Georgia, el agua de Tsjinvali y las armas de EEUU

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Miren ustedes por donde se van aclarando las cosas un poco con respecto a las intenciones que llevaba el nacionalista radical Saakasvili con respecto a Osetia del Sur. Al parecer, el gobierno Ostia -a través de su fiscal general- ha denunciado que los georgianos tenían previsto contaminar el agua de su capital en caso de fracasar sus planes militares (1 y 2) según pruebas documentos intervenidos a las tropas agresoras georgianas. Elplan de contaminar als aguas de Tsjinvali tenía el visto bueno de las autoridades títere georgianas en Osetia del Sur, que han sido calificadas por el gobierno de la nueva república independiente de “estructuras títere” y “auténtica organización terrorista“. ¿A que no sabían ustedes esto?

Esta nueva atrocidad planeada por el nacionalista radical Saakasvili se ha conocido mientras estaban reunidos los representantes de los gobiernos de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC)  en Moscú, preocupados por la actitud agresiva de Georgia, y por el apoyo de Estados Unidos y sus aliados, que han trasladado a pocas millas de las costas rusas varias decenas de buques de guerra. Tras la reunión, el presidente ruso, Vladimir Mevdedev ha dado una rueda de prensa, arropado por representantes de Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán y ha advertido contra el suministro de armas a Georgia, un “país agresor” cuyos fines son “poco claros“, aunque a juzgar por el asuntillo descrito más arriba sobre la contaminación de aguas, los fines de Saakasvili son bastante claros.

A todo esto, el patético tonto útil de este conflicto, la UE ha anunciado que va a realizar una investigación independiente sobre quién inició el conflicto de Georgia. Al parecer, y según fuentes propias, han mandado a Luis del Pino a Washington para que vaya adelantando las conclusiones de la himbestigación. En el Kremlin andan con ataques de ansiedad encadenados: “Como digan que hemos sido nosotros, a ver quién para al Javier Solana y sus bombardeos de napalm“, parece que comentaba a sus más íntimos el primer ministro Vladimir Putin.

Y llegado a este punto, aquí les dejo un extraño artículo con el que comulgo al 75,34 por ciento, según las últimas estadísticas. No se dejen llevar por los prejuicios, y léanlo.

23 Responses to "Georgia, el agua de Tsjinvali y las armas de EEUU"
  1. ultimolunes dice:

    Estimado señor:
    no dudo de que hoy, un nacionalista radical, georgiano o de cualquier otra zona montañosa, sea capaz de envenenar las aguas, o de comerse los hígados de un recien nacido.
    las cosas que hay que hacer por la patria.
    Dada su profesión, usted mejor que nadie sabe que con un chascarrillo soltado en una taberna ante un colega de Novosti, y un poco de movimiento se construye (y difunde) una noticia bien apañada.
    la realidad es que hoy hay mil cádaveres más que en el reparto le tocaron a los más débiles. Y no es casual lo de que sean los débiles los que siempre ponen los muertos.
    Que el sakasvili se va a ir de rositas como …. Fraga, por ejemplo. otro nacionalista de zona montañosa.
    Que el ejercito gringo es un país distinto a los Estados Unidos de Armórica. Y que no responde ni ante Dios ni ante la Historia ni ante la banca. Ni siquiera ante su puta sombra.
    Que Putin cuando decidió hacerse una foto en plan Rambo (tetazas al aire) al empezar el verano, eligió una svastika para adornar su caballo. (portada de El Pais).
    Que según Sami Nair et altri en esos paises de cuento de Tintín hoy te puedes comprar: uranio, riñones humanos, coca, metralletas, niñas (virgenes o no), niños (vírgenes o no) heroina, titulos universitarios o nobiliarios, corneas, ferraris y apartamentos en Torrevieja. Nadie pregunta nada. Y el cuño te lo pone el presidente, si pagas un extra.

  2. R. dice:

    Estos días en los medios de comunicación en internet aparecían banners publicitarios de Unicef pidiendo ayuda para Georgia. Para Osetia no. Para Georgia. Que digo yo, ¿realmente Georgia necesita ese tipo de ayudas? No es un país tan pobre, allí no creo que haya hambre, y tampoco creo que haya habido un número significativo de heridos. Entre sorprendente y sospechoso me resulta.

    saludos

  3. Don Ricardo dice:

    Aquí les dejo este vídeo que he encontrado en el blog de don Cesar Escudero, y que me ha parecido gracioso.

