A los partidos políticos les ocurre lo mismo que a las naciones, a las regiones y a los pueblos: tienen sus hechos diferenciales. El del PP es la desfachatez y el de IU es la pasión por la atomización. Pues bien, el del PSOE es la hipocresía. Sólo desde la más absoluta hipocresía  se puede entender su actitud de ayer, al negarse por una parte a que el estado se haga cargo de devolver a sus familiares los cuerpos de las personas a las que el estado que precedió al actual fusiló en cunetas y carreteras por todo el territorio español, y que aún hoy están enterrados en fosas comunes anónimas, y por otra parte al negarse a devolver el patrimonio expoliado por el franquismo a miles de familias españolas a las que lisa y llanamente se prohibió tener dinero, obligándolas a ingresarlo en bancos que, a cambio, les dieron unos pagarés que aún están esperando cobrar.

¿Cómo es posible que un estado democrático se niegue a reparar el daño causado -en la medida en la que devolver huesos, cuando se llevaron a padres, madres, maridos, novias, o hijos- por la dictadura que le precedió a las familias españolas? La transición española tuvo buen cuidado en que no hubiera ruptura legal entre la dictadura y la democracia. La dictadura se transformó a sí misma para convertirse en una democracia homologable. Está muy bien, pero ello supone que el estado es el mismo, y que por lo tanto, tiene que hacer frente a sus obligaciones. Y una de ellas es reparar los daños causados, que fueron muchos e insoportables para infinidad de personas.Incluso aunque no hubiera continuidad jurídica entre ambos estados, el actual estaría obligado a hacerse cargo de tales reparaciones, y hay casos concretos tanto en España como fuera, que avalarían tal cosa: ¿por qué los militares republicanos han cobrado pensiones, si servían a un estado -la II república- con el que realmente no hay continuidad jurídica alguna? ¿Por qué se han pagado ayudas, aunque hayan sido miserables y paupérrimas a quienes estuvieron en la cárcel durante la dictadura? ¿No es cierto que la RFA, que no tuvo ninguna continuidad jurídica con la Alemania nazi pagó reparaciones a Israel, un estado que no existía cuando se produjo el Holocausto?

¿Y qué decir de la posición de CiU, que se niega a que el estado se haga cargo de la recuperación de los cuerpos de las cunetas -debe ter pocos parientes y amigos CiU en las carreteras españolas y catalanas- pero en cambio accede a que se recupere el dinero que la dictadura robó a las familias? ¿No será que claro, que dinero sí se lo deben devolver, porque algo seguro que les mangaron a ellos, representantes de la burguesía catalana, una burguesía a la que fusilaron poco, pero mangaron mucho, por lo visto? La derecha miserable, ya saben ustedes…

A estas alturas de la película, sabemos ya que la Ley de Memoria Histórica no ha sido más que un bluf, una capa de cosmético para hacer pasar al PSOE y al presidente Zapatero por progresistas, cuando poco a poco nos vamos dando cuenta de que se trata lisa y llanamente de populismo, de picar aquí y allá, de usar a un abuelo en unas ocasiones, y pactar con los colegas del otro abuelo, -porque en todo esto han votado juntos PSOE y PP-, en otras ocasiones, de amagar pero no dar, como ha pasado con la ley de dependencia, con la enseñanza, con las relaciones con la Iglesia…

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