El Pais manipula los resultados del referendum de Ecuador

No sé si lo han visto ustedes, pero yo quiero contárselo. Estén tranquilos, que detrás de mí viene don Lucién pidiendo paso con una columna que promete no menos de cincuenta comentarios en pocos días. Pero permítanme que antes les llame la atención sobre la trola que nos quiere colar El País, en la edición de hoy, en su página 8. Como saben, el pasado 28 de septiembre, Ecuador se ha sumado al grupo de países latinoamericanos que han decidido buscar su propio modelo de democracia, después de procesos constituyentes plenamente legítimos y legales, destinados a quitar el poder a los caciques y a los embajadores norteamericanos de turno, que eran quienes lo tenían antes, como son quienes lo tienen hoy en Colombia, que es el país del mundo en el que más sindicalistas mueren a manos de la oligarquía, aunque El País no nos dé información de calidad sobre el tema.

Pues digo yo que es posible que tengan los Polanco alguna partida de libros sin vender en Ecuador o algo, porque si no, no se entiende el titular de hoy. En la edición en papel, titularon: “El No de Guayaquil empaña el éxito de Correa en las urnas” y subtitulaban con algo más medido: “El 64% de los ecuatorianos apoya la nueva Constitución“. En la edición de internet la indecencia campa a sus anchas. Ya ni siquiera informan en el titular sobre la victoria del sí, sino que se limitan a sembrar dudas: “La derrota de Guayaquil ensombrece el triunfo del referéndum constitucional“, y el subtítulo, más imaginativo todavía: “La ciudad más poblada y principal centro económico de Ecuador rechaza el nuevo texto de Correa y abre la puerta a una posible división en el país“.

No voy a decir que el País se esté adentrando en el periodismo losantiano, porque sería falso. La verdad es que mas que adentrarse, hace tiempo que profundiza apasionadamente en él, e incluso mejora al maestro, que sobre este tema, da una información cuando menos correcta.

Ya ven ustedes, como quien no quiere la cosa, entre sus páginas plenas de pedantería y calidad, El País nos cuela una trola que ni Libertad Digital se ha atevido a colocarnos. Es el periodismo de calidad, pegado a los hechos, independiente, profesional y objetivo.

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