  4. siberiano dice:

    Ayer hablando de Fraga y hoy de los rusos… Nada, estas son las cosas que pasan cuando un zafio mercantilista destruye un país a su antojo. Y me refiero al desgraciado de Gorbachov, uno de los personajes más infames y sobrevalorados de la Historia.
    Uno, que es de profesión ajedrecista, ha hablado mil veces con rusos, armenios, uzbekos… y todos (independeientemente de su ideología) coinciden en que las exrepúblicas soviéticas son un polvorín, en que han partido la tarta con la bandera de la libertad de los pueblos y, en realidad, la han diseñado con la bandera de los dólares de algunos.
    Mientras, que le sigan dando medallas y ofreciendo discursos al santo papa de Gorbachov. Vaya cojones.

  5. surco dice:

    Pues lo diré. Don Ricardo.

    Excelente artículo el de libertad digital. Este tío va a durar poco.

  6. ultimolunes dice:

    Sin que tenga que ver con el post, solicito ayuda:
    en el Babelia de hoy sábado, ilustrando un texo de Muñoz Molina aparece una foto. el pie de foto dice “Desfile de un grupo de falangistas durante la Guerra Civil”.
    Yo juraria que son milicianos de alguna brigada. puedo estar equivicado.
    si no lo estoy:
    1 quién edita el suplemento y todos los que dependen jerarquicamente de él son, como poco, unos marranos.
    2 el académico Muñoz, además de cobrar su dinero por la pieza, debería decir algo.
    pero pueden ser falangistas….

  7. epmesa dice:

    D. Ricardo:
    1.- según pruebas documentos intervenidos a las tropas agresoras georgianas¿Dónde están los documentos?
    2.- el gobierno de la nueva república independiente¿República independiente?
    3.- que han trasladado a pocas millas de las costas rusas varias decenas de buques de guerra. ¿Cuántos?
    4.- Javier Solana y sus bombardeos de napalm¿Dónde?

    Y ya lo sé, todo es producto de su forma de escribir. Incluso la demagogia y la mentira.
    Y una última cosa:¿A que no sabían ustedes esto? Pues no, incluso nos da tristeza tenerlo que reconocer.

  8. Don Ricardo dice:

    Don EP:

    1.- Ni puta idea, eso se lo pregunta usted RIA Novosti, agencia que yo cito. En principio, no tengo por qué dudar de la profesionalidad de los periodistas de dicha agencia, y si ellos dicen que el Fiscal general de Osetia de Sur ha dicho que tiene pruebas, será que lo ha dicho.

    ¿Es usted tan tiquis miquis con las noticias publicadas por EFE o Reuters, por ejemplo?

    2.- Sí, es que yo -en el ejercicio de mi libertad personal, ejercicio que usted intenta coartar con su actitud- reconozco la independencia de dicha República, porque no creo que Georgia tenga derecho a ejercer la soberanía sobre una región cuyas aguas ha intentado contaminar, y cuya población ha diezmado en 1.800 personas en una sola tarde.

    3.- Seis buques: tres norteamericanos, uno español -que no sé muy bien que se la ha perdido allí- uno polaco y uno alemán. Es cierto que no son varias decenas, pero son muchos más de los que pueden legalmente estar allí. Acabo de escribir una entrada sobre el tema.

    4.- En Serbia. Pero me equivoqué, no era napalm era uranio empobrecido. Todo un alivio.

  9. Jorge F. dice:

    Es un tema de controversia ya viejo entre anarquistas el de la actitud que debería adoptarse ante el delito en una futura e hipotética sociedad regida por los principios del socialismo libertario. Para no extendernos demasiado, he aquí una opinión de Errico Malatesta, que puede ser más o menos la de muchos anarquistas: “En una sociedad anarquista se puede creer en la desaparición de la delincuencia como consecuencia del aumento del bienestar y de la instrucción, aparte de los progresos de la pedagogía y de la medicina.” Pero el mismo Malatesta añade a continuación que, en el mejor de los casos, el delito no desaparecería fácilmente.

    Antes de proseguir es imprescindible conocer que entendía este anarquista italiano por delito: “Delito es toda acción que tienda a aumentar voluntariamente el dolor humano, es la violación del derecho de todos a gozar de la libertad y del máximo posible de bienes morales y materiales.”

    Ante preguntas como: ¿quién juzgará a los delincuentes residuales de los cuales deban defenderse las personas respetuosas con la libertad de los demás?, ¿quién ejercerá las medidas precisas para garantizar la defensa de los justos intereses de los ciudadanos y trabajadores?, ¿quién establecerá las sanciones correctivas y las acciones educativas necesarias para reformar y ayudar a esos delincuentes?; ante preguntas como esas Malatesta proponía la creación de tribunales populares, formados por gente escogida entre la masa social. No creía en su infalibilidad, ni en su bondad, pero los encontraba preferibles a los tribunales que representan la violencia legalizada del Estado y que defienden los intereses de los poderosos.

