En el cincuenta aniversario de la revolución cubanaMe recuerdan unos amigos que hoy se cumplen 50 años de la revolución cubana, y me piden que dedique una entrada a ello. Y no lo dicen claramente, pero vienen a pedirme que la entrada sea elogiosa y solidaria con esa revolución que acuñó el -desde cualquier punto de vista que se mire- siniestro lema “Patria o muerte”. Así que no tengo más remedio que consultar a mi apreciada conciencia: ¿Que hago, una entrada facilona hablando de la revolución acosada y de la perfidia que caracteriza al imperlialismo yanki, escribo quizás que aquello es la democracia verdadera y que aquí lo que pasa es que estamos todos con el seso sorbido por Falsimedia? ¿O escribo mejor que Cuba es una simple dictadura, y que el hecho de que su iconografía sea del gusto de la izquierda no la diferencia mucho de otras que hubo en el pasado en América o en el resto del mundo?

Todo ello, en el contexto de la guerra fría, y esta es la razón por la cual, en poco tiempo, la revolución democrática de 1959 acaba transformándose en una dictadura comunista no muy diferente a las que por aquellas fechas asolaban media Europa y algunos países de Asia. Pero especial, ya que la estratégica ubicación de Cuba frente a las costas del enemigo americano, impulsa a la Unión Soviética a cuidar especialmente su relación con la Gran Antilla, y financia al régimen con todo tipo de ayudas, además de mirar para otro lado ante ciertas “originalidades ” ideológicas que nunca hubieran sido permitidas en ninguno de los países del Este de Europa, como se demostró en 1968 en Checoslovaquia. Así, Cuba puede llevar a cabo importantes programa sociales de cuyos logros hay pocas dudas, pero que se desarrollan en un clima político de falta de libertad. Aún hoy, y a pesar de la permanencia del bloqueo y la desaparición de la Unión Soviética, Cuba es el séptimo país de América en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano -que mide la calidad sanitaria de la vida, su dignidad económica y la educación de la población-, y está por delante de casi todos los países de Ámerica del Sur. Esos, sin duda, son logros de la Revolución. Son logros que hay que conservar, pero son logros insuficientes, radicalmente insuficientes.

La Revolución Cubana tiene una mancha, una gran mancha que es más que probable que los dirigentes actuales no van a poder limpiar. Es la falta de libertad y el carácter totalitario y autoritario de su régimen político. Según Amnistía Internacional, en Cuba había en 2007 62 presos de conciencia, y los disidentes políticos, los periodistas independientes y los activistas de derechos humanos continuaron sufrendo habitualmente hostigamiento, intimidación y reclusión. Además, aunque desde 2003 no se hayan realizado ejecuciones, la pena de muerte sigue vigente y hay actualmente en las cárceles cubanas 40 presos condenados a muerte.

Como me siento incapaz de calificar como positivo o negativo este balance de los 50 primeros años de Revolución Cubana -aunque tiendo a pensar que es negativo, porque la cerrazón de la cúpula cubana va a terminar dando al traste con la Revolución en su conjunto- termino recomendándoles dos lecturas que lo mismo a alguno le ponen de los nervios:

  • El Otro Pablo, entrada en Generación Y, el blog de Yoani Sánchez, un blog, por cierto, siempre recomendable, porque nos muestra cada día que se puede uno oponer a la dictadura cubana desde posiciones no reaccionarias.
  • El Socialismo Cubano se ha estancado“, entrevista con el poco sospechoso Pablo Milanés, aparecida en Público la semana pasada, y citada pro Yoani Sánchez en la recomendación anterior.

Y también escriben sobre el aniversario de la Revolución Cubana los siguientes blogueros de I Love IU:

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