Trio¡Ayyyyysh! Se me pasó el otro día decirles una cosa que quería yo decirles a ustedes. Es que ha salido en los medios un poco escondido como metido de rondón, dicho para que no se diga que no se dijo, como vacuna preventiva, que es lo que son todas las vacunas, pero lo cierto es que ahí está. En los últimos años se ha producido un importante acontecimiento internacional que ustedes a buen seguro recordarán, porque estuvo rodeado de una cierta polémica, hubo manifestaciones y supuso el inicio del fin de la extrema derecha en el Gobierno de nuestra amada nación. Me refiero a la guerra del golfo a la segunda concretamente, a la guerra de Aznar, vamos. Pues bien, estos días hemos asistido a uno de los hitos fundamentales de esa guerra que ahora es de baja intensidad, es decir que ahora consiste en asesinar a los irakíes resistentes a la invasión o simplemente a los civiles que no están donde deben estar, casa por casa, calle por calle, barrio por barrio, de manera individual y no mediante el bombardeo masivo de ciudades, utilizando para ello a las fuerzas armadas y policiales fantoches de Irak o a empresas privadas de seguridad con licencia para matar. Bueno, pues la cosa ha dado ya sus frutos y el petróleo de Irak va a pasar a las manos de las que nunca debía haber salido: las nuestras. El Gobierno títere de Irak ha sacado a concurso internacional la explotación de sus reservas petrolíferas: Saddam Hussein firmó su condena a muerte cuando nacionalizó algunas de las mayores reservas petrolíferas mundiales hace 36 años, sólo era una cuestión de tiempo que le ahorcaran. Ahora, de nuevo, hemos colocado a un gobierno títere que vigile nuestro petróleo, y los irakíes están dode les corresponde: a nuestros pies y sin ninguna posibilidad de utilizar sus recursos naturales como fuente de desarrollo.

¿Qué gusto, el trabajo bien hecho, verdad, don José María?

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