estancias veraniegas en la dacha de Crimea.

Se trata de un punto de vista extremadamente injusto de la transición que olvida a sus principales protagonistas, a aquellas personas que durante la dictadura, lucharon día a día por recuperar las libertades y la democracia que acababan de robarles. Durante los casi cuarenta años que transcurrieron entre el 1 de abril de 1939, fecha en que “las tropas nacionales alcanzaron sus últimos objetivos militares“, y el 6 de diciembre de 1978, día en que se aprobó la presente Constitución, muchas personas, que habían sido ciudadanos durante la República y que volvían a convertirse en súbditos tras la guerra resistieron a la tiranía y lucharon por recuperar la libertad, organizados, fundamentalmente, en el Partido Comunista de España.

Presos del PCE en el Penal de BurgosEsas personas hipotecaron sus vidas, sus haciendas y su libertad -y en no pocas ocasiones perdieron las tres cosas- para intentar acabar con la terrible dictadura militar que empezaba a saquear España, y por devolver a su patria la libertad y la democracia. Unos fueron asesinados directamente, otros fueron fusilados tras juicios farsa, los hay que murieron agarrotados, y otros muchos sufrireron largas penas de cárcel. Por no hablar de los que tuvieron que salir de España porque aquí no se les permitía vivir, o de los que vivieron el exilio interior, sin poder ejercer sus profesiones, expulsados de la enseñanza, de la universidad, de la judicatura, del Ejército, de la Policíao de sus plazas de funcionarios, por haber permanecido leales a la democracia. Son las legiones de represaliados a los que la transición ha olvidado, a los que las actuales instituciones democráticas aún no han dicho “gracias”, a los que nuestra democracia, que tanto les debe, trata con cicatería cuando la gobierna el PSOE, o con simple desprecio cuando quien gobierna es el PP, cuya dirigente Esperanza Aguirre se niega a recibir a los representantes de la Asociación de Ex-Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, que quieren pedirle que la sede de la Comunidad en la Puerta del Sol tenga una placa que conmemore que en ese mismo edificio muchos españoles que aún viven, sufrieron horribles torturas a manos de la policía de Franco.

Sin quitar a nadie el mérito que le corresponde, es necesario que la sociedad española y sus instituciones, reconozcan a estas personas que actuaron con una generosidad sin límites -porque la generosidad no tiene límites cuando se esta dispuesto a dar la vida, como ellos hicieron- que son ellos los verdaderos padres de la democracia. Por eso, este sábado va a tener lugar un homenaje popular a los ex-presos políticos y a los represaliados del franquismo. Primero, a la hora de comer, en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid, donde se les ofrecerá una comida. Por la noche en un concierto que tendrá lugar en la plaza de toros de Vistalegre.

Se lo debemos, y lo que se debe, se tiene que pagar.

23 Responses to "Los verdaderos padres de la democracia"
  1. fhku dice:

    desde luego que iniciativas como la del ayuntamiento de rivas son de agradecer , pero esta españa no le debe nada a esa gente porque no es esta la españa por la que lucharon. aun sigue habiendo cadaveres en las cunetas , “plazas de los caidos” y presos sin indemnizar. aun sigue todo atado y bien atado.
    justo es reconocer que las cosas han cambiado mucho , pero la españa que tenemos hemos de agradecersela a franco ,al rey y al opus dei principalmente.
    esos son los verdaderos padres de nuestra gloriosa patria.

  2. RGAlmazán dice:

    Chapeau por esta entrada. La Memoria Histórica está llena de personas anónimas que se jugaron todo, como usted dice D. Richard, por devolvernos un país mejor.
    Poco o mucho, todo lo que tenemos se lo debemos a su lucha. Y, desde luego, han sido injustamente olvidados por todos.

    Salud y República

  3. Independiente dice:

    Andese con cuidado, porque entre los que ensalza usted, hay quienes fueron “pelgrosos terroristas” que por ejemplo mataron a “laureados” (Por la democracia) torturadores franquistas.

    A ver si se entera el “listo” de Garzón y le “reescribe” el comentario.

    Saludotes.

    Freebatasuna

  4. Iván dice:

    Acabo de descubrir este blog gracias a esta entrada, que comparto plenamente. Felicidades, creo necesario que estas cosas se digan con esta claridad.

    Un saludo y nos seguimos viendo por aquí

  5. Amestoy dice:

    Estimado don Ricardo:

    Pues yo pienso que estas cosas hay que tratarlas con cuidado porque la historia la carga el diablo y puede ser que lo que, en principio, parece un acto de justicia no sea más que un intento descarado de acto de propaganda con cargo al herario público. Me explico:

    Decir que los comunistas (o la mayoría de los socialistas) lucharon por la democracia porque luchaban contra el ejército y el régimen de Franco es lo mismo que decir que la división azul luchaba por la democracia en Rusia porque combatía el totalitarismo soviético. Decir que gente como Dolores Ibarruri, Hernández y Uribe, José Díaz, etc. eran consumados demócratas pues no deja de ser falso porque ellos mismos lo dicen.

    En realidad, unos y otros, rojos y nacionales, lucharon por lo mismo: imponer su forma totalitaria de concebir el estado al resto de la población. No fue una guerra justa, no hubo buenos contra malos, y simplemente ganaron los que hicieron más méritos militares, o mejor dicho, los que hicieron menos deméritos.

