A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

El señor Zapatero, siempre con gafas y bigote en este articulito que van leer (y a ver), quería liderar el partido socialista, pero Felipe González sospechaba de sus amistades peligrosas (1), como los supuestos nacionalistas vestidos de sociatas (léase Pascual Maragall). En esta escena que veremos a continuación asistimos al marcaje que Felipe le hacía entonces a Zapatero, aunque el futuro Secretario General, con sus ilusiones a cuestas, cual aplicado ermitaño político, ya apuntaba maneras. El congreso en el que nuestro líder salió elegido fue un acontecimiento. Allí, en plena vorágine congresual, los sociatas más aguerridos compartían hasta los desayunos con el futuro líder, que no podía menos que sonreír, angelito él, y armarse de paciencia como peaje de su ambición. Una vez elegido Secretario General de su formación política y tras liderar la oposición parlamentaria durante una temporada, Zapatero ganó contra pronóstico las elecciones generales y fue recibido en palacio con todos los honores. Durante todos estos años, la nueva oposición, con Rajoy dirigiendo las operaciones, le ha buscado siempre las cosquillas a Zapatero Firefly, pero ni con sus mejores hombres han logrado (hasta ahora) retratarle.

Mientras tanto, en Euskadi, las cosas son complicadas para el gobierno, pero Zapatero no se amilana y gracias al férreo control sobre el aparato judicial del estado (control heredado de parte de su predecesor en el cargo presidencial) y la aquiescencia del PP, ilegaliza partidos políticos y arrincona al mismísimo Lehendakari Ciccolini. Sin dejar la política internacional, Zapatero ha visto lastrada su trayectoria allende sus fronteras a causa de la innegable falta de compenetración con George W. Bush por culpa, como todo el mundo sabe, de la retirada de las tropas españolas de Irak. Durante mucho tiempo Zapatero intentó viajar al oeste para encontrarse con su homólogo estadounidense, pero alguien debió embaucarle, porque no pudo. Que nadie se confunda, Zapatero es un especialista en vender humo, en embaucar y, curiosamente, a veces él mismo es el embaucado. Sí, gracias a las artes de Pepe “Tutti Frutti” Blanco, lo es.

Pero regresemos a la Zarzuelita nacional. Zapatero es todo un Don Juan. En tiempos en los que los estatutos de autonomía deben pasar por el ITV y gracias a su pérfida sonrisa, se dedica a ligotear con todo tipo de comunidades autónomas, prometiéndoles aquello que se le pasa por la cabeza, vaya, que promete presentarlas en sociedad, mas cuando llega la hora de lidiar con sus diferentes atributos…, estatutos quiero decir, se muestra aparentemente fiel y atento. Pero tiene su gracia: las comunidades autónomas (como la Señora Clayful o la rubia en el siguiente vídeo) se sienten queridas, se creen el cuento del talante, pero este Don Juan Marxista de tendencias embaucadoras consigue camelárselas susurrándoles en el oído que todo en ellas le recuerda a ellas mismas y que todo en otras pretendientas le recuerda también a ellas. Rajoy Gotlieb, el jefe de la oposición, ahora más grueso y escondido tras una cortina de espaguetis, representa la facción respondona e igualmente hipócrita del espectro parlamentario bipartidista, la que no quiere las reformas estatutarias de otros pero termina por subirse al carro de las mismas con sus propias comunidades autónomas, las que gobiernan sus acólitos, presuntos lacayos, tratando de beneficiarse al resto de CCAA, ansiosas por conseguir (todas ellas) mejoras financieras.

Ahora bien, cuando se habla de café para todos, cuando una CCAA abre la veda, todas se suman a la fiesta, intentando todo tipo de estratagemas contables para cobrar algo. Por otro lado me pregunto si el presidente, cuando negocia con los sindicatos, lleva tinta en su pluma o prefiere dar gato con liebre. El caso es que Zapatero se escuda en su palabra, que cada vez vale menos (si es que a estas alturas vale algo). Es un titiritero en toda regla, y como buen titiritero no puede resistir según que tentaciones. Y una de sus mejores representaciones, uno de sus más populares jugarretas, es la que permanentemente ejercita con los sindicatos. Ya saben lo que pasa con éstos, con los mayoritarios, que son primos hermanos de esa falsa izquierda que vive de la partitocracia reinante, que se acomodan y a veces se aproximan demasiado al poder (vean al del sombrero en el vídeo anterior como a un Fidalgo cualquiera o, si tienen imaginación, como a la ministra de defensa… perdón, del ejército, Carmen Chacón).

¿Han observado a Zapatero cuando se relaciona con los banqueros? Parecen uña y carne pero ni ante ellos puede evitar jugar sus propias cartas intentando solucionar presuntas crisis económicas, vaya, ser él mismo. El problema de Zapatero es el problema del PSOE, que buscan la izquierda y no la encuentran. Bueno, ¿de verdad la buscan? Dicho de otro modo más acorde con el siguiente vídeo: buscan la zurda y no la encuentran. Eso sí, en el think tank de la Calle Ferraz velan por nuestros intereses, discutiendo la mejor forma de solucionar los graves problemas que afectan a esta libertonia. O si prefieren entenderlo de otra forma, imaginen que Zapatero conduce un locomotora llamada España, un tren que consume mucho. Esclavo de sus posicionamientos liberales, Zapatero llega a entender como política progresista, como forma de avanzar, que la mejor solución es la de consumir los recursos del mismísimo tren, y más ahora que ya no llegan ayudas europeas y el superávit está a merced de las polillas… de la crisis, quiero decir. Es un cuento, un grito más bien, aplicable a todas las economías capitalistas: ¡más madera! Nuestra propia madera, nuestra perdición, camuflada en una estúpida persecución que no lleva a ningún lado, una persecución en la que nos consumimos a nosotros mismos.

Desde La Habana me preguntan: ¿te imaginas que hubiesen más Zapateros? Mi respuesta es que los ciudadanos de estas tierras no nos hemos portado tan mal como para que suceda algo así… y lo peor es que la alternativa posible a día de hoy, centrada en la extrema derecha populacha, es mucho más aterradora ¡Dios mío, qué locura! Al final, como dice el dicho,

¡y también dos huevos duros!

Notas:

(1) Huelga decir que algunos compañeros de partido del futuro Secretario General se habían despedido en su época como miembros del gobierno, bajo el mando de Felipe, con los bolsillos llenos.