Hace tiempo que no escribo sobre Izquierda Unida. Y la verdad es que no tengo muchas ganas de hacerlo. No sé si soy de los míos, pero tengo claro que no soy de los otros. He metido la pata prácticamente cada vez que he escrito sobre IU, especialmente en los últimos tiempos. He dado apoyos incondicionales, sabiendo en muchos casos que me equivocaba. La he sostenido sin enmendarla. He contribuido, por lo tanto, a que nos encontremos en la situación en que nos encontramos. Cuando digo -lo digo en privado, porque ya no escribo sobre el tema- que hay que renovar no me refiero a los miembros del consejo, ni de la presidencia, que también, sino a quienes como yo, hemos contribuido en mayor o menor medida a que nos encontremos en la situación en la que estamos.

En realidad no creo que la IX asamblea vaya a servir para nada. Hay tres corrientes, grupos o familias, que con sus documentos, se van a enfrentar en noviembre. Una de ellas ganará, pactará con la otra y laminará a la tercera. Una vez acabado este proceso, se laminarán mutuamente, llegarán las elecciones, sacaremos un diputado o ninguno, luego nadie y luego nada. Sin embargo, últimamente, se ha abierto una pequeña rendija en el muro del fondo que deja pasar un leve rayo de luz: la insumisión. En palabras de don Juan Peña, “hemos ofrecido trincheras y las asambleas se están haciendo objetoras“, o en las de doña Tania Sánchez, “los pactos de cúpula tan criticados son posibles porque las bases los refrendan con sus votos, rompamos eso”. Aquí les traigo tres citas de tres textos que creo que deben leer si les interesa Izquierda Unida. Si, como es mucho más natural, no les interesa, pueden seguir ustedes con mafalda.

De Valladolid, capital que fue de nuestro imperio, sólo vienen cosas buenas. Y personas. En esta ocasión es don Juan Peña, que escribe este interesantísimo artículo sobre el proceso en que se encuentra IU y mantiene un blog dedicado a la IX Asamblea. Es consulta imprescindible. Lean a continuación un breve estracto:

[…es imprescindible que] la nueva dirección cumpla tres requisitos: una renovación sustantiva de sus miembros (al menos la mitad del Consejo y el resto de órganos de dirección); que sea todo lo colegiada que sea posible y destierre la opción de constituir mayorías con exclusión de otras partes; y que, sin tener carácter de interinidad, sí tenga claramente un horizonte de renovación en la X Asamblea a celebrar en los plazos antes señalados.

Estas prerrogativas no recogen en lo esencial nada contradictorio con las voluntades expresadas en múltiples documentos, artículos y manifiestos de diversas procedencias en los últimos meses. No trato de lanzar ninguna propuesta innovadora, sino de poner el acento en aquello que me parece esencial para evitar que las buenas intenciones se vayan por el desagüe.

Hay mucho que desaprender y hace falta lanzar el mensaje a la sociedad de que esta no es una Asamblea más. Lo hemos disimulado bastante bien hasta ahora, pero la oportunidad está en bandeja. Hemos ofrecido trincheras y las asambleas se están haciendo objetoras. Aprovechemos la oportunidad para hacer una Izquierda Unida insumisa a los fantasmas del pasado.

Doña Tania Sánchez no procede de Valladolid, sino de Rivas, capital del mundo libre. También tiene mucha razón en lo que dice. Y por si quieren leerlo entero, que debieran, pueden hacerlo aquí. Selecciono unas líneas para ustedes:

Es evidente que además de eso, debe darse un documento de síntesis de los tres documentos presentados, y para ello, creo que la comisión unitaria debería ejercer por primera vez de unitaria y CONSENSUAR un procedimiento de debate en el seno de la asamblea federal para que esa síntesis sea elaborada por los y las delegadas, no por las cúpulas.

(…)

En mi opinión si la mayor parte de los y las delegadas acuden o acudimos a la asamblea federal con esta voluntad, con este camino marcado estaremos en el camino de reflotar este proyecto.

Esa es mi voluntad, y animo a todo el mundo a que tenga la misma, a que deje claro en sus delegaciones que no se apoyarán procesos de discusión ni listas que no caminen a esto, porque los pactos de cúpula tan criticados son posibles porque las bases los refrendan con sus votos, rompamos eso y haremos un gran favor a Izquierda Unida.

Eberhard Grosske escribe un interesante blog con sus ideas sobre el proceso de IU y la IX Asamblea. Les extraigo unas líneas de una de sus entradas esenciales:

Ninguna de las corrientes definidas actualmente tiene mayoría. Buscar un acuerdo entre corrientes sería un método fácil pero equivocado por los siguientes motivos: a) no generaría ilusión ni credibilidad; b) sería visto como un pacto por arriba que ignoraría la pluralidad existente en el seno de cada una de las corrientes actualmente constituídas; c) no procuraría claridad; d) potenciaría movimientos de ruptura y autoexclusión. Es necesario, pues, buscar una síntesis por abajo en torno a la política y sin apriorismos. La idea de un “cuarto papel” que propicie la síntesis y rompa con la actual dinámica me parece excelente.

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