    Todo eso se supero en la transición porque allí sí que se decidió que todos debíamos tener cabida en España. Pero tampoco por idealismo. La solución democrática fue un invento de última hora porque ni unos ni otros creían en la democracia. Cuando unos asumieron que en una sociedad tan cambiada y con el viento político internacional soplando en contra podrían perder lo conseguido, mientars que los otros se dieron cuenta que por las malas no iban a tocar pelo (es decir el presupuesto público) en mucho tiempo.

    Por lo tanto, homenajes sí, pero con mucho cuidado porque en la lucha contra Franco no todo el monte era orégano. Más bien poco del monte fue orégano.

    Saludos

    P.D: De lo amantes que eran de la democracia los comunistas podemos dar otra pincelada con la frase que vd. menciona. Los famosos “últimos objetivos militares” que alcanzó el ejército comandado por Franco consistieron en recibir la rendición incondicional de Besteiro, Casado y los anarquistas -los no purgados, claro- que prefierieron a Franco a la perspectiva de los comunistas definitivamente instalados en el poder.

  6. Don Ricardo dice:

    Don Amestoy, debería usted leer sin prejuicios. Si mira usted en este blog un poco, sabrá que mis enfrentamientos con el PCE son frecuentes. Y no con los de los años 30, sino con los de ahora. Y esos enfrentamientos proceden de mi convencimiento de que los comunistas no eran demócratas ni en los años 30 ni ahora. Y en cuanto a los demás, tengo el convencimiento de que en los años 30 sólo había un demócrata verdadero en España, que era don manuel Azaña y los republicanos de izquierdas. Es decir, eran los únicos que veían la democracia como un fin y no como un medio. El resto pretendía únicamente imponer su concepción de las cosas y la democracia no era más que una forma de llegar al poder. Muchos -los socialistas, los comunistas, la CEDA- no ocultaban su intención de cambiar radicalmente las cosas -la dictadura del proletariado, el estado corporativo- en cuanto monopolizaran el poder.

    Pero en en este artículo no hablo de Ibárruri, ni de Hernández, ni de Carrillo. Esos son los de la dacha de Crimea y los de la dirección del partido que vivían muy cómodos en el exilio. Hablo de las personas desconocidas, de ciudadanos de a pie, que lucharon contra la dictadura desde dentro, enfrentándose día a día con su aparato represivo por intentar ejercer unas libertades que hoy nos parecen “de oficio”. Esas personas, le guste o no, estaban organizadas en el PCE. El PCE es el que lideró, al menos en la primera mitad de la dictadura, la lucha contra la tiranía, y por lo tanto la lucha por la libertad.

    Junto a muchos comunistas había también muchos socialistas, muchos anarquistas, y muchos liberales luchando contra la dictadura. Pero el único partido organizado que tenían en el interior, era el comunista. Es muy injusto comparar aquel Partido Comunista con los que funcionaban en otros lugares, especialmente en el este. Yo creo que, comunistas o no, la mayor parte de la gente que se organizó en el PCE durante la dictadura era sinceramente demócrata, precisamente porque sabían lo que era la dictadura y la sufrían en sus propias carnes. A esas personas es a las que homenajeamos mañana.

    No es casual que fuera precisamente el Partido Comunista de España el que lideró las tesis eurocomunistas, el primero que criticó no ya la invasión de Checoslovaquia por parte de las tropas soviéticas, sino la de Hungría. El PCE sabía lo que era la represión y la dictadura, y por eso puso en marcha un movimiento dentro del comunismo internacional -el eurocmunismo, que he citado antes- que suponía la aceptación de las normas y los procedimientos de la democracia llamada burguesa.

  7. Guanarteme dice:

    Excelente D. Ricardo. Lo apoyo integramente.

    Por otro lado le diré que yo fui testigo y, supongo que muchos más que pasan por su diario, de lo amantes que fueron los comunistas de la democracia un 24 de febrero llenando la Plaza de Neptuno, cuando todavía el Congreso de los Diputados estaba tomado, en defensa de la misma. No estaban allí los de AP, ni los de UCD no. O quizás estaban en el reducido bando de enfrente que tuvo que salir corriendo hasta Cibeles perseguidos por la policía que, en esa ocasión, cargó contra quien debía.

    Los comunistas si lucharon por esta democracia y los que se siguen escudando en las “checas de Pardiñas” para apropiarse de la transición son unos miserables. Las “Plazas de Toros” tampoco quitan mérito a aquellos de derechas que lucharon por lo mismo.

    Y aun más dando la vida, políticamente, en ello.

    Otra vez enhorabuena.

  8. Imperialista dice:

    Oiga, don Ricardo, ¿adónde se llevan a estos próceres a comer? ¿Al Burger King o al Mc´Donalds, ambos de Rivas? Lo digo porque a alguno le va a dar un patatús: tanto luchar por la democracia y tal para que acaben colonizándonos las hamburguesas capitalistas.

    Le noto un poco ñoño, por cierto, con entradas como ésta. Por cierto, si quiere le cuento alguna anécdota de los del Pce de mi pueblo, de la lucha para traer la democracia y de los sacrificios personales.

