CayolaraNo descarto que finalmente Cayo Lara sea coordinador general de Izquierda Unida. Si el consejo político le elige, tendrá mi apoyo y trabajaré para la Izquierda Unida coordinada por él con la misma lealtad con la que he intentado trabajar para la Izquierda Unida coordinada por Gaspar Llamazares. Dicho esto, me gustaría hacer dos o tres rápidas reflexiones sobre lo ocurrido no tanto este fin de semana como la propia noche del domingo, tras la elección de la mitad del consejo político por parte de la asamblea.

1.-Es muy difícil comprender tanto para el público general, como para los votantes, los militantes, pero incluso para los delegados y si me apuran hasta para algunos dirigentes, que hayamos aprobado con práctica unanimidad un documento político programático para los próximos meses, y no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo para elegir una dirección.

2.- Es incierto que haya habido clamor alguno en la IX Asamblea de IU. La Asamblea, salvo por los gritos del patético episodio final, no clamó nada. La lista encabezada por Cayo Lara obtuvo el apoyo del 43 por ciento de los delegados a la Asamblea, de lo que cabe deducir que el 57 por ciento restante no apoyaba la elección de Cayo Lara como coordinador. Por el momento, Cayo Lara no tiene votos suficientes como para ser coordinador general de IU.

En este momento, viene bien hacer un pequeño ejercicio de memoria histórica. En la VIII Asamblea se eligió a Gaspar Llamazares coordinador general con el 49,5 por ciento de los votos, sin el apoyo del Partido Comunista, que en aquel momento no parecía tan convencido como ahora de la obligatoriedad moral de que las minorías apoyasen a la lista más votada. El Partido Comunista salió de aquella asamblea gritando “¡Tongo, tongo!”, otro clamor. Unas semanas más tarde, cuando se constituyó el Consejo Político, en la primera sesión en la que correspondía ratificar al candidato, el PCE presentó una candidatura alternativa que no consiguió imponerse a Llamazares. Fue una sesión muy tensa, en la que se produjeron episodios de muy mala educación por parte de algún viejo dirigente comunista que contrasta mucho con la angélica actitud que tiene hoy el aparato del PCE. Ese mismo día la dirección del PCE, y en especial Paco Frutos y Felipe Alcaraz, comenzaron un juego desleal destinado a minar la autoridad de la nueva dirección que no controlaban.

3.- Cayo Lara no es hoy coordinador de IU porque no ha querido serlo. Es importante que esto se sepa, porque se ha contado poco, o no se ha contado. En la tensa reunión de los 90 consejeros elegidos por la IX Asamblea el domingo, Cayo Lara tomó la palabra y dijo que él quería ser el coordinador de todos, y no de una parte, por eso, pedía a las otras sensibilidades que le apoyasen sin necesidad de votación. En otras palabras, el 43 por ciento pide al 57 por ciento que se retire y le apoye por razones morales. Una petición perfectamente legítima, como también era legítima la posición del resto de sensibilidades de no apoyarle. Dado que no consiguió el apoyo de las otras sensibilidades, a pesar de la presión psicológica que hicieron 15 consejeros que intervinieron reclamando al resto la obligación moral de apoyar a Cayo, con trescientos delegados gritando arriba “¡Cayo, Cayo!” y comentando entre ellos, y con quien se encontraban que o Cayo o tongo, este decidió no presentar su candidatura y por eso no fue elegido coordinador. De haberse presentado, quizás se hubiera presentado alguna otra candidatura y uno de ellos, probablemente Cayo, habría sido elegido coordinador. En resumen: Cayo Lara, no se atrevió a presentar la candidatura y por eso no es hoy coordinador de Izquierda Unida.

4.- Nadie ha hurtado nada a las bases, a pesar de lo que algunos andan diciendo por ahí. La Asamblea mandató al consejo político que elija un coordinador, y así se hará cuando se forme el consejo político. mientras tanto, sólo cabe esperar y tratar de buscar compromisos entre las dos mitades de IU, porque IU no está dividida en seis sensibilidades, sino en dos mitades.

5.- Que el 57 por ciento de la organización intente formar una mayoría estable que proporcione apoyo a una nueva dirección es perfectamente legítimo en una organización democrática. No se estaría hurtando nada a la asamblea en ese caso, porque la asamblea no fue la que apoyó la candidatura de Cayo, sino el 43 por ciento de la asamblea.

Insisto en lo que dije al principio. Hoy pienso lo que he dicho en esta entrada. Cuando se elija coordinador, ese será mi coordinador y yo trabajare para IU con lealtad, como he hecho hasta ahora Por eso, mi deseo es que en estas dos semanas, las dos mitades de la organización lleguen a un acuerdo mínimo de convivencia basado en la política común aprobada por práctica unanimidad por la asamblea; un acuerdo de convivencia que se base en que la parte que no ponga el coordinador juegue con lealtad posteriormente y no dedique sus esfuerzos a politiqueo interno y a dividir a la nueva dirección..

Los delegados elegidos, y los que se incorporen de las federaciones tienen una obligación, sin duda alguna: elegir un coordinador, pero no para quemarle en pocos meses poniéndole enfrente a la mitad del Consejo tirando al plato, sino para garantizarle un compromiso que permita a IU recuperar el tono y la iniciativa políticas y abordar el proceso de refundación al que, no lo olvidemos, estamos obligados por mandato de la Asamblea.

Venga... meta ruido por ahí



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