A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Este breve artículo, con amplias notas, pretende erigirse en una denuncia de la mayúscula hipocresía del presidente del gobierno español, que en su momento hizó, con el orgullo de aquellos que se engañan a sí mismos, la mayor de las banderas y símbolo del regreso de su partido al poder ejecutivo: la retirada de las tropas de Irak, aquel gesto presuntamente progresista (1) que precedió a la progresiva reactivación del jamás finiquitado compadreo con la coalición parida por G.W. Bush, representada en la ignominiosa invasión de Afganistán, que a estas alturas ya se considera perdida. Para arropar esta denuncia quisiera recomendar una lectura para todos aquellos que no se conformen con la sistemática estupidización a la que nos aboca una y otra vez Falsimedia. Me refiero al libro de Marc W. Herold titulado “Afganistán como un espacio vacío: el perfecto estado neocolonial del s.XXI” (Foca, 2007), un trabajo académico demoledor (2).

Mientras muchos ciudadanos no sabrían ubicar Afganistán en un mapa, no son menos los que aplauden (3) la misión “humanitaria y de reconstrucción” que supuestamente se lleva a cabo en aquel remoto lugar, los mismos que en mayor o menor medida presumen de progresismo, recordando como (vana) auto justificación la sinrazón del conflicto iraquí, a imagen y semejanza del maniqueísmo alimentado por la figura del presidente Zapatero, que asume tácitamente la existencia de guerras buenas y guerras malas, incapaz de percibir los paralelismos entre su pueril posicionamiento y el de los neoconservadores norteamericanos cuando se ponen gallitos (4). Marc W. Herold pone de relieve, con pelos y señales, lo que se esconde tras una guerra tan o más “ilegal” que la de Irak, tan o más fundamentada en mentiras, tan o más miserable (5).

Producción de Opio en Afganistán.

Entre las cosas que Herold nos cuenta de ese Afganistán posterior al 11-S conviene destacar el prodigioso incremento de la producción de opio (pinchar aquí para ver la tabla adjunta más grande), la exagerada y descarada dilapidación de recursos (6), eufemismo de corrupción, dilapidación que incluye a la mayoría de ONG’s que allí operan,  gracias al constante desvío de fondos llegados desde occidente. Por otro lado tenemos la no menos obvia corrupción del gobierno de Karzai, la materialización, en definitiva, del negocio de la guerra, que desmiente esa fantasía conocida como reconstrucción y, cómo no, los sangrantes crímenes de lesa humanidad que las tropas de la coalición cometen en el nombre de la supuesta búsqueda y persecución de los miembros de Al Qaeda. Simultáneamente, Herold nos habla de la proliferación de campos de concentración a imagen y semejanza de Guantánamo (7), algo que también saben, a su manera, en Falsimedia. La conclusión a la que llega con su trabajo pone sobre la mesa el concepto de espacio vacío, un estado inexistente, un territorio franco preparado para servir de plataforma a los intereses imperialistas de turno, que son los de siempre (8).

Desde La Habana me preguntan: ¿cómo se ha conseguido que la guerra de Afganistán parezca una guerra humanitaria? La respuesta a esa misma pregunta la dio el propio Herold en la entrevista que antes enlazaba: “Es un éxito de márketing (9). Ambas guerras (la otra es la de Irak) se han vendido a los ciudadanos europeos y estadounidenses y han tenido más éxito con la promoción de la guerra de Afganistán, quizás porque importa menos” (10).

Notas:

(1) Gesto que simplemente era necesario. Basta ya de considerar progresista lo que simplemente debería ser calificado como necesario. Basta ya de esa apropiación de los términos que con tanto afán perpetra la falsa izquierda.

(2) Podemos encontrar su excepcional trabajo en cuatro partes aquí (inglés).

(3) A bote pronto recuerdo este ejemplo, al final del comentario #133 (en una discusión de esta misma bitácora), que quiero copiar para ilustrar lo “claro” que nuestra sociedad tiene estos asuntos, una sociedad encaprichada todavía con el pesunto progresismo y/o izquierdismo de Zapatero y su partido:

Y no, no voy a debatir (pobre de mi) pero tampoco voy a admitir el paralelismo entre Afganistan e Irak con el que usted se descuelga. Yo tengo MUY CLARAS las diferencias entre Ayuda a la recontrucción en Afganistán por parte de nuestro allí apreciado ejército y la invasión, destrozo, expolio, sangría que no cesa, ………en Irak.” (las mayúsculas en negrita son mías).

(4) De este famoso discurso de George W. Bush ante el Congreso estadounidense, pocos días después del 11 de Septiembre de 2001, quiero resaltar este fragmento:

Toda nación, en toda región del mundo, ahora tiene que tomar una decisión. Están de nuestro lado, o están del lado de los terroristas.

(5) El pasado 26 de Octubre, hace ya casi un año, Marc W. Herold pasó por Barcelona para presentar su libro en la Cripta de la librería La Central del Raval. Allí dijo, entre otras cosas:

Este ensayo consta de seis secciones interrelacionadas. Primero, describo el preludio de la actual tragedia afgana, inagurada por los bombardeos norteamericanos y la posterior invasión. En segundo lugar, documento cómo EEUU y su Estado cliente en Afganistán no tiene ningún interes en el auténtico desarrollo socioeconómico de Afganistán. La tercera sección, explora la extensa economía invisible en la cual la mayoría afgana se implica en una lucha diaria por la supervivencia. En el cuarto capítulo se desemmascaran las grotescas formas de pseudodesarrollo en el Kabul de Karzai. En la quinta parte nos sumergimos en cómo se edifica y mercadea una ilusa imagen de progreso y gobierno marca Karzai . Concluyo con un análisis de la estrategia militar de los EEUU en Afganistan, que está adaptada para proteger un «espacio vacío» con el mínimo coste, una reencarnación moderna del Estado tapón.

Traducido a partir de la transcripción en catalán de aquel evento, obra de Joan Felip.

(6) Para hacerse una idea de la distribución de los gastos federales estadounidenses y constatar el despilfarro en la “industria de la guerra” o, dicho de otro modo, en la política imperialista, recomiendo entrar aquí. Enlace procedente de “Afganistán como un espacio vacío…“, pag. 255 (Foca, 2007).

(7) Del libro de Herold, pag. 128 (Foca, 2007): “Se ha documentado ampliamente que EEUU usa Afganistán como prisión y centro de torturas -una gran cárcel estadounidense- para personas secuestradas y capturadas por todos los rincones del planeta. En cambio, mientras las críticas internacionales a Guantánamo conducen a su clausura gradual los prisioneros están siendo trasladados al invisible Gulag de Bragam, un espacio vacío del que se ha dicho que es -peor que Guantánamo-.

(8) Amnistía Internacional, aunque con mucho menos énfasis, también habla sobre los abusos de esta guerra. Fíjense, no obstante, en esa exasperante búsqueda de un equilibrio crítico hacia los dos bandos o interesada imparcialidad, situando en el mismo nivel tanto a los Talibanes como al binomio gobierno/alianza internacional, como si la responsabilidad última por lo que está pasando tuviera que ser compartida, lo cual no deja de ser insultante.

(9) Como ejemplifica comentario mentado en (3).

(10) Cada vez importa más.