    Aunque no estamos en una futura e hipotética sociedad anarquista, bien podría proponerse la creación de un Tribunal Popular Hispánico para juzgar si debe considerarse como criminales de guerra a personas como Javier Solana, responsable de la OTAN durante los bombardeos con armamento radioactivo sobre territorios de la antigua Yugoslavia en 1999 que, ya si han afectado gravemente a los soldados profesionales ocupantes , sin duda han de haber sido mucho más nocivos para la población civil de esas tierras, población civil que, como en todas las guerras, es la principal destinataria de las acciones determinadas por los profesionales de la estrategia militar.

    En el caso de llegarse a una conclusión afirmativa, afirmativa sobre el carácter criminal de esas acciones, ese mismo tribunal debería establecer los medios con los que devolverle a él, Javier Solana, y a sus cómplices la sensibilidad ante el sufrimiento humano, sensibilidad que, sin duda, debieron perder hace muchísimo tiempo.

    El siguiente candidato a ser juzgado y reeducado emocionalmente sería José María Aznar.

    La lista de candidatos a juicio sería larga, la dejo aquí… de momento.

  10. epmesa dice:

    D. RIcardo:
    1.- ¿Es usted tan tiquis miquis con las noticias publicadas por EFE o Reuters, por ejemplo?
    Sí, de toda la vida, ¿usted no? Aunque ya veo que no si la agencia es rusa. Por cierto, ¿el periodista ruso sí ha visto los documentos?
    2.- Sí, es que yo -en el ejercicio de mi libertad personal, ejercicio que usted intenta coartar con su actitud- reconozco la independencia de dicha República Vaya, vaya… O sea, en el ejercicio de su libertad personal usted puede llamar a las cosas como quiera. Curiosos, al menos.
    3.- Seis buques. De varias decenas a seis.
    4.- En Serbia. Pero me equivoqué, no era napalm era uranio empobrecido. Pero no se corrija, en la demagogia de napalm suena mejor que de uranio empobrecido.

    Todo un ejemplo de artículo serio. Y ya lo sé. Es su forma de expresarse.

  11. Jorge F. dice:

    ¡Queeeeeé! Señor Mesa… ¿el uranio le parece mejor que el napalm?

    ¿Será el uranio el ingrediente secreto de la Coca – Cola de tan bien parecido que resulta?

    ¿O será el ingrediente secreto de la Leucemia – Cola?

  12. Don Ricardo dice:

    Don EP: a cada comentario se supera usted más. Mi blog se titula en broma A Sueldo de Moscú. Porque le conozco, si no , pensaría que usted sí recibe un sustancioso fondo de reptiles de Washington.

    1.- Llevo muchos años trabajando de periodista en ambos frentes de la profesión (la fuente de la información y el medio, propiamente dicho). Los periodistas no somos jueces, sino periodistas. No necesitamos pruebas para aquello que no sostenemos nosotros. El Fiscal General de Osetia del Sur dice que tiene pruebas documentales de que los georgianos tenían previsto contaminar las aguas de Tsjinvali, y cuenta que ese señor dice. Abra usted cualquier periódico y verá páginas llenas de noticias de este tipo.

    Otra cosa sería que el periodista fuese quien sostuviese tal cosa. Entonces, claro, debería tener pruebas.

    En cuanto al interesante tema de la credibilidad que usted plantea, es que resulta que usted no ha didado lo más mínimo de la versión -tan interesada como la rusa- que de esta crisis se está dando en los medios occidentales, así que estamos empatados.

    2.- Claro que el ejercicio de la libertad personal permite a uno llamar a las cosas como le parezca. Lo que ocurre es que eso sería una tontería, y además sería antiligüístico, ya que dejaríamos de entendernos. Sin embargo, si yo en el ejercicio de mi libertad personal, decido llamar a Osetia del sur y Abjasia repúblicas independientes, que es lo que son, no dejamos de entendernos en absoluto.

    3.- Usted habla de la demagogia de los demás, pero la suya asusta. Si quiere me autoinculpo de terrorismo por haber exagerado la cifra, pero usted se ampara en un dato falso pàra no enfrentarse a la realidad, que es el carácter ilegal de la presencia de la VI flota en el Mar Negro.

    4.- Usted verá si considera a la ONU como una fuente fiable en lo que se refiere al carácter más o menos dañino del uranio empobrecido.

