Que resulta que Esperanza Aguirre se ha conjurado con las fuerzas de la reacción, es decir, consigo misma, para acabar con todos los servicios públicos madrileños y convertirlos en negocios lucrativos con los que ella y sus amigos, socios y parientes, se llenen los bolsillos con el dinero que tanto nos cuesta ganar a los madrileños de a pie, que somos casi todos. El agua que bebemos, la salud que se nos deteriora, la educación de nuestros hijos, son ya -o están en camino de ser- simples mercancías que se compran y se venden, como los puerros o los teléfonos móviles de última generación, pongamos por caso. Pues ahora resulta que si un alcalde decide hacer su trabajo y reclamar para sus vecinos dotaciones sanitarias públicas de calidad, pues va Aguirre e intenta entrullarle. Eso es lo que el PP de Rivas Vaciamadrid, un grupo municipal lamentable al que apenas se conoce actividad política, está intentando hacer con el alcalde José Masa, no está muy claro si por mandato de Aguirre, o por un simple y torpe intento de quedar bien con la lideresa. En cualquier caso, hoy todos somos Pepe Masa.

El PP de Rivas sabe a ciencia cierta que se trata de acusaciones falsas, porque tiene en su poder copias de las facturas con las que se pagaron ambos autobuses: uno corrió a cargo del Grupo Municipal de Izquierda Unida, mientras que la otra la pagó el Grupo Municipal Socialista. Pero el PP es el PP, en Madrid y e Rivas, en Valencia y en Palencia, y lo que les caracteriza, su punto de unión, su mínimo común denominador, es la ausencia de principios éticos. De ahí que la verdad les importe poco, y no sólo sin pruebas, sino sabiendo que es falsa la acusación, ponen la correspondiente denuncia, y obligan a que se cite al alcalde en un juzgado. Así, desvían la atención de otras cosas importantes que están pasando, que bien lo necesitan, el mismo día en que han tenido que dimitir -en espaís en el que nunca nadie dimite, así que algo muy gordo habrá- los alcaldes de dos ciudades tan emblemáticas para el PP como Arganda del Rey y Pozuelo. Y mezclan, o lo intentan, churras con merinas.

¿Cuál es la verdad? La verdad es que IU y el PSOE, los partidos que sustentan al Gobierno Municipal de Rivas, decidieron protestar ante el Consejero de Sanidad, que iba al Ritz a presentar a empresarios y representantes de multinacionales su plan de negocio con respecto a la sanidad madrileña, en un acto al que costaba entrar 1.200 euros, así que contrataron dos autobuses con los que trasladar a Madrid a quienes quisieran participar en la movilización, que tenía por objeto demandar al consejero las dotaciones sanitarias que precisa Rivas. No ha habido malversación de fondos públicos, por la sencilla razón de que los autobuses se pagaron con fondos de IU y PSOE, tal y como acreditan las facturas cuyas copias tiene en su poder el PP.

En resumen, que el PP de Rivas miente a sabiendas de que miente, y quizás hasta incurra en algún tipo de responsabilidad legal por hacer tal cosa, ya que cuando se acusa a alguien de cometer un delito, hay que demostrarlo o asumir las consecuencias.

Y en cualquier caso… ¿cuál sería el problema si el Ayuntamiento de Rivas hubiese organizado una manifestación para exigirle a Güemes que no desmantele la sanidad pública o que dote a la ciudad de las infraestructuras sanitarias que precisan sus vecinos?

Yo es que no lo entiendo…

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