A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Cuando el común de los ciudadanos piensa en la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) lo primero que se imagina es a un grupo de periodistas que luchan desinteresadamente por la libertad de expresión mientras defienden a sus colegas por todo el mundo sin importar razas, religiones o ideologías. Nada más lejos de la realidad. RSF y su líder, dueño, guía y gurú desde hace más de 20 años, Robert Ménard, se dedican a seguir la tutela del Imperio y a velar por sus intereses. Alto y claro: el señor Ménard es un lacayo de Washington, un hipócrita y un cara dura sin fronteras que tan sólo defiende a los que pagan su salario mientras se deja la piel en las campañas de intoxicación que periódicamente perpetra en nombre de SU libertad de expresión.

Para entender mejor los intereses políticos y la línea maestra de las miserables campañas de esta ONG, es preciso familiarizarse con el entramado político-económico que le cubre las espaldas. En 2007, el 12% de su financiación procedía de subvenciones públicas del Estado Francés, la Comisión Europea y la UNESCO (1). RSF depende económicamente de entidades o multinacionales como Sanofi Aventis, CFAO, FNAC, Hewlett-Packard, Fundación Hachette, Fundación EDF, Fundación Real Network, Ediciones Atlas, Color Club, Globenet o la Cadena Ser (PRISA, cómo no). La lista de fundaciones privadas que igualmente atiborran los bolsillos de Ménard y sus lacayos incluye a la Foundation Soros, el Center for a Free Cuba (CFC), el Sigrid Rausing Trust, la Overbrook Foundation, la Fondation de France o la National Endowment for Democracy (NED). RSF reciben asimismo financiación de fabricantes de armamento franceses como Serge Dassault o el vendedor de misiles Jean-Guy Lagardère aunque, como ellos mismos defienden, el grueso de sus ingresos procede de la venta de sus álbumes de fotos y calendarios. Simplemente ridículo.

Detengámonos brevemente en la NED, organización creada en 1983 de la mano de Ronald Reagan para imponer el modelo estadounidense en América Latina y allá donde fuese necesario. La NED es uno de los brazos más activos del imperialismo y hasta en el New York Times saben que es una tapadera de la CIA (2). No es el objetivo de este artículo desenredar la enmarañada red de intereses existentes, que pasan por otro organismo, que también financia a RSF: el International Republican Institute (IRI), brazo del Partido Republicano, especializado en meterse donde no le llaman, sobre todo fuera de los EEUU. Me limitaré a citar un ejemplo: se ha demostrado que el CFC, del antiguo agente de la CIA y amigo personal de Ménard, Frank Calzón (3), apoya financieramente a RSF (4). El CFC recibe fondos de la United States Agency for International Development (USAID), que es la madre del cordero, vaya, otro organismo estadounidense para no dormir. Resulta que una investigación federal en los EEUU determinó recientemente que el 95% del presupuesto para Cuba de la USAID (60 millones de dólares) fue utilizado irregularmente (5). La NED y el IRI, obviamente, son subsidiados por la USAID. En un foro en Le Nouvel Observateur, en 2004, Ménard reconoció su vínculo con Calzón, cuando ya era un clamor (6).

El Fondo de Asistencia a los Periodistas Oprimidos, eje sobre el que giran las actividades oficiales de RSF, apenas recibe el 7% del presupuesto general de dicha organización. La pregunta es obvia: ¿en qué se gasta su dinero RSF? Y es una pregunta pertinente porque Ménard y los suyos disponen de ingentes cantidades de dinero, procedentes de poderosos e influyentes organismos, como hemos visto, que no tolerarían un uso inapropiado de sus dólares o euros, según corresponda. Ménard lo sabe y se aplica con fruición: RSF, siguiendo el dicho que reza “el que paga, manda“, se ha especializado en alimentar y fortalecer la agenda imperialista, colocando a gobiernos como los de Cuba, Venezuela o China en el centro de sus campañas de intoxicación masiva.