  9. Don Ricardo dice:

    Don Impe, comerán una paella española, de Valencia.

    Ya, yo también le puedo contar anécdotas actuales muy chungas. Pero estos tiempos que vivimos no son los que vivieron ellos.

  10. Jorge F. dice:

    ¿Paella? ¡Qué anticuados! Habría que hacerles degustar un aire de texturizantes made in Ferran Adrià.

  11. ¿Democracia? ¿Qué democracia? ¿Desde cuándo vivimos en democracia? ¿Por qué?

  12. Don Ricardo dice:

    Don Lucién: usted entiende perfectamente lo que quiero decir. Sus ideas sobre la democracia son interesantes, y en ocasiones me han hecho palntearme cosas. Pero aquí estamos hablando de otra cosa, y usted lo sabe bien. No intente llevar siempre todos los debates al mismo sitio, por favor.

  13. Sí, pero el innegable respeto que merecen estas personas, la merecidísima atención y los no menos merecidos homenajes que se les debe, que siempre serán pocos, se hacen principalmente desde el agradecimiento a la maravillosa democracia de la que disfrutamos hoy en día.

    Desde mi punto de vista no habría mejor homenaje para estas personas que empezar reconocer la realidad de nuestro ficticio estado de derecho. Ése sería un buen principio. Lo que llegase después o lo que tuviese que llegar es harina de otro costal, aunque poco o nada ajeno a éste.

    Gracias a ellos por su lucha, por su ejemplo y por lo que significaron y significan, pero no es aceptable que se les dé las gracias desde el conformismo a la dramática situación actual. Y su escrito traspúa dicho conformismo cuando tras una intorducción en la que subyace el aroma de la reivindicación del presente, empieza el segundo párrafo con esta afirmación:

    Se trata de un punto de vista extremadamente injusto de la transición que olvida a sus principales protagonistas

    Para los que pensamos que la transicióin fue una estafa en toda regla este tipo de afrimaciones merecen ser criticadas, porque reclaman un espacio de reconocimiento a los que tanto hicieron, sí, pero ¿hicieron tanto por esto? ¿Lucharon por el país que tenemos?

    Yo les doy las gracias por su ejemplo, por su lucha, pero no por los resultados conseguidos de los que, obviamente, no les hago responsables. Faltaría más.

  14. Don Ricardo dice:

    Don Lucién, eso que usted dice es cierto, incluso la crítica al tono conformista de mi escrito, que sin duda es involuntario. Lo que ocurre es que vale también para los miembros de la Resistencia Francesa, por poner un ejemplo, o para el resto de los luchadores antifascistas.

    Nuestra democracia no es perfecta, ya lo he dicho en otras ocasiones. Creo que hay muchas cosas que cambiar, aunque también creo que esas cosas están más en las cabezas de las personas que en el sistema, porque mientras no cambien ciertas actitudes y ciertas formas de pensar, poco importa que el sistema político sea más o menos avanzado, pero ese es otro cantar. Si no hemos quemado ya el ministerio de trabajo porque el Ministro de trabajo se haya abstenido en la UE a la directiva de las 65 horas, es que quizás nos merezcamos la jornada de 65 horas.

    El caso es que en los últimos años, España, el régimen político existente en España, se ha puesto a la altura de cualquier otro de los existentes en Europa. Que ya sé que no es mucho consuelo, pero significa que la ventaja histórica que nos llevaba el resto del continente ha sido amortizada.

    Y ahora, lo que nos corresponde a nosotros es seguir avanzando en los problemas que tenemos hoy, teniendo siempre en la memoria el ejemplo de los que nos precedieron en unas condiciones tales que convierten en heróica su actividad política. Gracias a ellos, nosotros hoy no arriesgamos grandes cosas por decir esto que digo yo, lo que dice usted o lo que dice Ruiz Gallardón.

  15. Ayyy Don Ricardo, usted y un servidor lo tenemos muy dificil para ponernos de acuerdo.

    Por cierto, le recuerdo que esa Europa a la que nos hemos acercado no es mucho más democrática que esta España. Y lo digo porque ha tenido que aparecer un modesto, Irlanda, para decirle a Europa que las cosas no se están haciendo como deberían hacerse.

    ¿Un ejemplo de funcionamiento antidemocrático al norte de los Prineos? Francia.

    Francia rechazó el texto del tratado de Constitución Europea (el de Giscard y sus compinches) hace unos años (junto a la no menos importante negativa de Holanda) y tras un periodo de dudas nació ese nuevo engendro denominado Tratado de Lisboa. ¿Qué hace Francia ante el nuevo texto? ¿Un nuevo referéndum? Sería lógico, ¿no? Pues nada de eso, Francia aprueba el nuevo tratado sin pasar por las urnas. Golpe de estado de facto en el corazón de Europa. Las élites no podían permitirse un nuevo fracaso, un nuevo NO de esos ciudadanos díscolos y mal informados. Otro referéndum era un riesgo que no podía ser asumido.

