A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Mi anfitrión en esta bitácora, que es el de todos ustedes, mantiene abierto durante estas semanas un espacio dedicado a la masacre de Gaza en el se ha mostrado especialmente activo. Empezó pidiendo que protestásemos ante los ataques cuando acababan de iniciarse. Al día siguiente, jornada de los santos inocentes, nos proponía la destrucción del estado de Israel con un duro texto no exento de negra ironía, mitigada en la queja por la expulsión de periodistas de Gaza que centraba su siguiente denuncia, en la que incluía el interesante seguimiento de otras bitácoras amigas sobre la masacre. Don Ricardo, el anfitrión mentado, terminaba 2008 haciendo cuentas, a la busca de las razones ocultas de semejante masacre, enfocadas, según nos ha dicho y reiterado posteriormente y a juicio suyo, en la finiquitación física de los palestinos. El año nuevo empezó, en este espacio dedicado a Gaza, con mayor voluntad reflexiva, tratando de entender el punto de vista israelí por un lado y señalando la parálisis ética de la Unión Europea (vil y servil) por otro. Durante esta última semana, el antecitado espacio ha oscilado entre la sincera y en absoluto reiterativa protesta en forma de misiva a un soldado israelí, la consigna para iluminarnos sobre “otras” formas de romper el bloqueo que sufre Gaza y la necesaria denuncia sobre el apoyo militar español al gobierno sionista de Israel. Por último, de momento, nos ha mostrado el destape del ejército israelí.

1.      Hay muchos judíos, más de los que la gente cree, que simpatizan con la causa palestina y denuncian como el que más los crímenes del estado sionista de Israel. Vean, por ejemplo, esta reveladora entrevista a un rabino ultraortodoxo en el mismísimo canal FOX, en absoluto caracterizado por besar los pies de la causa palestina. El origen del asunto tiene un nombre muy claro: sionismo. El sionismo es la ideología o la causa primigenia que subyace tras todo lo que está pasando. La religión, incluida la del rabino entrevistado en FOX News, es una de las mayores lacras de la humanidad, pero soy lo suficientemente sensato como para diferenciar entre sionismo y judaísmo, y no son lo mismo. No todos los sionistas son judíos (ni siquiera en el gobierno de Israel) ni todos los judíos son sionistas. Por otro lado, hablar de antisemitismo es etimológicamente incorrecto porque los semitas no son los judíos, sino los que tienen como lengua materna una lengua de origen semita (árabe, hebreo, asirio o arameo). Cierto que históricamente se le ha dado un uso étnico-racial al término para referirse a los judíos, de ahí que se considere un error aceptable ese uso que sin embargo, recuerdo, es etimológicamente incorrecto. En este sentido, me gustaría compartir un ejemplo de crítica judía al sionismo que considero una referencia: la de Alan Hart, cuyo libro, “Sionismo, el verdadero enemigo de los judíos”, no puede publicarse en EEUU (servidor lo compró en su momento por internet a una pequeña editorial británica). Recomiendo este clarificador artículo sobre el mismo.

2.      Deberíamos hacer una profunda reflexión para hallar el equilibrio que nos permita conseguir una disposición crítica ponderada y comedida respecto a lo que está pasando. Estos días se producen más reacciones de lo normal y en parte es positivo, porque significa que todavía nos hierve la sangre ante la ignominia, pero al mismo tiempo se pone al descubierto la hipocresía occidental y demuestra que estamos éticamente desarmados. Durante los últimos años se han estado desarrollando, bajo un desolador silencio mediático, varios conflictos terribles, entre los que sólo mencionaré uno, el de la RD del Congo. Allí se ha hecho y se hace “limpieza” por motivos étnicos, religiosos y, sobre todo, económicos. Millones de personas, ¡¡¡millones!!!, han sido masacradas en ese país africano, sin que se divise el fin de un conflicto alimentado por la codicia de multinacionales y grandes potencias económicas, cuyos gobiernos hacen la vista gorda, cuando no participan del estratégico negocio de los prodigiosos recursos naturales de este desgraciado estado del tercer mundo. Allí es donde ese abstracto al que llamamos comunidad internacional, orquestado por la supuesta legitimidad de una civilización occidental de la que algunos se sienten tan orgullosos, consiente el mayor genocidio de nuestros días. La RD del Congo es un escenario de profundo sufrimiento y nosotros tenemos parte de responsabilidad en ello, como votantes de los partidos que nos gobiernan y consienten con su pasividad cómplice que esa trágica realidad sea posible. Con Gaza sucede lo mismo, pues como europeos hemos dado la presidencia de nuestros países y de nuestra región a dirigentes que se arrodillan ante el imperio y los inmundos intereses sionistas.

3.      Muy pocos dirigentes mundiales escapan a la ignominia del apoyo directo o indirecto del estado de Israel, y entre esos poquísimos está Hugo Chávez y el gobierno bolivariano de Venezuela. Escuchen al canciller venezolano, Nicolás Maduro,  anunciando una firme decisión política y al propio presidente, Hugo Chávez, reclamando justicia. Pura lógica, precisamente la misma lógica que indigna a los encorbatados, moderados y formales responsables políticos del primer mundo. Así las cosas, no debería extrañarnos que árabes de distintas nacionalidades, incluyendo a los propios palestinos, hayan exhibido banderas venezolanas y retratos del presidente bolivariano en sus recientes manifestaciones. Esto debería enseñarnos que tradicionalmente hemos estado demasiado pendientes de las “educadas” formas de nuestros dirigentes, mientras censurábamos (empujados por los medios de comunicación masivos, por supuesto) los gestos y las palabras de dirigentes exóticos que, al final, son los únicos capaces de dar la cara y llevar a cabo acciones que de alguna manera materialicen eso tan infrecuente en los políticos: la dignidad.

Desde La Habana me preguntan: ¿no es inquietante que la indignación por lo que sucede en Gaza sea tan repentina, esporádica  y a destiempo tras décadas de sufrimiento palestino? Mi respuesta es que sí, lo que considero peligrosísimo, porque la indignación selectiva, que tiene una base muy endeble, de modo que sólo aparece puntual y espontáneamente, en lugar de llegar fundamentada por un proceso mínimamente reflexivo, nos deja éticamente desarmados, lo que puede derivar en graves conflictos que podrían agravarse ante una más que presumible depauperación de las realidades sociales a rebufo de la crisis que estamos viviendo.