IenoHe elegido un título sin duda heroico y con innegables reminiscencias en la historia de la libertad y del periodismo, para realizar una acusación solemne. Acuso al imperio del mal, es decir, a Microsoft, de intentar censurar al último fichaje de este blog, a esa luminaria que a pesar de estar pagada por La Habana, se mantiene al servicio de la humanidad toda vigilando incansablemente los desmanes de Falsimedia.

La última entrada de don Lucien de Peiro ha sido boicoteada por el infecto navegador Internet Explorer y durante toda la noche y buena parte de la mañana de hoy, A Sueldo de Moscú -la bitácora de la que la mayor parte de ustedes dependen para la correcta conservación de su equilibrio nervioso- ha permanecido inaccesible a quienes utilizan tan tramposo navegador. Advertido ayer por don EP del asunto por SMS, como yo sólo uso el Firefox, y como don EP, que cada día está un poco más escorado a la derecha, va perdiendo su credibilidad a marchas forzadas, pues lo atribuí a una de sus aviesas maniobras en pos de audiencia fácil.

Pero esta mañana, don Jorge F. me ha mandado un correo: “no vivo, don Ricardo, no vivo si cada mañana no leo su magnífica bitácora, haga algo ya pordiósyporlavirgen, que no puedo acceder a ella“, me decía el comentarista en su atribulado correo, y añadía con un dramatismo que le saca las lágrimas al más templado: “¿De qué voy a hablar yo ahora con mis compañeros de trabajo, si no he leído A Sueldo de Moscú, a ver, dígame usted?“. Algo pasaba, sin duda, así que inicié con Ayuda de Luis del Pino unas himvestigaciones que me condujeron a la última -y brillante- entrada de don Lucien, en la que milagrosamente habían aparecido unas líneas de código que hacían que la página no se pudiera cargar en el Internet Explorer.

No les puedo decir más, porque nada más sé, salvo que borré las líneas culpables y desde media mañana, sobre poco más o menos, las aguas han vuelto a su cauce y ya disponen todos ustedes de nuevo de este blog, para su ilustración y divertimento. Pero no dejen de darse cuenta de que la cosa ha sido muy misteriosa.

Y ya saben: no usen el Internet Explorer, sino el Mozilla Firefox.