Ayuda para una cachorra maltratada

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Hay en Jaén un miserable borracho que tiene a una perrita, una cachorra pequeña de siete meses de edad, atada todo el día al sol, sin comida, ni agua. Los vecinos ven cómo diariamente la pega, y oyen a la perra chillar. Hay una asociación de ayuda a perros abandonados que no tienen sitio para hacerse cargo de la perrita, pero si encuentran a alguien que quiera quedársela, se comprometen a cogerla -el dueño está siempre borracho y al parecer sería fácil hacerse con ella- y enviarla mediante un servicio de mensajería a donde sea. Si está usted interesado en esta perrita o puede hacerse cargo de ella de alguna manera, aunque sea en acogida temporal hasta que se le encuentre un hogar definitivo, escríbame un correo pinchando aquí y yo le pondré en contacto con estas personas. La perra es de pequeño tamaño y tiene siete meses de edad.

14 Responses to "Ayuda para una cachorra maltratada"
  1. Vta dice:

    “-el dueño está siempre borracho y al parecer sería fácil hacerse con ella-”

    ¿Robarla?.

  2. Don Ricardo dice:

    Salvarla de un verdugo que la maltrata constantemente y la tortura todos los días.

  3. Javi dice:

    De qué mal cuerpo me ponen éstas historias, Don Ricardo.

    Siempre me dice mi madre: “el nivel de desarrollo de una sociedad se mide por cómo tratan a los animales”. Siempre vi una gran verdad en esa afirmación, es sin duda un buen parámetro para medir la madurez de una civilización y de una persona.

    Un día me dió por buscar y vi que era del escrito alemán Berthold Auerbach , y creo que en literalidad decía así: “el modo de valorar el grado de educación de un pueblo y de un hombre es la forma como tratan a los animales.”

    Un saludo y mis deseos de que la perrita encuentre un hogar.

  4. joseluis dice:

    Yo es que ya tengo dos perros Don Ricardo, pero me asalta una duda:

    Si nadie intenta quedársela, no se la robarán al dueño y dejarán que se muera? porque es más sencillo directamente llevársela y luego denunciarlo a la policía. Y una vez la perrita a salvo, entonces intentar que alguien la adopte.

    No obstante, preguntaré por mi círculo si alguien la quiere. En cualquier caso, para dejarla morir enviádmela a mi.

  5. Don Ricardo dice:

    Si visita usted don José Luis, la web de la asociación que ha dado la alarma (tiene el enlace en el texto de la entrada), verá lo que supongo que ocurre, que no tienen sitio para hacerse cargo de ella.

  6. joseluis dice:

    Don Ricardo, me pongo manos a la obra a preguntar si alguien la quiere, y además preguntaré en la protectora de Tarragona si pueden provisionalmente hacerse cargo de ella.
    Enlazo la entrada al perfil de Facebook a ver si hay suerte.

  7. Ándese con cuidado, que una amiga, por “liberar” a un bicho en condiciones similares (y mira que el pobre perro las pasaba putas) tiene fijado el juicio pa la semana que viene, boberías, allanamiento, robo, etc… (lo digo por egoísmo, pa continuar leyéndole)

  8. David dice:

    Una cuestión, Don Ricardo. Si como usted dice, este señor mantiene al animal atado todo el día al sol, y no en uno de esos acogedores “chalets para perros” que se venden ahora, supongo (corríjame si no es así) que el hombre también estará por allí, en la calle.
    En ese caso, ¿no se le ha ocurrido cambiar “el sujeto a ayudar” de su artículo?

    Un saludo

  9. Don Ricardo dice:

    No se me pasa por la cabeza semejante cosa, don David. Ese tipo es un miserable. Su situación,sea la que sea, no le permite maltratar a un pobre perro. Este señor es capaz de decidir entre el bien y el mal. Ha elegido el mal. Ser pobre, borrcho y miserable, no le exime de su responsabilidad. La perra, en cambio no ha elegido nada.

  10. David dice:

    Le agradezco que haya utilizado usted tantas veces el concepto “miserable”. Estaría bien poseer una escala que lo calibrara en cada uno de nosotros; me gustaría probarla con esos vecinos que tienen oído para escuchar los lamentos de dolor de una desafortunada perra, pero carecen de vista para comprender que hay tirada en la calle una persona.

    Hace tiempo escuché una historia real, sobre un anciano que mendigaba con la única compañía de su perro en Nueva York, ese nido de desigualdades (según dicen los que han ido). Las miles de personas que pasaban a su lado a diario, que iban a comprar el periódico o regresaban de sus trabajos, lo ignoraban, cuando no había alguna risotada. Un día el anciano apagó un aprovechado cigarrillo en el cuerpo del animal. Un grupo de jóvenes que presenció el momento agarraron al hombre y le pegaron una paliza.

    Preveo (es una suposición más) que, si me contesta, este mendigo de Nueva York no le merecerá a usted ningún respeto.

    Un saludo, y permítame que le diga que el discurso bien-mal (típico de la cultura judeo-cristiana) aplicado en estos casos me resulta un argumento blando, por así decirlo.

  11. musmushi dice:

    #11 David
    Su anécdota demuestra perfectamente como ser mendigo no está reñido con ser un auténtico hijo de puta. No se qué le contestará Don Ricardo, pero a mí los hijos de puta no me merecen ningún respeto.

  12. David dice:

    No esperaba menos.
    Es la reacción más ignorante que he recibido con esta anécdota.

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