    Luego nos llenamos la boca señalando la dictadura de Cuba. ¿Acaso estas cosas que pasan en Europa no son ejemplos de ataque a la democracia y al estado de derecho? Lean con atención esta larga pregunta:

    ¿Qué pasaría si el gobierno Cubano se saca una constitución de la manga, la somete a referéndum y gana el NO, y entonces se hace un refrito de la misma pero en lugar de volverla a pasar por las urnas se aprueba en la asamblea nacional?

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Pues eso es lo que ha pasado exactamente en Francia!!!!!!!!

    ¿Nadie tiene nada que decir ni opinar? ¿Acaso estamos todos hipnotizados por el espíritu de la France, por la imagen de la libertad guiando al pueblo de Delacroix? ¿Somos tan imbéciles como para no despertar de este sueño de falsa democracia?

    Pero mire por dónde, en Irlanda no tuvieron más remedio que convocar dicho referéndum (lo que en Francia ni se plantearon) no porque el gobierno irlandés hubiese tenido un ataque democrático, ni porque se empeñase contra viento y marea en ello (al contrario) sino porque la ley les obligaba a hacerlo. Y no lo hubieran hecho si hace años, cuando la ley les obligaba como ahora, un individuo, un héroe desde mi punto de vista, no hubiera movido cielo y tierra para conseguir que se respetase la legalidad vigente. Ese héroe se llama Ray Crotty.

    Irlanda es el único país que ha consultado a los ciudadanos sobre un tratado constitucional que en el resto de Europa están escatimando, porque las élites no pueden permitirse que sea rechazado de nuevo, como ya he dicho. ¿Es esto democracia? ¿Por qué Irlanda sí se atreve? Se lo voy a explicar copiando de la wikipedia:

    Si Irlanda es el único Estado europeo en someter a la decisión del electorado la adopción del Tratado de Lisboa, ello se debe al coraje de un ciudadano irlandés. En 1986, el Gobierno de Dublín se preparaba para forzar la aprobación del Acta única Europea en el Parlamento irlandés, cuando un ciudadano, Ray Crotty, decidió apelar a los tribunales lo que consideraba una infracción de la Constitución irlandesa. El día de Nochebuena, Ray Crotty y sus aliados consiguieron una orden de un tribunal irlandés que paralizaba el proceso parlamentario. Tras perder inicialmente el caso, el Tribunal Supremo de Irlanda les dio la razón, sañalando que el Gobierno no poseía la autoridad constitucional para aprobar ciertos aspectos de la legislación europea. Ello dio pie al primer referendo europeo, al que le han seguido muchos más.

    Así que ya ven: en Irlanda se ha producido el único ejemplo verdaderamente democrático del que puede presumir esta Europa construida alrededor del capital y los intereses de las grandes corporaciones, unas élites capaces de escatimar esa democracia de la que tan hipócritamente preumen.

    Don Ricardo, a mí no me dice nada que aluda a la europeización o al acercamiento de España a Europa. Así que cuando dice eso de…

    el régimen político existente en España, se ha puesto a la altura de cualquier otro de los existentes en Europa

    … yo le digo que no somos más democráticos que ayer y nada indica que seamos menos democráticos que mañana.

  16. Don Ricardo dice:

    Don Lucién, fíjese que a mí me ocurre exactamente lo contrario que a usted: creo que estamos de acuerdo, lo que ocurre es que usted ve las cosas desde un punto de vista no contrario, sino complementario al mío. Vamos, que creo que dice en este comentario lo mismo que he dicho yo en el mío, a pesar de su exageración final.

    Es evidente que nuestras democracias -todas las europeas, sí, tranquilo, la francesa, la alemana y la española- tienen problemas, en ocasiones problemas graves. Pero es que lo que yo digo en la que comentamos, o en alguno de los comentarios, no recuerdo, es que ahora, en España, estamos poco más o menos en las mismas condiciones que en el resto de Europa. Y es bastante. Recuerde usted que en la época de Franco, aquí se fusilaba a la gente por ser del Partido Comunista. No caiga usted en el error de pretender que da igual esta democracia que la democracia orgánica de Franco.

    Pero lo más interesante de su comentario es un hecho con el que usted pretende quitar valor a la democracia existente, cuando lo que hace es precisamente, dárselo, y darme la razón a mí cuando digo que si los ciudadanos fuésemos más despiertos y tuviésemos un espíritu más radical, la democracia, esta, la que tenemos ahora, daría mucho más de sí y quizás no tuviéramos opiniones tan negativas hacia ella.

    El caso interesantísimo de Ray Crotty, que usted trae a colación y yo le agradezco, porque lo desconocía, viene a demostrar que la democracia funciona, que el sistema funciona cuando se le utiliza, que la Ley es, o puede ser, un instrumento de defensa de los derechos ciudadanos, que las garantías existen y que un sólo ciudadano, con decisión democrática, puede hacer hincar la rodilla en tierra al Gobierno cuando este tiene tentaciones autoritarias.

    ¿No se da usted cuenta, don Lucién? Decimos lo mismo: usted pone el acento en las imperfecciones del sistema, que existen, no le quepa duda, pero yo lo pongo en el conformismo de la gente, que se niega a usar los resortes y las armas que tiene en su mano.

