IxasambleaVuelvo de la asamblea local de IU de Rivas. Hemos discutido los documentos (o lo hemos intentado) y hemos elegido a nuestra delegación a las fases regional y federal de la IX Asamblea. Como llevo unas cuantas semanas voluntariamente alejado del asunto asambleario, y conozco las posturas sólo de oído, y además no he apoyado ninguno de los tres documentos en liza, he podido observar con un poco de distancia y desapasionamiento, y creo que he podido entender qué es lo que está ocurriendo. Estas son mis conclusiones, probablemente muy simplistas. Pero es lo que hay.

De los tres documentos que se han presentado a la IX Asamblea, dos de ellos han renunciado a presentarse en aras de la unidad reclamada ya por las bases en numerosas asambleas celebradas anteriormente en otras localidades. Así, ni IU Abierta, ni la llamada Nacional II han acudido a defender su propuesta de documento, mientras que el documento “Por una IU anticapitalista…” ha optado por presentarse y defenderlo, y de ello se ha encargado don Enrique de Santiago. En lugar de los que no han acudido, se ha presentado un documento nuevo, elaborado por militantes de IU encuadrados en varias sensibilidades o no directamente encuadrados en ninguna. Este documento viene a representar lo que pensamos muchos militantes, que no comprendemos cómo hemos llegado a esta situación, y cómo la dirección no ha sido capaz de consensuar un sólo documento para el debate. IU Abierta, a pesar de que a nuestra Asamblea pertenecen algunas de sus cabezas visibles, como José Masa o Fausto Fernández, ha renunciado a defender y presentar a la votación su documento en aras de la propuesta de los militantes, que ha sido defendida con brillantez y vehemencia, especialmente en su segunda intervención, por doña Tania Sánchez.

Este documento lo que plantea es que IU tiene que hacer una especie de pausa y reordenarse, refundarse, como queramos llamarlo, pero desde el consenso de todos, por eso, en este documento, los militantes encuadrados en varias corrientes o en ninguna, piden la retirada de los documentos y el consenso para elegir una dirección enórmemente renovada que pueda preparar en el plazo de un año una nueva asamblea prácticamente constituyente. Y es que IU tiene que definirse.

El caso es -y esto es lo que quería decirles- don Enrique de Santiago y quienes le han apoyado se han manifestado en posiciones claramente conservadoras, porque la conclusión que cualquier observador mínimamente imparcial saca del asunto es que en realidad no quieren cambiar IU, no quieren renovarla, no quieren refundarla. Lo que quieren es mantener este modelo que no ha funcionado, que no ha servido, que nos ha terminado paralizando. Enrique de Santiago hace muchos brindis al sol, muchas declaraciones de voluntad renovadora y muchas apelaciones a las bases, pero cuando las bases le piden a él y a las otras corrientes que aparquen un tiempo sus posiciones sectoriales (que no necesariamente sectarias, aunque muchas veces también) en pro de un periodo de tranquilidad organizativa para debatir el modelo de IU que necesitamos nosotros y que necesita la sociedad, lo que ha hecho es negarse, cerrarse en sus posiciones y plantear que frente al consenso de todos los demás está su verdad, que no es la verdad de PCE, pero es la verdad que la apoya el PCE, aunque algunos militantes del PCE hayan manifestado esta misma tarde que no recuerdan haber participado en la toma de tal decisión.

Lo que se está dilucidando en este proceso asambleario es si vamos a poder parar para definir el modelo de Izquierda Unida de que queremos dotarnos. Y se enfrentan dos modelos, y quiero decirlo ya claramente: IU como partido político, o IU como movimiento político y social. Yo estoy por convertir a IU en un partido político. Abierto, de nuevo cuño, participativo, todo lo que quieran ustedes, pero un partido político. Enrique de Santiago y el PCE no quieren eso. En primer lugar, porque ello supondría que los militantes del PCE tendrían que elegir en qué partido militan, ya que no puede haber un partido dentro de otro partido; pero sobre todo, porque no quieren cambiar el modelo actual de IU como movimiento político y social en lo nominal, porque en lo real, lo que quieren que sea es una plataforma electoral tras la que se esconda el PCE, que se potencie y se expanda en periodos electorales para ampararles ante el electorado, pero que se relaje, y se duerma entre elecciones para tomar de nuevo el control desde el Comité Central. Por eso, para ellos la batalla ahora es ganar la asamblea en solitario, sin alianzas. Por eso, hacen discursos engañosos apelando a unas bases en las que en realidad no confían, a las que en realidad no se sienten ligados, como se ha demostrado en la Asamblea de Rivas de esta misma tarde y en muchas otras asambleas de base que están negándose a aprobar los documentos de las corrientes y están aprobando documentos unitarios. Y es que, efectivamente, las bases les están pidiendo que se sumen al consenso, y ellos no quieren, porque no quieren debatir el modelo de organización, ya que en realidad están contentos con el actual, sólo quieren controlarlo para dormirlo. En esto, como en muchas otras cosas, son conservadores.

Pues eso es lo que yo quería decirles hoy.

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