  13. Jorge F. dice:

    “En 1991, durante la Guerra del Golfo, el ejército estadounidense utilizó por primera vez -al menos de manera oficial- un nuevo metal que estaría destinado a revolucionar el mundo del armamento convencional. El mal llamado “uranio empobrecido” -UE- es un subproducto resultante del proceso de producción de combustible destinado a los reactores nucleares y a la fabricación de bombas atómicas, a partir del mineral de uranio. Es en realidad un material de desecho fruto del “enriquecimiento” del mineral, o aumento de la concentración del isótopo fisible -Uranio 235- que es el material utilizado en la industria civil y militar nuclear. Está compuesto mayoritariamente por el isótopo no fisible 238 -un 40% menos radiactivo que el 235- pero también por otros metales residuales altamente tóxicos, como el plutonio. Extremadamente denso y pesado, el UE ha revelado una enorme utilidad como revestimiento de proyectiles y de blindajes. Al ser, además, un material pirofórico instantáneo -que se inflama al alcanzar su objetivo- el poder de penetración del proyectil se multiplica hasta el punto de llegar a perforar el hormigón o el acero blindado. El estado en que quedaron los blindados iraquíes en la tristemente famosa Carretera de la Muerte, que unía Kuwait con Basora, o el refugio de hormigón armado de Al-Miriya, en Bagdad, en el que murieron más de cuatrocientas personas -la mayoría mujeres y niños- ilustra de manera adecuada el poder destructivo de esta novedosa “bala de plata”.

    “El propio desarrollo de la industria nuclear civil en Estados Unidos, y sobre todo la creación de un enorme arsenal de armamento atómico durante toda la época de la Guerra Fría, generó una ingente acumulación de peligrosos residuos cuyo coste resultaba, y sigue resultando, altamente oneroso. Según datos del Departamento de Energía, las reservas de UE rebasan en la actualidad las 730.000 toneladas, con una vida media -con su correspondiente peligro de contaminación radiactiva- de unos 4.500 millones de años. Recientemente se ha firmado un contrato con una compañía para la conversión de todas estas reservas en una forma de óxido más estable y menos segura: el proceso, que llevará 25 años, costará a las arcas públicas unos 558 millones de dólares. Y con ello el problema de estos residuos, lejos de resolverse, solamente se irá retrasando. Desde finales de los setenta, sin embargo, la industria militar encontró una utilidad insospechada en los residuos de UE: podía convertirlos en un arma extremadamente eficaz y al mismo tiempo ahorrarse el coste de su mantenimiento. A partir de entonces, el UE ha sido empleado masivamente como refuerzo de blindajes, lastre o contrapeso de todo tipo de aparatos -desde aviones hasta carretillas elevadoras- y en el recubrimiento de proyectiles de todos los calibres, incluidas las cabezas de los misiles balísticos. Con tal de ahorrar dinero, Estados Unidos no sólo ha aprovechado este material en su beneficio, sino que además ha venido cediéndolo gratuitamente a un buen número de países interesados en adquirirlo. Actualmente son muchos los países que compran o fabrican armas con uranio empobrecido: desde Gran Bretaña, Francia o Rusia, hasta Japón, Israel, Pakistán y las monarquías del Golfo.”

  14. Jorge F. dice:

    “En marzo de 1991, el mayor Doug Rokke -físico y especialista en salud- formó parte del primer equipo nombrado por el Pentágono para estudiar los efectos del uso de uranio empobrecido en el escenario de la Operación Tormenta del Desierto, y de paso descontaminar el material militar susceptible de ser reutilizado. Según datos oficiales, durante la campaña militar, el ejército estadounidense había disparado un total de 320 toneladas con municiones de UE. Rokke y sus compañeros estuvieron trabajando en Kuwait y Arabia Saudí: efectuaron mediciones de radiactividad en la Carretera de la Muerte y consiguieron descontaminar y recuperar decenas de tanques que habían sido atacados por el “fuego amigo”. Incluso realizaron disparos de prueba para estudiar el efecto del impacto de los proyectiles y la oxidación del UE. Antes de que acabara el año, su equipo estaba en condiciones de efectuar un dictamen. Según Rokke, sólo había una expresión para describir lo que habían visto: Oh, my God. La contaminación estaba por todas partes. Su conclusión era que había que prohibir el uso del UE por el enorme peligro que entrañaba para la salud humana y el medio ambiente.

    “Rokke y sus compañeros detectaron significativos niveles de radiación alrededor de los tanques iraquíes destrozados por el impacto de la munición de UE, en un radio de 50 metros. Comprobaron lo que sucedía cuando un proyectil de estas características hacía blanco en un blindado: al arder, un 40% de la masa inicial se perdía en el impacto, volatilizándose en finísimas partículas de óxido de uranio que podían fijarse en el suelo o permanecer en suspensión y ser transportadas a kilómetros de distancia, según las características climáticas del terreno. La inhalación de estas micropartículas -de entre 1 y 3 micrones- era sin duda el medio más peligroso de contaminación, ya que una vez alojadas en el organismo humano -en los pulmones- actuaban como fuentes de radiación interna. Los efectos perniciosos de esta radiación eran múltiples: desde afecciones pulmonares y renales hasta inmunodeficiencias, cánceres, linfomas y malformaciones de fetos. El polvo de uranio en suspensión, además, podía contaminar el medio ambiente y pasar a la cadena alimenticia humana, al fijarse en la tierra cultivable o en las aguas subterráneas. Para colmo, cerca de 60% de la masa del proyectil conservaba su forma inicial: los restos de estos proyectiles permanecían en el terreno expuestos a que fueran manipulados por niños y adultos. Dado que el UE se inflama por impacto, su manipulación accidental podía generar segundas explosiones e incendios, multiplicando así sus efectos contaminantes.