    Y es que esa es otra de esas cosas que hemos aprendido de quienes ayer eran objeto de homenaje: la libertad, los derechos no se otorgan, se ganan. Si nos dormimos, nos la cuelan, aunque tengamos una democracia perfecta, como la cubana.

  17. El problema, Don Ricardo, es que Irlanda tenía una ley que les obligaba a pasar por las urnas pero dicha ley no existe en buena parte de los países. En Francia no hay quien provoque la marcha atrás del gobierno porque no existe ningún mecanismo que lo permita. Si han decidido aprobar el Tratado de Lisboa sin pasar por las urnas está claro cuales son sus intereses y sus intenciones, que van de la mano. En Irlanda pasó algo que, efectivamente, orotga confianza en el sistema, pero en el sistema irlandés. Y pasó porque un particular puso de su parte.

    No cometa el error de atribuir a mis intervneciones la intención de demonizar hasta el absoluto a nuestro sistema. Que yo considere que es antidemocrático no significa que no sucedan cosas respetables y momentos puntuales de lucidez democrática. Y ya no hablemos de la comparación de la realidad española presente respecto a la frsnquista. Las comparaciones son odiosas. Antes la gente era consciente de la represión. Ahora, la gran diferencia es que la mayoría de la gente no es consciente, pero la represión existe. Que la represión actual no sea tan dura como la del régimen precedente no dice mucho en favor de el régimen presente. Represión hay, y es muy dura, y es muy larga de explicar, no por difícil, sino porque es masiva y extendidísima.

    De lo que se trata aquí es de poner de manifiesto que la realidad antidemocrática o la pantomima de estado de derecho en la que vivimos no es algo que pueda arreglarse tan fácilmente como mediante el empuje individual de algún ciudadano o de un grupo de ellos. El problema es de mucho mayor calado y muchísimo más complejo. No es el momento de extenderme sobre algunas cosas que ya he dicho en su bitácora, pero padecemos la dictadura del capital, los parlamentos están supeditados a los grandes poderes económicos y al mismo tiempo supeditan al poder judicial. La cacareada separación de poderes no existe y España es un ejemplo clarísimo que no admite discusión: el Tribunal Constitucional es prueba de ello. Los medios de comunicación, arma de destrucción masiva de esos mismos poderes económicos son los que consiguen que la sociedad noi se inmute cuando pasan cosas como las que aquí halamos o cuando, por poner un ejemplo, las entidades bancarias, ejes sobre los que gira el poder económico y financiero, condonan deudas millonarias a los grandes partidos a cambio (hay que ser tonto para no pensarlo) de contrapestaciones a las empresas poseídas o participadas por dichas entidades. Un ejemplo clarísimo y muy reciente es el de la concesión del “minitrasvase” del Ebro en Catalunya. Busque quien quiera y hallará el nombrte de Agbar detrás. Y continúe buscando quien quiera y encontrará numerosas noticias en los medios en las que se anuncia la condonación de una deuda del PSC o de CIU, por ejemplo, por parte de La Caixa. Ah sí, la Caixa tiene algo que rascar en Agbar, ¿verdad?

    Sólo es un ejemplo y no pretendo que sea regla visto así, a bote pronto, pero es que ejemplos así hay a patadas. El sistema es poderoso y todos lo conocemos, o deberíamos. Por tanto cuando suceden cosas como lo que está pasando ahora, a raíz del NO irlandés, uno ve clarísimamente que van a llevar a adelante el Tratado de Lisboa, guste o no, “peti qui peti” como decimos en Catalunya o a toda costa, dicho de modo más inteligible para los no catalanohablantes. Ahora se habla incluso de dejar a Irlanda de lado, al menos en materias de seguridad y política exterior común y tirar adelante con el tratado en el resto de países. ¿No nos habían vendido la unanimidad, la unidad, el frente común, el todos a una? Si hubiera ganado el SÍ en Irlanda hoy leeríamos en los periódicos declaraciones rimbombantes de los diferentes líderes europeos, recordan que el SÍ reforzaba la construcción europea y que eso significaba un paso adelante indudable. Nos hubieran metido europeísmo (el suyo, no el mío) hasta en la sopa. Pero no, en Irlanda han dicho que NO y ahora se buscan soluciones de urgencia, parches políticos, chanchullos de última hora. ¡Ni democracia ni leches!

    Usted, Don Ricardo, puede decir lo que quiera, y aformar su confianza en el futuro y en la respuesta de unos ciudadanos adormecidos (análisis que comparto) pero la cruda realidad es que Europa (y ya no digamos España) no es un estado de derecho. La democracia brilla por su ausencia en el funcionamiento del sistema que supuestamente “nos hemos dado”, cuando en realidad nos lo han metido a toda costa.

    Tome nota Don Ricardo: usted tiene los adjetivos y las suspicacias más peyorativas para el funcionamiento de Cuba pero las mayores espranzas y excusas para el funcionamiento de España y/o Europa. A la hora de la verdad, en el fondo de sus razonamientos no convence ni logra mantener coherencia argumentativa respecto a ambas realidades. Luego habla de la falta de libertad de expresión en Cuba, cuando en Europa los medios de comuicación están en las manos de unos poderosísimos grupos qe hacen y deshacen a su antojo. La libertad de expresión en Europa es inexistente, y no porque no pueda expresarse nadie con libertad, sino porque la falta de libertad se manifiesta de forma mucho más sutil que en aquellos lugares en los que se prohibe hablar (no es el caso de Cuba, por cierto). ¿Cómo?

