Cayo Lara es el nuevo coordinador general de Izquierda Unida. Quien mire un poco este blog -todavía no he podido hacer limpieza- se dará cuenta en seguida de que no era mi candidato. Sin embargo, les aseguro que ya tiene mi apoyo, porque yo, si algo soy es un militante disciplinado. Nada tengo contra él -salvo quizás una opinión posiblemente prejuiciosa acerca de una “dureza” ideológica que puede asustar a muchos de quienes se acerquen a nosotros- y creo que puede ser un buen coordinador general de IU, siempre que no confunda ciertas cosas, como los ámbitos de decisión.

No puedo, en cambio, decir lo mismo de la dirección elegida, que me parece bochornosa, por no decir que es antiestatutaria y antipolítica, entre otras cosas. Faltan mujeres, faltan jóvenes y falta renovación. ¿Cómo es posible que no haya nadie menor de 30 años en la dirección federal de IU, una fuerza política que entre otras cosas se preocupa -parece que sólo de boquilla- de problemas que son esencialmente problemas de los jóvenes: hipotecas, vivienda, empleo precario, educación…? ¿Cómo es posible que nadie haya dicho nada de que no se cumple la paridad -obligatoria por estatutos, es decir, por Ley- en su máximo órgano de dirección, y que de 23 miembros sólo siete sean mujeres? ¿Cómo es posible que estén en ella personas como Miguel Reneses, Rosa Aguilar, Willi Meyer o Antonio Cortés? ¿Cómo es posible que no estén personas que han demostrado competencia y talla política, como Hugo Martínez Abarca o Tania Sánchez Melero, por citar a dos personas a las que me siento muy próximo?

Dije hace unas semanas que la nueva dirección que saliera del Consejo de esta mañana iba a contar con mi lealtad. Hoy debo hacer alguna matización: es IU, su proyecto y las decisiones adoptadas en la IX Asamblea federal las que cuentan con mi lealtad. La nueva dirección dispondrá o no de esa lealtad en la medida en que cumpla con los mandatos de la Asamblea. De momento, tienen un mes como margen de confianza. En enero se celebrará un consejo político extraordinario con un sólo tema en el orden del día: lanzar el proceso de refundación e iniciar la limpieza de los censos. Cuando más complejo sea el sistema para llevar a cabo este proceso, cuanto más interno sea, cuanto menos atento esté a la sociedad que nos necesita, pero a la que hasta ahora no hemos sabido atender, menos voluntad real habrá de llevar a cabo la refundación. Ese será mi termómetro de la lealtad.

Y ahora, sí, como decía don Hugo el otro día, rompemos filas. Ahora toca poner en marcha el proceso de refundación, que es tanto externo como interno, por cierto, pero también toca hacer política. Es para lo que estamos. Tenemos que recuperar la iniciativa política, debemos dejar las cuitas internas y ponernos a presentar alternativas. Hay que rentabilizar al diputado que tenemos, hay que salir a la calle, hay que aparecer bien en la red y con propuesta claras, concretas, sobre los problemas de la gente, hay que intervenir en las instituciones, hay que mejorar nuestra imagen, que es mala, y hay que aprender a explicar nuestras propuestas.

Pues a ver si podemos…

Tagged with →