A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Andaba un servidor pensando en el artículo de esta semana a sueldo de La Habana cuando me topé con algunos datos sobre lo mal que viven los gringos, del periodista de El Mundo, Pablo Pardo. Desde la lectura de un artículo como ése, fruto de la coyuntura electoral estadounidense y animado por las comparaciones inevitables que brotaban de mi pensamiento, entendí que era un buen momento para titular el presente como han podido comprobar en el encabezamiento, ya que estos días tengo entre mis manos el último libro de Salim Lamrani publicado en España, titulado “Doble Moral. Cuba, la UE y los derechos humanos” (Ed. Hiru, 2008) (1). Y en días así, en los que apenas dispongo de tiempo para documentarme como ustedes se merecen o para elaborar una filípica en condiciones, no se me ocurre mejor solución que atosigarles con las palabras de otros, más que aptas para echar leña a las brasas que permanentemente tenemos encendidas con la isla caribeña.

Salim Lamrani, en su pequeño y demoledor librito, empieza repasando las cuentas pendientes de los países de la UE con los derechos humanos, países que, en el marco de dicha Unión, henchidos de infecta soberbia moral, evalúan cada año la situación cubana en un tira y afloja en el que subyacen demasiadas influencias imperialistas (ya saben a qué imperio me refiero) en las políticas exteriores de los mismos, pertenecientes a su vez a un conglomerado poco menos imperialista (2). Lamrani se apoya exclusivamente en diferentes informes de Amnistía Internacional. También analiza el informe correspondiente sobre Cuba, en el que se habla de “restricciones a la libertad de expresión, de asociación y de movimiento” y en el que se subraya que hay 70 presos de opinión, aunque apunta que “el embargo estadounidense tuvo, una vez más, un efecto negativo para el disfrute de todos los ddhh”. AI habla profusamente de los presos de conciencia y recuerda que a varios disidentes se les negó la salida de territorio cubano. También nos dice que no se autorizó a las Damas de Blanco para ir a Estrasburgo a recibir el premio Sajarov del Parlamento europeo (3).

Es entonces cuando, a la vista de los informes de AI, Salim Lamrani establece una comparación edificante, como él mismo la denomina, de la que copio literalmente los ejemplos más ilustrativos, a mi juicio.

Nos dice Lamrani:

Al contrario de lo que ocurre en los países de la Unión Europea, Amnistía Internacional no ha mencionado en Cuba:

  • Ni un solo caso de asesinato político como en el Reino Unido (RU).
  • Ni un solo caso de tortura o trato inhumano como en Bélgica, Chipre, Estonia, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Malta, República Checa (RCh) y el RU.
  • Ni un solo caso de pruebas conseguidas bajo tortura como en Alemania y Chipre.
  • Ni un solo caso de violación del derecho a la vida como en Suecia.
  • Ni un solo caso de secuestros de personas por las autoridades como en Italia.
  • Ni un solo caso de impunidad tras un crimen cometido por agentes del estado como en Austria, España, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, RCh y el RU.
  • Ni un solo caso de tráfico de seres humanos como en Grecia y Lituania.
  • Ni un solo caso de violencia contra los menores por parte de agentes del estado como en España, Estonia, RCh y Eslovaquia.
  • Ni un solo caso de violencia sistemática contra las mujeres como en la mayoría de países europeos.
  • Ni un solo caso de niños privados de acceso a la educación a causa de su origen étnico como en Grecia, Hungría, RCh, Eslovaquia, Letonia y Eslovenia.
  • Ni un solo caso de esterilización forzada de mujeres procedentes de minorías como en la RCh y Eslovaquia.
  • Ni un solo caso de camas-jaulas para encerrar a los enfermos mentales como en la RCh.
  • Ni un solo caso de menores encarcelados como en España, Estonia e Irlanda.
  • Ni un solo caso de enfermos mentales encarcelados como en Austria, Irlanda e Italia.
  • Ni un solo caso de violencia policial como en casi todos los países europeos.
  • Ni un solo caso de suspensión de las garantías constitucionales como en Francia.

Desde La Habana me preguntan con ironía: ¿no olvidas que nosostros ejercemos un férreo control que impide a organizaciones como AI conocer a fondo lo que pasa con los ddhh en Cuba? Mi respuesta es que en absoluto hay más transparencia en nuestras pomposas “democracias” europeas, así que ante un hipotético juicio sobre los ddhh, podéis poneros a la cola, que no estáis libres de faltas, pero otros tienen más causas pendientes (y eso que sólo hablamos dentro de las fronteras de cada uno, porque si miramos en el exterior…).

Notas:

(1) Aprovecho estas líneas para recomendar el interesantísimo catálogo de la Editorial Hiru, repleto de visiones alternativas altamente edificantes.

(2) Como apunta Salim Lamrani en una breve nota a la edición española, el 19 de Junio de 2008, los ministros de relaciones exteriores de la Unión Europea decidieron levantar las sanciones políticas y diplomáticas impuestas en 2003 contra Cuba. No obstante impusieron como condición la reevaluación anual de la “situación de los derechos humanos” y no descartaron la posibilidad de imponerlas de nuevo en el futuro.

(3) Los informes de referencia de Amnistía Internacional utilizados por Salim Lamrani corresponden al año 2006.