    Muy fácil: usted, y yo y otros muchos, podemos expresarnos libremente y decir cosas como las que aqui se dicen, existen medios de comunicación que expresan estas ideas y al final, podemos decir lo que queramos. La pregunta es: tienen alguna repercusión estos mensajes, esta aparente libertad. La situación del pensamiento alternativo, del pensamiento que denuncia el estado podrido de las cosas en España y en Europa es de absoluto ninguneo. ¿Cuánta gente puede acceder a estas cosas, a estas opiniones, a estos mensajes? Usted dirá que todo le mundo, pero la realidad, que al final es lo que cuenta y es lo que no puede ofrsdcer dudas, es que una minoría, una pequeña minoría accede finalmente a losmedios alternativos. La gran mayoría, el grueso de la sociedad no sabe ni de la existencia de medios como Rebelión, Kaos en la Red o otras opciones alternativas. El medio escrito mínimamente altermundista con maor difusión en España seguramente es Le Monde Diplomatique. ¿Cuánta gente lo conoce?

    Usted, Don Ricardo, como tanta gente, confunden potencialidad con realidad y esa confusión les lleva a su profundo sesgo ideológico o, al menos, analítico. Seguros que la libertad que poseemos de acceder a todo tipo de medios, es capaz de abanderar la defensa de nuestro sistema, pero la cruda realidad es que no hay manera ni es posible que la inmensa mayoría tenga acceso a información alternativa. Todos los medios masivos sin excepción crean y defienden una linea de pensamiento que no se plantea la más mínima crítica al sistema en el que vivimos. Las poquísimas opiniones discrepantes o que tratan de matizar la bondad del sistema aparecen como meros apuntes a pie de página que a esos mismos medios masivos les sirven para presumir de pluralidad, pero lo que realmente pasa es que se aseguran de que las opiniones que defienden las élites predominen y guien el estado de opinión masiva. Es así como, esquemáticamente explicado, se nos impone un espectro comunicacional unidireccional que no se cuestiona los temas intocables y que hace frente común en defensa de unos mínimos que parte de la sociedad criticamos pero que no tienen cabida en dichos medios. De este modo, la presunta libertad de expresión es un engañabobos que a mí no me cuela, una cortina de humo que esconde la verdadera realidad: censura, sectarismo y pesamiento uniforme. Como he dicho, a los grandes poderes les interesa que exista ese núcleo crítico con el sistema. Lo mantienen en segundo plano pero no lo reprimen, porque debe cundir la sensación de que disfrutamos de libertad de expresión. Al final, ellos ocntrolan los grandes medios y esa es la fuerza y el valor seguro de su éxito. A veces la cosa se sale de madre, como en Francia y Holanda con el Tratado anterior o ahora con Irlanda con el Tratado de Lisboa, pero al final siempre consiguen imponer su voluntad, que es la voluntad de las élites.

    Así funciona el mundo en el que nos movemos y hay que ser muy iluso y estar muy poco informado y documentado o mirar hacia otro lado, para creerse los cantos de sirena de los que pregonan la democracia o, como hace usted, la confinaza en el fondo de nuestro sistema o en las leyes. Yo ridiculizo ese pensamiento porque todos sabemos que si es necesario, el poder crea leyes ad hoc allí donde no puede llegar por los cauces legales esablecidos. La ley de partidos en España es un ejemplo demoledor de esto que digo. Nuestra sociedad funciona así y es lógico que la mayoría de la gente salga en defensa de esa sociedad y se resista a creer cosas como las que estoy diciendo aquí. No hace tanto tiempo que yo formaba parte de esa mayoría embelesada, de esa mayoría que cree vivir en un estado de derecho, de esa mayoría que vive sin darse cuenta de que no tiene más libertad que aquella que le han dejado imaginar.

    No estamos tan cercanos, Don Ricardo. Usted está en un punto que conozco, en un punto de falta de perspectiva, de inhibición o adormecimiento total. Sus buenas intenciones le impiden ir más allá y entender que de democracia nada. Sgue pensando que el sistema, en el fondo, es bueno, y alberga esperaznas de que algunas cosas que aquñi se denuncian se acaben reosolviendo. Tiempo al tiemp, Don Ricardo.

    El enemigo es el capitalismo. Capitalismo y democracia son incompatibles; ésta es una verdad como un templo, y sólo el tiempo podría extender dicha idea. Veremos si sucede. Mientras personas como usted no entiendan eso, la incompatibilidad entre capitalismo y democracia, no avanzaremos y jamás nos pondremos de acuerdo.

  18. Don Ricardo dice:

    Acepto plenamente su análisis, que comparto con ciertos matices, por más que usted se esfuerce en marcar las distancias (y en llamarme, muy educadamente, idiota, por cierto), don Luciénsi me responde satisfactoriamente a dos preguntas:

    1.- ¿Cuál es la alternativa al capitalismo?

    2.- ¿Cómo se puede lograr alcanzar dicha alternativa?