    “El primer informe del equipo enviado al Pentágono fue silenciado. No era de extrañar: estando todavía en Arabia Saudí, en marzo de 1991, recibieron la orden de aportar únicamente información que justificara el futuro uso del UE, fueran cuales fueran sus descubrimientos. Las conclusiones de su estudio, por el contrario, recomendaron prohibirlo por sus efectos nocivos tanto para las tropas estadounidenses como para la población civil en el escenario de combate. Con el tiempo, eso le costaría la carrera a Doug Rokke, que ya para entonces había empezado a enfermar, junto con muchos de sus compañeros. El sofisticado material protector que llevaban no los libró de la contaminación. Sus máscaras estaban diseñadas para filtrar partículas de hasta diez micrones de óxido de uranio, ya que según el Pentágono, no podían alcanzar un tamaño inferior. Durante la década pasada fallecieron treinta de las cien personas implicadas de forma más directa en la investigación. En 1996, Rokke presentó un elaborado proyecto de tratamiento y protección contra el uso de UE que fue desestimado por los responsables militares de los principales ejércitos occidentales. Su versión era, y sigue siendo, la de que el uranio empobrecido no constituye un peligro especial para la salud.

    “Según Rokke, la razón de este empecinamiento era clara: “Cuando vas a la guerra, tu objetivo es matar. Y el UE es la mejor arma que tenemos para hacerlo”. El ejército estadounidense -y los principales ejércitos occidentales- continúa negándose a renunciar a un arma capaz de atravesar el acero blindado de los carros de combate del enemigo como si fuera mantequilla, proporcionándole así una ingente ventaja en los escenarios de guerra convencional. Tampoco hay que olvidar el problema de las indemnizaciones a los soldados que resultaron contaminados durante la operación Tormenta del Desierto. A fecha de hoy, cerca de una cuarta parte de los 700. 000 soldados de la coalición aliada padecen lo que se ha dado en llamar el “síndrome del Golfo”: una variada casuística de enfermedades producidas por la exposición a todo tipo de productos tóxicos -bajos niveles de gas sarín, humo de los incendios de los pozos de petróleo, tabletas anti-gas nervioso que las tropas eran obligadas a ingerir- entre los que el UE ha jugado un papel relevante. Hasta ahora se han contabilizado unas 7.000 víctimas mortales de este síndrome. En el caso por la contaminación por el Agente Naranja durante la guerra del Vietnam, el gobierno de Estados Unidos terminó admitiendo las reclamaciones de los soldados que habían pisado el escenario de combate después de que empezara a ser utilizada ese arma química. Si el gobierno reconociera ahora una relación directa entre el UE y dichas enfermedades, se vería obligado a desembolsar partidas millonarias para indemnizar a la mayoría de los veteranos del Golfo.

    “Con el tiempo se ha ido sabiendo que el uranio 238 no ha sido el único metal tóxico -aunque sí el mayoritario- que integra el mal llamado uranio empobrecido: también incorpora pequeñas cantidades de uranio 236, de neptunio, americio y plutonio, aún más peligrosas para la salud. Recientes investigaciones han denunciado que una de las principales plantas de tratamiento y almacenamiento de UE -Paducah, en Kentucky- está contaminada con plutonio, la sustancia más tóxica de todas, mucho más perjudicial que el uranio. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha tenido que reconocer ese hecho, aunque negándole importancia. Los efectos, sin embargo, son evidentes. Doug Rokke denunció asimismo la práctica ilegal de ensayos de armas con UE en territorio estadounidense. Municiones de este tipo han sido disparadas en bases y polígonos militares de Nevada, Indiana, Nuevo México, Florida, Maryland y Puerto Rico. En la polémica base portorriqueña de Vieques, por ejemplo, la Marina efectuó 258 disparos deliberados de munición de UE en vísperas de la intervención militar en Kosova, en 1999. Fue, sin embargo, la primera vez que se supo: diversos responsables militares aseguraron que se trataba de una práctica antigua, de años. Desde 1941, el ejército estadounidense ha venido utilizando dos tercios de la pequeña isla de Vieques para maniobras militares. Actualmente, más de una tercera parte de sus casi diez mil habitantes padecen problemas de salud que pueden estar relacionados con el UE: durante los últimos veinte años, el número de cánceres de mama, de matriz y de glándulas linfáticas se ha triplicado, y el índice de cánceres supera en un 26’9 % a la media nacional. Durante los últimos años, la presión de un audaz y masivo movimiento de desobediencia civil respaldado por la inmensa mayoría de los portorriqueños ha conseguido cuestionar seriamente la permanencia de la base militar, cuyos días parecen estar contados.

