Si yo fuera el pobre Juez Andreu, estaría muy asustado, porque los terroristas no amenazan en balde. De hecho, no amenazan nunca, sino que avisan, y luego, ejecutan. El gobierno terrorista de Israel -que asegura que es la única democracia de la región de Oriente Medio, pero que desconoce algo tan esencial a la democracia como la división de poderes y su independencia- ha manifestado que “tiene la intención de combatir con todo vigor las acusaciones en España y hacer todo lo necesario para lograr la anulación de la querella“. Las declaraciones hacen referencia a la imputación del Juez Andreu, de la Audiencia Nacional a un ex-ministro y  a seis militares israelíes por presuntos crímenes de guerra en un ataque en Gaza que mató a 15 personas y destruyó un bloque de viviendas, operación que se llevo a cabo para “cazar” a un sólo jefe de la resistencia palestina.

En fin. Supongo que la cosa no llegará a mayores. El Juez Andreu puede estar tranquilo con respecto a sus tobillos, a sus rodillas, a las cabezas de sus caballos, y sobre todo a sus sábanas de hilo, que luego se ponen perdidas de sangre, ya que lo más probable es que un día de estos reciba una llamada de La Moncloa, o de la Fiscalía General, o del ministro cazador ese que no recuerdo como se llama, el tal Bermejo, y le harán un emocionado y patriótico llamamiento a la responsabilidad, para que archive la causa, y si te he visto no me acuerdo.

Es lógico pensar que el Gobierno va a hacer todo lo posible por evitar que avance la causa contra los presuntos criminales israelíes, ya que si no, la papeleta para Zapatero va a ser fina, cursando requisitorios, o como quiera que se llamen las peticiones esas que se hacen los gobiernos unos a otros para que los imputados de un país en otro, sean puestos a disposición de éste.

Vaya lío.

Venga... meta ruido por ahí



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