Que digo yo que como no sé nada de economía, pues puedo decir cosas que otros, que saben mucho más que yo no pueden decir, porque perderían toda su autoridad en las conversaciones del desayuno y eso. Es que ha dicho Lucas esta mañana -ya sabrán ustedes que Lucas es mi nuevo periodista mañanero de referencia- que los bancos de los Estados Unidos han decidido dar un respiro navideño a sus peores clientes, es decir a los que no pagan sus hipotecas -se entiende que por imposibilidad y no por otra cosa- e interrupen los embargos hasta después de Navidad. También ha dicho don Juan Ramón que una de cada cinco hipotecas en Gran Bretaña no se puede pagar. El 20 por ciento, que se dice pronto de quienes tienen hoy una hipoteca, pueden estar mañana, con sus enseres en la calle. Así que yo -feliz, en medio de mi bendita ignorancia- he pensado: “¿y si se cancelan esas hipotecas?“. ¿Que ocurriría si en un momento determinado de la crisis, los gobiernos europeos se pusieran de acuerdo para hacer pagar a los bancos el precio de todos estos años de especulación obligándoles a cancelar las hipotecas de ese 20 por ciento de personas que no pueden pagarlas porque se han quedado sin empleo o por que han visto mermados sus ingresos? Yo creo que no pasaría nada, en realidad, salvo el ruido maleducado que harían los bancos y sus voceros, y luego que mucha gente a la que la especulación ha puesto al borde del abismo se encontraría de repente unos pasos más lejos de la caída.

Pues ahí les dejo esta tontería que se me ha ocurrido esta msima mañana, mientras hacía mis abluciones diarias.

Venga... meta ruido por ahí



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