Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que ya había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

Don Mario Vargas Llosa, a quien Dios conserve la pluma y devuelva el entendimiento, encabeza con esta cita del escritor mejicano Salvador Elizondo su delirante novela La Tía Julia y el Escribidor, cuya lectura recomiendo vivamente. Pues no sé muy bien por qué, resulta que me ha venido la cita a la cabeza después de ver el vídeo de facción más bien chapucera que tienen más abajo y que ha publicado el Partido de la Ciudadanía, en el que se pone de manifiesto muy gráficamente el grave racional y la paradoja infinita en que vive el nacionalismo. Me avisa don Jorge, y yo se lo agradezco.

Venga... meta ruido por ahí