    “Si esto se ha producido en los alrededores de un polígono de pruebas, no es difícil imaginar lo sucedido en los escenarios de combate reales. Fuentes iraquíes atribuyen el incremento de casos de cáncer y de malformaciones genéticas en el sur del país a las trescientas veinte toneladas de UE disparado durante la operación Tormenta del Desierto. En esta región, los índices de cánceres se han multiplicado por 11, y los de mortalidad por 19. Dadas las características climáticas del desierto, los vientos han transportado las micropartículas de UE a kilómetros de distancia del teatro de operaciones, contaminando zonas muy alejadas. Actualmente Doug Rokke sigue empeñado en su particular batalla contra el uso de UE: es uno de los mayores expertos sobre la materia, y ha denunciado su uso en multitud de bases militares y escenarios de combate de todo el mundo. Él mismo es un testimonio vivo de su denuncia: tiene los pulmones y los riñones afectados, sufre fatiga crónica y padece de fibromialgia, lo que le provoca constantes dolores en los músculos y tendones.”

  15. Jorge F. dice:

    “Por su parte, durante todo este tiempo, la ONU -a través de la UNEP y de un equipo especializado, Balkans Task Force- elaboró un estudio de campo, finalmente publicado en marzo de 2001, que no tardó en suscitar serias sospechas. El equipo de catorce investigadores enviado a Kosova en noviembre del año anterior solamente visitó 11 de los 96 lugares bombardeados con proyectiles de UE disparados por los aviones estadounidenses A-10 Thunderbolt, según el mapa facilitado por la OTAN: cinco en el sector de despliegue de las tropas italianas y seis en el de las alemanas. En muchos de ellos encontraron restos de la munición explosionada, alrededor de la cual fueron detectados bajos niveles de radiación. Por cierto que, a partir de análisis de los residuos, quedó confirmado que el mal llamado UE no sólo contenía uranio 238, sino también uranio 236 y plutonio. Su conclusión, sin embargo, fue que los riesgos de radiación y contaminación química eran insignificantes, si bien se recomendaba la adopción de diversas precauciones en las zonas afectadas. También se alertó sobre algunas “incertidumbres científicas”, como la posible contaminación de las aguas subterráneas, cuyo estudio en profundidad se dejaba para otra ocasión. En conjunto, sin embargo, el dictamen fue inequívocamente benévolo, algo de lo cual la OTAN se apresuró a felicitarse.

    “Pero el informe presentaba ciertamente serias carencias, sobre todo en el aspecto metodológico. En primer lugar llamó la atención la escasa envergadura del trabajo de campo: catorce científicos que dispusieron solamente de doce días para visitar una décima parte -once- de los lugares de bombardeo reconocidos por la OTAN. Además sólo pudieron ser inspeccionados debidamente cuatro del total de once, debido a que los otros siete resultaban demasiado peligrosos debido a la presencia de minas y bombas de racimo sin explotar. En segundo lugar, las condiciones en que fue realizada la visita tendieron a favorecer desde un principio la postura de la Alianza, que en todo momento asumió la tarea de organizar y asesorar la visita de los científicos. Los investigadores no pudieron inspeccionar, tal y como era su deseo, carros de combate serbios destruidos por la munición de UE: para entonces tales vehículos ya habían sido retirados por las tropas de KFOR, la misión atlántica en Kosova. La Alianza tampoco facilitó información alguna a la UNEP ni sobre la retirada de dichos carros de combate ni sobre los lugares a los que habían sido trasladados. Lo ocurrido con la guarnición de Djakovica, en el Sudoeste de Kosova -uno de los lugares visitados- da una idea bastante exacta de los defectos de un estudio de campo que estaba absolutamente mediatizado por la OTAN. Justo después de los bombardeos de 1999, un periodista visitó Djakovica y vio cómo los residentes de la población arrancaban y aprovechaban para chatarra diversas partes de los tanques destruidos: incluso los niños jugaban en su interior. Para noviembre de 2000, los científicos de la UNEP no encontraron ningún vehículo: todos habían sido retirados. En tercer lugar, el mismo enfoque de la investigación resultaba bastante discutible, dado que si bien se procedió a medir los índices de radiactividad del suelo, de la vegetación y del agua en las zonas donde se habían producido los impactos, se desestimó completamente el estudio de los efectos del polvo de óxido de uranio, los más peligrosos en caso de inhalación. De hecho, no se realizó ni un solo estudio sanitario entre las poblaciones que habían podido resultar afectadas, como la de Djakovica.

