BanderarusayueEsta entrada es continuación de esta otra.

Aunque en las entradas que he escrito hasta ahora sobre la guerra de Georgia no me he planteado exponerla, la verdad es que sí tengo una opinión sobre dicha guerra y sobre las extrañas relaciones del triángulo EEUU, Rusia, Unión Europea. El objeto de esta serie de entradas es exponer dicha opinión. En aquellas entradas que he escrito sobre el tema hasta ahora, he intentado hacer hincapié en una parte de dicha opinión: nuestros medios de comunicación nos están contando la guerra -y sobre todo el conflicto posterior- exclusivamente desde el punto de vista de Estados Unidos y sus intereses, y lo hacen dándole un formato periodístico, profesional, supuestamente neutral, para que sea incontestable.

Lo que he intentado hacer en las de las entradas que he dedicado a ello hasta ahora es poner esto de manifiesto, enseñando la otra cara de la moneda: no sólo hay un punto de vista, hay al menos dos -y probablemente haya más- y por eso he buscado un medio de comunicación ruso en castellano y les he traído a ustedes aquí la misma información, con los mismos formatos periodísticos y presuntamente objetivos y neutros, pero desde el otro punto de vista. En definitiva, he querido destacar una parte de mi opinión sobre el conflicto, que consiste en que nos están contando lo que quiere Estados Unidos que sepamos y como quiere que lo sepamos.

Esto no es una preocupación nueva. Esta preocupación por el camuflaje de la propaganda tras la supuesta objetividad propia de la profesionalidad periodística, así como el calentamiento de los presupuestos ideológicos y políticos de los medios, y por lo tanto de sus intereses en aquello de lo que hablan, es uno de los temas recurrentes de esta bitácora, así como una de mis preocupaciones principales (La quimera de la independencia, El periodismo no existe, El mal periodismo y la mala leche, Sí al estatuto son algunas de las entradas que he dedicado al tema de la credibilidad de los medios y de los periodistas y al carácter eminentemente político del periodismo) y por ello, muchos temas han sido antes abordados aquí desde ese punto de vista. Frecuentemente, no me interesa tanto el tema de fondo como el comportamiento de los medios de comunicación y la forma en que lo tratan. No es este el caso, ya que en el tema de las relaciones con Rusia me interesan ambas cosas como explicaré más adelante.

Andrei Illarionov, ex-asesor económico de Putin y ahora uno de los principales cerebros del Instituto Cato -un neutral, científico y objetivo “think tank” neoliberal, como la FAES- asegura su artículo “Segunda guerra georgiana, conclusiones preliminares” que:

Los ciudadanos rusos, que no tienen acceso a fuentes no oficiales de información, se encuentran con un aislamiento informativo absoluto. El grado de manipulación de la opinión pública y el extremo de histeria colectiva al que se ha llevado a la sociedad son logros evidentes del régimen y representan una amenaza indudable y sin precedentes para la sociedad rusa”.

Es decir, como aquí. Y no me refiero a España, sino a occidente, donde tenemos -como en Rusia- multitud de medios de comunicación y emisoras de televisión que elegir, numerosos tertulianos a los que admirar y famosos en cuyas camas meternos, pero todos, exactamente todos, sin excepción alguna, nos ofrecen el mismo punto de vista. Y quien quiera conocer otros puntos de vista, tiene que rebuscar entre publicaciones minoritarias que -por el sólo hecho de serlo- tiene la credibilidad mermada, publicaciones a las que se acusa de militantes y no profesionales, pero que son tan militantes como los grandes medios de comunicación, ni más, ni menos.

En Occidente, además, ese fenómeno está intensificado por el hecho de que Estados Unidos controla las redes de la distribución de la información a través de Internet, lo cual permite ocultar aquello que no se quiere que se encuentre y sobrevalorar lo que quieren que sepamos.

Hagan ustedes Un simple experimento: busquen en Google Noticias en español la palabra “Putin”. Los resultados cambian con el día, Pero hoy, aún podemos ver entre los diez primeros resultados de búsqueda 6 sobre lo buenorro que creen las rusas que está el mandatario eslavo. Oiga, con la de cosas que habrá que contar sobre Putin estos días, entre ellas una entrevista en la que el mandatario ruso dice que no piensa pedir disculpas por el conflico de Georgia, cuyo resumen misteriosamente Google no puede encontrar. De entre todas las noticias sobre Putin que encuentra Google, la agencia de noticias rusa en castellano sencillamente no aparece entre los diez primeros resultados de búsqueda, que hacen referencia a 25 medios de comunicación en el primer nivel y a 1,189 en el segundo.

En cambio, si buscan ustedes Bush, se encontrarán con todo tipo de informaciones sobre ese gran estadista que es George Bush. Lo que no encontrarán, seguro, es esto, salvo que lo busquen expresamente, y para ello, tendrán antes que saber que existe, cosa que no podrán hacer por los medios de comunicación. Y no sé si recordarán cómo se difundían a los cuatro vientos las borracheras de Boris Yeltsin, y eso que era amigo.

Insisto en que esto que acabamos de hacer es un simple experimento que mañana puede salir de otra forma, aunque no variará demasiado. Llevo cinco días buscando a Putin en Google Noticias en Español, y nunca dejan de copar la primera página lo sexy que le consideran sus conciudadanas. En cualquier caso, Google siempre nos dará un el punto de vista que los medios occidentales quieran difundir del mandatario ruso, o de cualquier otro.

La forma en que los medios de comunicación están tratando el conflicto con Rusia es lamentable, es una ocultación de la propaganda bajo la máscaras de la profesionalidad, de la objetividad y de la neutralidad. Lo cual es falso, porque esas cosas no existen. Esta dimensión informativa del conflicto es para mí esencial en mi opinión global tanto sobre la guerra de Georgia, como sobre el conflicto diplomático subsiguiente, porque creo que forma parte de la estrategia norteamericana de dividir a Europa, que en mi opinión está formada por la Unión Europea y Rusia.

Mañana hablamos de la guerra de Georgia en sí.

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