Servidor de ustedes y de ustedas tiene sus prejuicios, como todos salvo algunos, y lucha contra las fuerzas de la oscuridad por deshacerse de ellos. Hay días terribles para la buena marcha de dicha lucha, como el de hoy.  Años -e incluso el paso por el duro presidio- me ha llevado comprender la necesidad de tener un Ejército, y convencerme de que los militares son personas como usted y como yo, con sus familias, con sus casas, sus tostadoras que siempre queman el pan o lo dejan blanco, y con sus cafeteras mielitas de filtro siempre sucio. Pues hoy, con un simple vistazo al periódico, he retrocedido varios años en la lucha contra mis prejuicios: pienso de nuevo que en los ejércitos y en los militares hay necesariamente un trasfondo criminal y otro idiota.

Ya ven ustedes lo que son las cosas.

Venga... meta ruido por ahí



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