Para ella, la crisis financiera es algo “inventado por los moscovitas”. Algo cuya naturaleza no acaba de comprender, por mucho que yo se lo explique. “Es que estáis locos, los moscovitas. ¿Para qué tanta riqueza? ¿Cómo un litro de leche puede costar ahora 50 rublos 1,5 euros? ¡Es que sois unos sinvergüenzas!”, balbucea la anciana mientras me va llenando de leche fresca (todavía tibia) un recipiente de vidrio. El precio del litro de leche que me vende Valia ha sido invariable desde que la conozco, hace cinco años. Son 15 rublos (40 céntimos de euro). No le afecta el precio del petróleo, ni el del oro. “Aquí siempre estamos en crisis, porque la vida es dura y hay que trabajar mucho si quieres sobrevivir. Y con los años que tengo es cada vez más difícil”, se queja la anciana.

Lea completa esta interesante crónica de Dmitri Polikarpov en El Periódico.

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