  19. Ahhh, Don Ricardo, no le llamo idiota, pero sí que le digo (o al menos le he dicho) que usted está embelesado por un sistema que no es como usted (parece que) piensa. Y quien dice embelesado, dice hipnotizado. Y creo que buena parte de la sociedad, o la mayoría está embelesada, aunque también creo que es mucha la gente que está hasta de los políticos. Son mayoría seguramente: están hartos aunque no sepan exactamente explicar el motivo de su hartazgo, pero hay muchísima gente, cada vez más, que desconfía de los políticos. Tienen razón, y hay argumentos sólidos para dársela. Si le sirve de consuelo, yo mismo debo estar embelesado respecto a muchos asuntos, no sólo políticos, porque no pasa un día (es un forma de hablar; no es que cada día descubra algo) en el que no abra los ojos respecto a alguna realidad que veía o miraba de forma equivocada.

    Pero voy con sus preguntas, que tan sólo responderé intuitivamente, porque entenderá que son muy difíciles de responder y que se han escrito libros enteros para responderlas.

    1. Alternativa al capitalismo.

    En primer lugar decir que, sea cual sea, no se podría establecer plenamente de forma rápida. Lo que tantos siglos de capitalismo nos ha traído, los vicios adquiridos por buena parte de nuestra historia, no se limpian ni superan ni en una generación. Quizás sea pesimista, pero así lo pienso a día de hoy.

    La historia de la humanidad demuestra sin lugar a dudas que el socialismo real o los proyectos anticapitalistas no tuvieron jamás ninguna oportunidad democrática. Todos los gobiernos democráticamente elegidos durante el siglo XX en todo el mundo que plantearon reformas socialistas o anticapitalistas fueron derrocados, se bombardearon sus parlementos o se asesinó al osado presidente del gobierno de turno. Los casos de gobiernos anticapitalistas que perduraron en el tiempo no pueden presumir de una llegada democrática al poder, aunque incluso ahí hay diferencias y matices: mientras gobiernos como el cubano han hecho sus esfuerzos (con mayor o menos éxito) por implantar políticas comunistas o socialistas reales, otros como los soviéticos, especialmente de la manos de Stalin, practicaron un totalitarismo de estado que nada tiene que ver con el socialismo real. Es obvio que los medios de comunicación capitalistas (todos los masivos) llevan décadas criminalizando al comunismo utilizando como coartada los crímenes de gobiernos cuyas políticas no tenían nada de comunistas. La mala imagen del comunismo hoy en día nace de los poderes capitalistas y sus gobiernos (empezando por los EEUU) que durante décadas, como digo, han mancillado el nombre del comunismo, acusando a los comunistas de todo lo acusable. ¿Cuántos críticos del comunismo han leído a Marx? Poquísimos, más allá de los ambitos académicos.

    Desde mi modesto punto de vista, teniendo en cuenta las contradicciones y los puntos de controversia que aparecen o se pueden encontrar en obras fundamentales como “El Capital” o, incluso, en el “Manifiesto Comunista”, es difícil equiparar o encontrar semejanzas entre el contenido de esas obras centrales del pensamiento comunista y el mensaje dado por los anticomunistas. La prueba de esto que digo está en la lectura de esos textos y no seré yo el que los analice aquí y ahora, como entenderán. Lo que ahora quiero transmitir, y no es una idea que haya tenido un servidor (lean “Educación para la ciudadanía” de la Ed. Akal), es que el socialismo real, el comunismo o los proyectos anticapitalistas que durante el siglo XX alcanzaron el poder a través de las urnas, fueron echados a la fuerza por las potencias comandadas, generalmente, por los EEUU. Allende es uno de los casos más sonados. Bastaba un propuesta que afectase a los grandes intereses económicos, una leve reforma agraria, una simple nacionalización de alguna industria clave, hasta un mensaje ambiguo sobre las intenciones económicas, para poner en marcha a la maquinaria imperialista de turno, habitualmente los EEUU. En Sudamérica y Africa saben mucho de esto. Franco mismo no fue atacado, la República Española no fue defendida porque las potencias que algo podían hacer, como el Reino Unido, veían en el régimen franquista un buen aliado contra el comunismo.

    ¿Es viable el comunismo? Está por ver. Nadie puede afirmar que el comunismo o el socialismo real pudieron jamás tener la oportunidad de desarrollarse sin interferencias, sin golpes de estado o imposiciones capitalistas. El capitalismo ha ejercido y ejerce un dominio mundial avasallador, defendido por las grandes potencias económicas, cuya riqueza le debe mucho (por no decir casi todo) a las naciones oprimidas del sur. ¿Que hubiera sido de Europa y de los EEUU si en los últimos, pongamos, 300 años, hubiesen dejado en paz y hubiesen tratado de igual a igual a Africa y a Sudamérica? Otro gallo cantaría ahora, y seguro que no sería peor para estos dos continentes; quien sabe para nosotros.

    En resumen, mi respuesta a su primera pregunta es que la alternativa es el socialismo real, y recuerdo que nadie puede afirmar que haya fracasado, porque jamás tuvo la oportunidad de ponerse en práctica. El capitalismo, en cambio, ha fracasado. La miseria mundial es mayor que nunca: jamás hubo tanta hambra (y últimamente empeora a marchas forzadas), jamás hubo tanta desigualdad, jamás hubo tanta explotación, jamás hubo tanta ignominia.

