Todo el mundo ha podido contemplar los asesinatos en masa cometidos en Latinoamérica y Vietnam así como los genocidios o limpieza étnica que se están cometiendo en Sudán y en Palestina. Vemos un imperialismo brutal en Iraq y Afganistán, aumenta la producción y venta de poderosos armamentos, el uso de armas químicas y la militarización del espacio. Vemos ataques descarados a los derechos y libertades civiles y la introducción, cada día más alarmante, de tecnologías para la vigilancia y control de las personas por parte del Estado. La justicia ha sido ha quedado enlodada con el secuestro de sospechosos sin sentencia judicial para ser torturados… y todo ello en nombre de la democracia. Puede que Hitler y Franco estén muertos, pero ¿podemos afirmar que el fascismo ha sido derrotado? En lugar de uniformes ahora llevan trajes. En lugar de siniestros símbolos y saludos, utilizan las compañías de relaciones públicas. En lugar de desenfrenados discursos racistas y chauvinistas, ahora utilizan el lenguaje del Cristianismo y la Democracia. Pero no podemos caer en sus trampas. Los fascistas están vivos y gozan de buena salud; siguen presentes en las instituciones de poder. Por tanto, vuelvo a hacer la pregunta: “¿Mis camaradas sacrificaron sus vidas en vano?”

Bob Doyle, brigadista irlandes fallecido la semana pasada. Pueden leer completo, el discurso que pronunció en el Jarama el 16 de febrero de 2007, en Sinencambio Avanzamos, el blog de doña Tania.

Venga... meta ruido por ahí