A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Recientemente saltó a la palestra un manifiesto en defensa de la lengua castellana que firmaba un grupo de intelectuales (1) encabezados, entre otros, por Fernando Savater y Mario Vargas Llosa. Un argumento interesante, entre los cientos que se han articulado para ridiculizar al citado manifiesto, lo puso sobre la mesa Ignacio Escolar el pasado sábado 5 de julio, y lo recogió Don Ricardo en una reciente entrada sobre este asunto:

En toda Catalunya, hay 23 padres, entre más de un millón de alumnos, que han pedido oficialmente que sus hijos sean escolarizados en castellano. Mientras tanto, en el País Valenciano hay 93.700 alumnos de primaria que estudian en castellano a pesar de que escogieron el catalán.

Esta relectura de lo recientemente sucedido a raíz del citado manifiesto, viene a colación porque servidor es bilingüe y, si me apuran, casi trilingüe por culpa del inglés, aunque los idiomas que en mayor o menor medida domino son dos: el castellano y el catalán. Quizás debería decir que el segundo es, en realidad, una variante algo difuminada de ribagorzano paterno (3) con cierto aderezo de barcelonés de crianza, más que nada por “solidarizarme” con mis amigos al sur del Ebro que promulgan su habla como un ente diferenciado del catalán.

Para cualquiera con dos dedos de frente que se tome la molestia de escuchar a los expertos en la materia no aquilinados (4), los dos idiomas que más se hablan en la Comunidad Valenciana coinciden (ahora lo dice la justicia valenciana), con sus respectivas particularidades, con los dos más hablados en Catalunya. Desde hace tiempo corrientes recalcitrantes se esfuerzan por sobrealimentar las indudables peculiaridades del valenciano, concebido gratuita y/o irresponsablemente (5) como ente diferenciado en lugar de la modesta y a todas luces insatisfactoria concepción que lo etiqueta como variante dialectal.

Pero es sumamente aburrido glosar lo obvio o reflexionar sobre lo evidente. En este asunto me estimula más la autocrítica. A raíz del aberrante manifiesto que denuncia la desintegración del castellano, ha empezado a circular un correo electrónico que denuncia el apoyo que Tele 5 ha dispensado al mismo. En dicho correo se propone un boicot al canal de televisión privado y se concluye con un expeditivo “Telecinco mai més! Passa-ho” (6). De momento, el manifiesto me ha llegado desde tres fuentes distintas. Recuerdo que ese mismo canal es propiedad de un personaje que en su momento se aprovechó de la reforma de la Ley de Televisión Privada, que entró en vigor el 1 de Enero de 2003 de la mano del PP, para controlarlo. Desde entonces, Mediaset, el holding mediático de ese personaje, pasó a controlar el 52% de dicho canal privado.

La única lengua amenazada en Catalunya o en clara inferioridad mediática y cultural utiliza letras como la “ç” y dispone de tildes abiertas y cerradas, es una lengua que se habla en cuatro países y con multitud de variantes dialectales, así como una riqueza formal espectacular. Pero la necesaria defensa o el apoyo a lo que es propio cuando se halla bajo amenazas, fundamentalmente políticas, no debería llevarnos a boicots que dejan nuestra coherencia progresista a contrapié, salvo que seamos nacionalistas sectarios de derechas (7).

Desde la Habana me preguntan: ¿qué tienen de izquierdas los que se movilizan ante el apoyo de cierto canal a un vulgar y miserable manifiesto pero apenas le sacan la lengua (8) al propietario de dicho canal cuando, desde la poltrona más elevada de su país, promueve políticas neofascistas en asuntos tan delicados como la inmigración? Mi respuesta es que la pregunta contiene más retórica de lo que parece.

Notas:

(1) La intelectualidad es una tribu sobrevalorada.

(2) Vivimos en medio de un tsunami nacionalista tras las victorias de la selección española de balompié en la Eurocopa y Rafael Nadal en Wimbledon.

(3) Algún día tendremos que desterrar la expresión “lengua materna“, por su inexactitud descriptiva y por la subyacente misoginia de su origen patriarcal.

(4) Que defienden lo indefendible. De don Aquilino Polaino, doctor en Homofobia.

(5) Con intencionalidad política, que jamás es gratuita y pocas veces responsable.

(6) ¡Telecinco nunca más! Pásalo (traduzco para los valencianos que parecen tener dificultades con el Catalán).

(7) CIU, por ejemplo.

(8) A lo sumo nos burlamos de él, como si de un inofensivo cómico se tratase.

Venga... meta ruido por ahí