A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

La semana pasada se reunieron varios líderes en Nueva York para exigir mayor control sobre el sistema financiero global. Para ello abogaron por la creación de un Colegio Internacional que lo supervise. Les faltó tiempo para mostrar su conformidad con la gran operación de rescate (1) anunciada recientemente por George W. Bush, con un montante de 700 billones de dólares, la mayor intervención en los mercados desde el crack bursátil de 1929, operación a la que el Congreso de los EEUU, de momento, ha puesto el freno. Claro, la bolsa está en caída libre y las autoridades no paran de inyectar dinero en los bancos a destajo. Mientras tanto, en la piel del toro, algunos periodistas de Falsimedia han visto esa luz que muchos llevan señalando en petit comité desde hace lustros (2).

Más vale tarde que nunca, le podría decir a Gabilondo, aunque sea a costa de su estúpida referencia al (falso) fracaso del comunismo, que jamás dispuso del espacio, poder y oportunidades que ha disfrutado el capitalismo o el libre mercado, éste sí, fracasado sin paliativos. Mientras tanto, en este escenario de terror financiero global, vampiros entre paréntesis, pero vampiros al fin y al cabo, buscan desesperadamente cobijo en alguna casa de la ciudad que acababan de dejar manchada de sangre, porque la salida del Sol les ha sorprendido relamiéndose los colmillos a cielo abierto.

El capitalismo es un fracaso, sin eufemismos (3). No se puede afirmar que haya fracasado completamente (todavía) desde una posición favorable al mismo, sino que ha sido retratado como nunca antes lo había estado, sin contemplaciones, descarnadamente, en todo su putrefacto esplendor. Hay que llamar a las cosas por su nombre una vez más, porque algunos no se enteran (ni se enterarán, seguramente): el sistema económico capitalista, el funcionamiento neoliberal de los mercados, el ‘campi qui pugui’ en el que se sostiene el universo financiero, se fundamenta en la competencia salvaje, la rapiña masiva y el crecimiento desmesurado, glotón e irrefrenable (4), generador nato de desigualdades. Es evidente que el capitalismo neoliberal, o como quiera que se llame nuestra realidad económica, es un gigantesco pez que se muerde la cola. La locura del crecimiento que se crece a sí mismo de forma creciente es insostenible.

Muchos piensan que el pez no se muerde la cola sino que hay peces grandes que se comen a los pequeños, como si tuviesen en mente una cadena trófica cualquiera. Pensar así es como querer dibujar un mapa de España desde el Mulhacén en lugar de hacerlo con una foto tomada desde un satélite: falta perspectiva, porque al final, dentro de esa lógica insaciable, sólo terminaría por quedar un pez, que ante la evidente falta de alimento moriría. El capitalismo hace exactamente eso: comerse a sí mismo (con estilo conocido) y, de paso, comerse todo lo que pilla a su alrededor, justamente lo que acostumbran a denunciar multitud de movimientos alter globalizadores, ecologistas y aquellas personas comprometidas de verdad con los derechos humanos y no únicamente con los derechos malsanos de sus padrinos, los peces de turno.

El capitalismo es insaciable y depredador porque nunca se siente satisfecho y no deja de provocar horror y destrucción por todo el planeta. Por ejemplo, ya hace más de 20 años que Lionel Richie y Michael Jackson compusieron una célebre canción que pegó muy fuerte en todo el mundo con propósitos muy nobles. Hace apenas unos días la FAO anunciaba el crecimiento del “ejército” más numeroso del mundo, el de desnutridos, compuesto por 923 millones de soldados completamente desarmados. Nada parece haber cambiado desde hace 23 años, salvo el número de damnificados, que no deja de crecer (5).

Desde La Habana me preguntan: ¿cómo se explica el agujero?, ¿dónde está el dinero? Una posible respuesta la dio no hace tanto Jean Ziegler, una autoridad mundial indiscutible en este asunto: “Las 255 fortunas privadas más importantes del mundo suman, en conjunto, un billón de dólares, que equivale a la renta anual acumulada de los 2,5 millardos de personas más pobres del planeta, es decir, el 40% de la población mundial“.

Lo necesitamos: la historia nos pide que tomemos de nuevo el Palacio de Invierno, porque los ladrones, con el ‘establishment’ político a su servicio, no se dejarán quitar nunca todo lo que han robado.

Notas:

(1) Así se subvencionan las pérdidas de los ladrones.

(2) Si hay uno que ha visto la luz, y de qué forma, es el presidente Sarkozy. Atención a sus oportunistas e hipócritas palabras en Toulon el pasado día 25 de Septiembre, especialmente en el minuto 10:45 del vídeo:

L’autorégulation pour régler tous les problèmes, c’est fini. Le laissez-faire, c’est fini. Le marché qui a toujours raison, c’est fini.

Para el que le cueste entenderlo, como a un servidor, puede ayudarse con esta transcripción.

(3) Tiene su lógica lo que dice Don Tomás Vicente Martínez pero el fracaso, innegable ya, nace de la pérdida de credibilidad del sistema, que no puede convencer a nadie sensato sobre sus ficticias bondades, por mucho que gracias a las autoridades títeres se salve (de momento) a sí mismo.

(4) Crecer no basta: el capitalismo necesita que la tasa de crecimiento se supere una y otra vez a sí misma. Si un año creces un 5%, al año siguiente no vale crecer menos de un 6%. Por ejemplo, crecer un 4% supondría un crecimiento insuficiente y se entendería como un fracaso económico. Para entender mejor la verdadera naturaleza del capitalismo y su incompatibilidad con la democracia recomiendo fervientemente la lectura de este libro, ahora disponible en la red.

(5) La especulación financiera acrecienta el drama de la hambruna: –“poco se ha dicho sobre el papel de la especulación en los precios de las materias primas en general y específicamente de los alimentos” (Tribune Media Services Internacional, 16/4/08) (…) “el volumen de contratos se ha incrementado 20 por ciento desde el inicio del año” en el mercado de Chicago CME Group (fusión del Chicago Mercantile Exchange y Chicago Board of Trade) que “cotiza 25 materias primas agrícolas”. Más aún: “los hedge funds se encuentran muy activos” en un negocio circular y “están comprando también las empresas que almacenan los granos”– Leído en la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la FAO.

Pregunta: ¿quién se tomó en serio en su momento a los que avisaron sobre el uso inmoral y especulativo de los alimentos?

Tagged with →