    2. ¿Cómo alcanzar la alternativa?

    Es utópico proponer al socialismo real como solución. Puede ser utópico defender al socialismo real pero si algo está claro es que proponer al capitalismo como solución es inconsciente, irresponsable y poco menos que criminal. Obviamente, en el primer mundo es casi impensable que el socialismo real o el comunismo alcancen el poder. Es casi imposible, y pongo el “casi” por prudencia intelectual mas no por convicción. Ojalá me eqivocase. La solución, de haberla, llegará desde el tercer mundo, desde aquellos que no tienen nada que perder. Nosotros, contrariamente, tenemos mucho que perder y cuando tienes mucho que perder, te resistes a perderlo. Eso sí, que me parezca prácticamente imposible la irrupción de una realidad socialista real o comunista en nuestros países del primer mundo no me inhibe a la hora de denunciar los excesos y los crímenes del capitalismo. Callado no me voy a quedar.

    Sea como sea, por ponernos a hacer un poco de política ficción, lo primero que yo haría es cambiar radicalmente el sistema electoral, las leyes que regulan el funcionamiento de nuestro sistema, nuestros partidos políticos, etc… Empezaría de cero, para todos: fin de la propaganda electoral basada en el potencial económico. A bote pronto se me ocurren dos opciones:

    a. Igualdad de oportunidades para todos los que formasen un partido. Tiempo habría de buscar la forma de no colapsar los colegios electorales con un millón de papeletas de infinitos partidos. Se podrían requerir un número de firmas mínimo para formar un partido. No lo sé, improviso sobre la marcha. Lo importante sería el fin de la propaganda electoral. El que quisiera informarse de las propuestas de los partidos debería buscar la información, por ejemplo, acercándose hasta los colegios o hasta los lugares en los que esa información estuviese disponible.

    b. Supresión de los partidos. Organización del estado desde abajo, desde las comunidades hacia arriba. Democracia participativa radical. Fin de la democracia representativa tal y como la padecemos. Construcción de un modelo de participación ciudadana directa y profunda descentralización. A partir de las comunidades se podría ir subiendo escalafones organizativos, eligiendo desde abajo hacia arriba. En última instancia se elegiría a una asamblea o parlamento para todo el país, con la capacidad para encargarse de aquellos asuntos que requirieran una decisión global, para todo el país. En el fondo, no dejaría de establecerse de este modo cierta representatividad, pero el poder no lo da el pueblo a un líder que construye desde arriba sino que el poder lo da el pueblo a muchos, que construyen desde abajo. Listas abiertas, posibilidad de revocación de todos los mandatos a mitad de legislatura, desde el máximo mandatario hasta el más modesto. Democracia radical. Se podrían ecir tantas cosas. Lo importante sería el término participativo. La democracia participativa no es una propuesta descabellada.

    En resumen, la solución desde mi punto de vista sería el comunismo o el socialismo real. Que cada cual elija su nombre. Fin de los dogmatismos, separación radical de iglesia y estado, etc… Lean el programa del PCPE, que se encuentra en la red: lo comparto plenamente. ¿Que no gusta la opción comunista? Pues le damos otro nombre o aplicamos o inventamos otroa cosa. Lo más importante sería establecer una demoracia radical, y radical significa radical, sin protagonismos no personalismos, con limitación e mandatos para los cargos electos, con transparencia absoluta, ABSOLUTA, en todos los aspectos. Medios de comunicación públicos sin publicidad. Progresiva nacionalización de los sectores clave de la economía. Fin de los privilegios, adiós monaquía y otras estupideces, democracia real con los mecanismo necesarios para controlar a los cargos electos. Potenciación prioritaria o absoluta de la educación para la formación de librepensadores. Igualdad total. Vamos, utopía de tomo y lomo.

    Una alternativa al capitalismo no tiene futuro en una sociedad presa de sus ansias consumistas. Es por eso que en una sociedad como la nuestra no hay esperanza. La esperanza, repito, es para las sociedades que no tienen nada que perder. ¿Qué nos queda a nosotros, entonces? Luchar por la utopía, luchar, al menos, por que cada vez más personas, más ciudadanos entiendan la criminalidad del gran capital y surja cierta unidad de pensamiento de la que pueda derivarse algo constructivo, sino radical, sí constructivo y que sirva para avanzar algo para conseguir que el sistema reviente, de forma controlada, porque sería peor el remedio que la enfermedad, pero que reventase.

    En fin Don Ricardo, todo suena muy bonito, pero no sirve de nada sino tenemos el convencimiento de que la realidad presente es chunguísima y antidemocrática.

  20. Independiente dice:

    Lucien, No intente explicar lo que debe de ser la democracia a quien no tiene ninguna intencion de serlo.

    Saludotes.

    freebatasuna.

  21. Una buena forma de entender que el mundo no va a ningún lado de esta manera, es con un vídeo. ¿Cuál es la solución? Creo que tras ver estos 20 minutos muchos serían capaces de imaginarla o, al menos, intuirla:

    http://video.google.com/videoplay?docid=-5645724531418649230&hl=es

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