Leo, sorprendido, que la nueva dirección de IU e ICV se plantean acudir a las elecciones europeas por separado. Y que no es ICV, precisamente, quien se muestra reticente a renovar el acuerdo, sino IU, que da de esta curiosa manera su primera señal de vida política tras la IX Asamblea. Al parecer, Izquierda Unida está decidida a renunciar a los 151.871 votos que la coalición de ambas formaciones cosechó en la anterior convocatoria europea, y le bastan los 491.265 que tuvo en el resto de España, que según la participación, los votos que obtengan otras formaciones y los caprichos de la Ley Electoral, pueden servirnos o no para lograr un eurodiputadillo. Y es que tanto voto no puede ser bueno para nada.  EUiA, la IU catalana, e ICV colaboran desde hace años, y gracias a esa colaboración ambas formaciones salieron del marasmo electoral y ahora son una fuerza de gobierno. A quién le da miedo eso, digo yo.

Venga... meta ruido por ahí



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