BanderarusayueEsta entrada es continuación de esta y de esta otra.

Pues ha llegado el momento de entrar en materia. En las dos primeras entradas de este ciclo he explicado por qué creo que debo describir claramente mi posición sobre la guerra de Georgia y sobre nuestras relaciones con Rusia. En la segunda me he referido a la manipulación informativa como elemento esencial de esa opinión. Ahora toca hablar de la guerra en sí. ¿Cuál es mi opinión sobre la guerra de Georgia? No creo en el derecho de autodeterminación, por lo tanto no creo que Osetia del Sur y Abjasia tengan derecho a ser independientes por esa razón, ni Kosovo, ni Euskadi, ni Cataluña… La declaración de independencia por parte de cualquiera de esas regiones o naciones alteraría sin duda el estatus quo y afectaría a la integridad territorial de estados reconocidos por la comunidad internacional.

Sin embargo, en algunas ocasiones últimamente, occidente ha apoyado de manera entusiasta la alteración de las fronteras internacionalmente reconocidas, quebrando con ello la integridad de estados o naciones también internacionalmente reconocidos. Voy a citar algunos ejemplos europeos: Letonia, Estonia, Lituania, Ucrania, la propia Georgia, Bielorrusia, Elovenia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Macedonia, Montenegro, y recientemente Kosovo.

No me queda claro cuándo es admisible y cuándo no. Pero parece haber un elemento en común -aparte del interés estadounidense de debilitar a Rusia y enfrentarla con la UE- entre algunas de esas independencias a las que he hecho referencia más arriba: los pueblos de los países que se han independizado tenían razones suficientes para pensar que los gobiernos que ejercían su soberanía sobre ellos les consideraban más objetos que sujetos políticos, con los riesgos que ello conlleva. Por esa razón se independizaron las repúblicas bálticas, y sobre todo, Croacia, Eslovenia, Bosnia Herzegovina y, por cierto, por esa razón se independizó Georgia, y también alteró las fronteras internacionales en su momento, sin que ello fuese obstáculo para su independencia.

Así que todo, en este terreno, es muy relativo. Yo me apunto a este último argumento. Creo que Osetia del Sur y Abjasia tienen derecho a la independencia, o mejor, han hecho bien en declararse independientes porque sus poblaciones tienen razones sobradas para creer que Georgia buscaba deshacerse de ellas, pero no de los territorios. Las naciones democráticas tienen obligación de apoyar a aquellos pueblos que son agredidos por sus gobiernos. El 8 de agosto, la artillería georgiana machacó Tsjinvali durante horas, según habían aprendido de los instructores militares norteamericanos, antes de lanzar sus tanques y su infantería sobre la capital surosetia. En este ataque utilizaron armamento extremadamente sofisticado y moderno suministrado por Estados Unidos, Polonia y la República Checa, y causaron en una sola tarde entre 1.600 y 2.000 víctimas mortales. Además, tenían preparada la contaminación del suministro de agua de la ciudad, para el caso de que la maniobra militar fracasara, según ha informado Ria Novosti.

Cualquier gobierno pierde el derecho a ejercer su soberanía en una región a la que aplica la política de tierra quemada y sobre una población a la que ataca de semejante manera. Igual que no me cabe de duda de que no existe el derecho a la autodeterminación, tampoco me la cabe de que los osetios sí tienen derecho a independizarse de un gobierno que lanza contra ellos semejante agresión. Y Abjasia, por extensión, también. Al reconocer la independencia de las dos nuevas repúblicas, Rusia está garantizando su seguridad, ni más ni menos, al margen de otros intereses que pueda haber en la zona, que no niego. Puedo entender incluso que Rusia tenga otros intereses en Georgia prioritarios a la defensa de la seguridad de los Osetios, pero eso no le quita valor al hecho de que al reconocer la independencia de ambas repúblicas está advirtiendo a Saakasvili contra cualquier nueva tentación militar contra la población osetia o abzaja.

Igualmente, no hay que olvidar que cuando Rusia entra en las regiones ex-georgianas agredidas por el Gobierno de Tiflis entra en dos regiones habitadas mayoritariamente por ciudadanos rusos a los que Saakasvili tiene en el punto de mira. Si Estados Unidos tiene derecho a atravesar medio mundo y plantarse en Irak y en Afganistán para secuestrar y asesinar a gente a la que acusa de ser potenciales asesinos de ciudadanos americanos -la famosa guerra preventiva- y a eso la Cadena SER lo llama con descaro sin Igual “guerra global contra el terrorismo”, digo yo que Rusia podrá defender a aquellos de sus ciudadanos que sí han sido atacados realmente.

Por estas razones, creo que Rusia tiene razón en la guerra de Georgia. Y fíjense ustedes que en la anterior frase digo lo que digo y en cambio, no digo lo que no digo. Y para la próxima entrega, un debate infantil: ¿Quíén empezó?

Venga... meta ruido por ahí



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