El ejército colombiano ha liberado a Ingrid Betancourt y a un amplio grupo de rehenes de las FARC, la guerrrilla colombiana, que llevaban años secuestrados y peregrinando por la selva. Todos nos alegramos por ello. Sin embargo, de ahí a considerar a las FARC un grupo terrorista hay un trecho muy largo en mi opinión, a pesar de las declaraciones que el presidente del lobby de conductores borrachines, José María Aznar, anda haciendo estos días desde la plataforma de la FAES.

A este respecto, quizás deberíamos escuchar a don Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Colombia, supongo que nada sospechoso de ser partidario de las FARC, quien dice hoy en una entrevista que el hace El País que “A las FARC sólo les queda negociar“. Lean ustedes la entrevista. Es ciertamente recomendable, porque de ella se concluye -aunque es cierto que el ministro no lo dice tan claramente- que el propio gobierno colombiano no considera a la guerrilla un grupo terrorista, sino un enemigo militar al que derrotar y con el que negociar en el futuro, e incluso en el presente. Si además de leer la entrevista con el Ministro de defensa colombiano, siguen ustedes los enlaces que nos propone don Javier en esta brillante entrada, comprobarán que la postura de Santos es plenamente compartida por su presidente, Álvaro Uribe.

Las FARC, como ejército en guerra que son, hacen cosas reprobables. Algunas  de ellas -el secuestro de Betancourt y de otros rehenes- se pueden considerar, sin duda, alguna como actos terroristas. Sin embargo, las FARC son hermanas carmelitas al lado de otros ejércitos en guerra, como, por ejemplo, del ejército de los Estados Unidos en Irak, con sus centros de internamiento y tortura de rehenes de Abu Graib y Guantánamo, o Israel con sus bombardeos inteligentes.

Y si quieren leen al cada día más preclaro don Hugo: Las FARC y la realidad, y ven allí cómo el indito al que mandó callar Su Majestad habla tan preclaro, al menos, como don Hugo, que no es poca cosa, pide a las FARC que liberen a los secuestrados, y les advierte que se están convirtiendo en un pretxto del imperialismo para ejercer presión en América Latina.

Tagged with →