    “El asunto de los mapas de los lugares de bombardeo facilitados por la OTAN también levantó suspicacias. En enero de 2001 -cuando todavía no había sido publicado el informe de la UNEP- la Alianza se encontraba en una situación ciertamente apurada, que decidió remediar anunciando una campaña de transparencia informativa: un cambio de táctica que no podía resultar más llamativo después del secretismo que había mantenido hasta el momento en que ya no pudo negar lo evidente. Por aquellas fechas divulgó en su página web mapas con las zonas de Kosova atacadas con municiones de UE procedentes de los aviones estadounidenses A-10. Se trataba de los mismos mapas que habían sido entregados a la UNEP para su misión de campo del año anterior, así como a los diversos gobiernos de los países aliados que los habían pedido. Casi de inmediato, diversos medios informativos confirmaron que estaban plagados de errores y ambigüedades: algunos ataques, por ejemplo, estaban datados después de que se ordenase el cese el fuego, el 10 de junio de 1999. La cifra total de proyectiles disparados sumaba 30.523, pero en bastantes ataques no se reflejaba la cantidad, que aparecía en las listas como “desconocida”: al parecer ni la misma OTAN parecía saber cuántas bombas había lanzado. Y no era extraño, ya que pese a la insistencia en su presunto carácter “quirúrgico”, el bombardeo sobre Serbia y Kosova fue en realidad un bombardeo de saturación, destinado a minimizar las bajas propias a costa de maximizar los “daños colaterales”: a título de ejemplo, sólo un tercio de los disparos de los aviones A-10 dieron en el blanco.

    “La publicación de los mapas de la OTAN despertó, para colmo, un profundo recelo acerca de los criterios utilizados en la distribución de la tropa multinacional desplegada en territorio kosovar, una vez finalizados los bombardeos. ¿Obedecía a alguna razón especial que al contingente hispanoitaliano le hubiera sido asignada la región del país que más bombardeos con UE había sufrido, o se debía a una simple casualidad? Sólo el sector Oeste había recibido más de un tercio de los impactos de las bombas anticarro de los A-10 estadounidenses: justamente en la población mencionada de Djakovica, de las más duramente castigadas, se desplegó una unidad española. El siguiente sector más afectado -Sur- fue ocupado por las tropas alemanas. Las tropas francesas, británicas y estadounidenses ocuparon, en cambio, las zonas del Centro, Norte y Este que mejor libradas habían salido de este tipo de ataques y de la contaminación resultante.

    “Que los lugares de bombardeo con uranio empobrecido en Kosova no llegaran a ser conocidos -y no sólo por la opinión pública, sino por los gobiernos de algunos países aliados- hasta bastante después del fin de la campaña militar de 1999 constituye, quizá, el detalle más escandaloso de todos. Todavía en enero de 2001, el mando militar de las tropas italianas en Kosova afirmaba que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos no le había facilitado información ni programa de asesoramiento alguno sobre los peligros de la contaminación por UE, algo con lo que sí contaban las tropas estadounidenses. Y eso que posiblemente ignoraba aún que sus soldados se encontraban en la región más castigada por ese tipo de bombardeos: el dato de que entre aquéllos se hubiese dado el mayor número de casos de cáncer de toda la tropa multinacional no parece ajeno a ese hecho. En cuanto al gobierno español, su ciega fidelidad al discurso atlántico lo había arrastrado a un comportamiento en el que se combinaba la ignorancia más irresponsable con la más descarada de las mentiras. Ante el Congreso de los Diputados, el gobierno Aznar había afirmado en dos ocasiones -en septiembre de 1999 y en mayo de 2000, como respuesta a preguntas formuladas por el grupo parlamentario de Izquierda Unida- que desconocía que la OTAN hubiese utilizado uranio empobrecido en los bombardeos sobre Kosova. En enero de 2001, sin embargo, la Alianza se curó en salud y declaró haber informado a los países aliados del uso de esta munición desde mayo de 1999, con lo que resultaba obvio que el gobierno había mentido por dos veces al Parlamento. Por cierto que el ministro Trillo intentó justificarse y cuadrar el círculo con la peregrina explicación de que los militares españoles sí que habían sido informados por la OTAN, pero que no habían considerado la información lo suficientemente “relevante” como para transmitirla al gobierno.