Para no alargarme en exceso me limitaré a enumerar lo que otros han investigado pacientemente: en Abril de 2002 RSF apoyó decididamente el golpe de estado contra el presidente venezolano Hugo Chávez (7) (8). Poco después, la organización francesa dirigida por Robert Ménard se posicionó a favor del golpe de estado en Haití contra el presidente democráticamente elegido, Jean Bertrand Aristide. Aunque llamaron al presidente “depredador de la libertad de prensa” después de implicarlo, sin ninguna prueba en absoluto, en las muertes de los periodistas Jean Dominique y Brignol Lindor (9), cuando Aristide fue derrocado en Febrero de 2004, RSF casi no dijo nada sobre la violenta persecución de los periodistas críticos con el gobierno golpista de Latortue, apoyado por EEUU (10) (11).

La lista de ignominias de RSF no parece tener límite. Robert Ménard fue de los primeros en montar una tangana para protestar contra los JJOO de Pekín en pleno encendido de la llama olímpica en Grecia. Me pregunto (retóricamente) si había movido un solo dedo antes de o durante las dos últimas olimpiadas en territorio estadounidense. Quizás no sabía o no quería saber lo que sucedía, por ejemplo, en Nicaragua en 1984 o en la antigua Yugoslavia en 1996, pero RSF no puntúa negativamente en sus listas al Imperio, a pesar de que ellos mismos han documentado persecuciones contra sus colegas estadounidenses. La hipocresía no es su único delito. Robert Ménard es un personaje moralmente más que discutible. En una célebre entrevista justificó la tortura, afirmando que es legítimo aplicarla a los sospechosos para salvar la vida de inocentes, y llegando a justificarla para los miembros de las familias de unos hipotéticos secuestradores (12). RSF no tiene nada que decir del periodista americano Abu-Jamal, encarcelado desde hace más de 20 años porque, según dicen, “no se trata de un tema de libertad de prensa” (13). En cambio, sí que consideraron como un tema de libertad de prensa en 2003 criticar la política de control de cambios venezolana (14). En su momento, RSF perturbó el periodo de sesiones de la Comisión de ddhh de la ONU en Ginebra y sus militantes insultaron a la presidente de la Comisión de nacionalidad libia e importunaron a diplomáticos. Esto provocó su suspensión por un año de su estatus de observador e el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la ONU (15). Hasta la UNESCO retiró su apoyo a RSF recientemente (16).

No son pocos los periodistas que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado y no disfrutaron de atención alguna por parte de RSF, como Bilal Hussein, de Associated Press (17), o el periodista mapuche Pedro Cayuqueo, detenido en Chile, o los 16 periodistas de la televisión yugoslava asesinados por bombas de la OTAN en 1999, que ni siquiera fueron mencionados en el informe anual de la ONG (18), y qué decir de Tayseer Aouni (19), un caso especialmente sangrante. El posicionamiento político de Ménard le ha llevado a rocambolescas situaciones, como aquella en la que apoyó una hipócrita medida del PP en el Parlamento Europeo, causando una grave crisis en la sección española de la organización (20).

Centrándonos momentáneamente en España, duele lo sucedido con el caso del camarógrafo de Tele 5 José Couso (21). Ménard y su organización realizaron un informe duramente criticado por la familia del camarógrafo sobre lo sucedido en el Hotel Palestina de Bagdad el 8 de Abril de 2003, un informe que eximía de toda culpa al ejército invasor. El informe se revelaba completamente acorde con las tesis estadounidenses, sin contar con que el investigador de RSF, Jean-Paul Mari, es amigo personal del Teniente Coronel Philip de Camp, quien ordenó personalmente aquel ataque al hotel.

El que quiera entender, entenderá. No es necesario que continúe, aunque hay mucho más. En este artículo me he limitado a ir recopilando información hasta un punto en el que, atrapado por el sueño, me detengo. Ya es suficiente. Creo que RSF es una organización absolutamente invalidada para opinar sobre la libertad de prensa. Sus campañas de intoxicación y sus lagunas (en absoluto fortuitas) en el campo de la denuncia coinciden punto por punto con la línea política de la administración estadounidense y, en general, de los grandes intereses político-financieros occidentales. Tan sólo conservan cierto prestigio entre la sociedad a causa de la publicidad que reciben de los medios de comunicación masiva. Debemos entender que los conglomerados o imperios de la comunicación no son más que las armas de destrucción masiva utilizadas por las grandes corporaciones multinacionales a través de los gobiernos títeres que defienden sus intereses. RSF es un arma de destrucción masiva disfrazada de ONG porque forma parte del “círculo de confianza” de unos poderes corruptos, hipócritas y, finalmente, criminales.

Desde La Habana me preguntan, ¿no dices nada de las sucias maniobras de RSF en Cuba? Mi respuesta es que no viviré suficientes años como para documentarme mínimamente al respecto. La campaña de intoxicación permanente de RSF (y de los medios de comunicación masivos) contra la isla caribeña merecería un espacio humanamente inabordable para este modesto ciudadano.

Notas:

(1) http://www.rsf.org/article.php3?id_article=27674

(2) En este artículo del NYT se dice claramente que “La NED, creada hace 15 años (el artículo está escrito en Marzo de 1997) para hacer al descubierto lo que la CIA ha hecho subrepticiamente durante décadas, se gasta 30 millones de dólares al año (incido: en 1997) en apoyar a partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios de comunicación en docenas de países“. Está claro: no es gratuito llamar Imperio a los EEUU.

(3) Frank Calzón era, en los años 60, agente especial de la CIA y dirigente del grupo terrorista Abdala, ligado al Frente de Liberación Nacional de Cuba (FLNC). También fue director de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), fundada por Reagan y protectora del terrorista confeso Luis Posada Carriles.

(4) En este artículo de Jean-Guy Allard se mete el dedo en esa llaga de Ménard que lleva por nombre CFC.

(5) Para más detalles de un escándalo que salpicó directamente a RSF (recibe fondos de USAID a través del CFC) conviene leer este otro artículo de Allard.

(6) La NED reveló en su momento que RSF recibió subvenciones durante al menos 3 años de parte del IRI. Diana Barahona y Jeb Sprague, en voltairenet.org.

(7) A propósito del golpe “mediático” de Abril de 2002 en Venezuela, recomiendo la lectura de este documentado artículo de Salim Lamrani o de este demoledor reportaje del periodista francés Thierry Deronne y del periodista belga Benjamin Durand sobre la actitud de RSF en Venezuela.

(8) Considero del máximo interés histórico y periodístico conocer el posicionamiento de RSF en aquellos días de Abril de 2002 (en francés).

(9) Conviene prestar atención a la acritud del informe anual de 2004 sobre Haití.

(10) En el informe de 2006 sobre Haití, RSF hablan del presidente “caído” (presidente echado con un golpe de estado), del gobierno “de transición” (gobierno golpista). Al presidente “caído”, curiosamente, le siguen responsabilizando de buena parte de los problemas: “Frecuentemente, los raptos son obra de partidarios del presidente cesado, que mantienen el control de determinados barrios de Puerto Príncipe“.

(11) En su momento, hasta el mismísimo John Kerry criticó duramente al gobierno de Bush por su actitud en lo que sería el derrocamiento de Aristide.

(12) Robert Ménard legitima la tortura.

(13) http://www.nuestraamerica.info/leer.hlvs/5227

(14) Sobre el control de cambios: ver en el tercer párrafo de esta página.

(15) Thierry Meyssan en voltairenet.org

(16) UNESCO retira apoyo a RSF. Lo dicen ellos mismos.

(17) http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0@2-3218,36-816141,0.html

(18) José Manzaneda en Voltairenet.org

(19) Corresponsal de Al Jazeera. Fue arrestado en España el 8 de Septiembre de 2003 por sospechas de vínculos con Al Qaeda, Ménard declaró que los periodistas no estaban por encima de la ley. Ver en http://voltairenet.org/article146178.html

(20) Carlos Martínez en Rebelion.org

(21) Referencia al caso de José Couso en la parte final de este artículo.