    “Secretismo, ocultación sistemática, informes tendenciosos, publicación de datos falsos, mentiras a los Parlamentos: con estos mimbres parece estar tejida la trama que envuelve el síndrome de los Balcanes. Y, sin embargo, quizá no constituya más que una mínima parte del problema realmente existente, cuyas consecuencias seguirán pagando tanto las tropas de la OTAN como las poblaciones de las zonas afectadas. Hasta ahora, el debate sobre el uso de uranio empobrecido se ha limitado a los proyectiles anticarro de los aviones estadounidenses A-10 Thunderbolt. Los mapas publicados por la Alianza se han limitado a informar sobre este tipo de arma, dando a entender tácitamente que no se ha utilizado ninguna otra con UE, lo cual no es en absoluto cierto. Durante los bombardeos de 1999 también fueron disparados multitud de misiles de crucero Tomahawk y bombas inteligentes que, según algunos investigadores, contenían asimismo uranio empobrecido. Concretamente las cabezas de los misiles balísticos poseen una masa muchísimo mayor de este material contaminante. La OTAN parece haberse olvidado de informar sobre este armamento: como si no existiera. Y la ONU también, ya que el segundo informe de la UNP sobre la contaminación ambiental por uranio empobrecido en Serbia y Montenegro, publicado en marzo de 2002, ha continuando investigando únicamente lugares de bombardeo con proyectiles de aviones A-10. De manera que es muy probable que la cifra oficial de un total de nueve toneladas y media de UE contaminando el suelo, el agua y el aire de Kosova acabe resultando incluso pequeña, además de falsa ”

    No vay a cortar y pegar más, señor Mesa. Lea el resto del artículo:

    http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=2544

    Estados Unidos y sus secuaces son el Gran Imperio del Mal. No se obstine en negarlo.

  16. Lector a destiempo dice:

    Don Ricardo. Sólo soy un lector de su blog. Si me he decidido a escribir ha sido porque me siento profundamente decepcionado en su tratamiento del conflicto en el caucaso.

    Reconozco mis limitados conocimientos sobre la zona y la situación actual, pero después de leer sus comentarios me da la sensación de que desconoce la zona. Como si a lo largo de su vida hubiera leído poco o nada sobre ella, apareciera el conflicto, tomara partido en base a sus prejuicios, lo criticaran y luego….

    Se enroca, y se enroca y se… en sus prejuicios. Debate en torno a aspectos formales, documentos dudosos, tratados nunca respetados. Incluso a veces con razón, pero si hacer una análisis serio de la situación.

    Evidentemente puede que me equivoque.

    En cualquier caso no sé que pensar de las veces que si que he tomado su opinión como una de mis fuentes para entender el mundo.

    A Putin no le importan nada los habitantes de Ossetia del Sur (ni de otros lugares). Putin simplemente no quiere que Georgia construya un oleoducto que el no podría controlar.

    A Bush tampoco le interesan los habitantes de Ossetia del Sur, ni de Georgia, aunque tienen que mantener unos mínimos de cara a la opinión publica. Le interesa un oleoducto que no sea ruso, y si puede ser que sea un poco de ellos.

    Georgia ha escogido hacer el aqueducto. Puede o no?

    Eso no quiere decir que Georgia hiciera bien este verano, intentando recuperar el control de Ossetia del Sur por la fuerza. Ni que los conflictos eternizados des de la independencia de Georgia en relación al no reconocimiento de la independencia de sus repúblicas no se deberían haber resuelto hace unos, creo yo, 20 años. Cuando por cierto en Georgia no gobernaban los que usted llama sapatras nacionalistas (que lo son tanto o tan poco como Putin, Bush, Aznar y varios presidentes actuales de paises de la UE…)

    Me dirá que referendos ya los hubo. Personalmente no los voy a valorar ahora, pues no sé si fueron con o sin tanques, ni de quién eran los tanques…. Tampoco sé si los censos fueron con los habitantes de antes de los desplazamientos de población de Stalin, o los de durante la independencia de Georgia, o los de durante la independencia de facto de las repúblicas, o los de después de la reciente incursión rusa…. Y lo que es peor, no sé con cuales deberian ser. Tampoco se si deberían ser con las fronteras actuales, con fronteras pre-URSS, con fronteras étnicas….

    Mi apuesta personal: Ossetia del Sur independiente: De Moscú, de Georgia, del mapa étnico provocado por las variaciones de sus fronteras, de los desplazamientos de población, y de los salvadores ignorantes como yo, jejeje…

    Cómo conseguirlo? NPI, pero seguro que si Putin lo sabe no nos lo dirá, y menos a usted.

  17. Jorge F. dice:

    La autonomía, la independencia, la soberanía, la dependencia… no dependen de la opinión popular sino de los intereses de las grandes potencias económicas. Osetia del Sur nunca será libre para autogobernarse, como, en el fondo, tampoco lo son España o Portugal o Marruecos…

  18. Don Ricardo dice:

    Oiga, don lector a destiempo no me sobreresponsabilice. no me diga usted que mi blog contribuye a conformar sus opiniones sobre el mundo, que me abruma.

    Por otra parte, me extraña que no esté de acuerdo conmigo, porque básicamente lo que usted dice en su comentarios es lo que pienso yo, y lo que he escrito, dejando aparte exageraciones propias de mi estilo.

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