Algunos querrán ver cerdos volando tras las elecciones vascas. Y están en su derecho: se lo han trabajado bien y con éxito. Sin embargo, yo lo que veo es una victoria sin precedentes del PP, y de la derecha más reaccionaria en ambas convocatorias. En el caso de las elecciones gallegas, no es necesario explicarlo: con el PP recupera la mayoría absoluta, con lo que, de la mano del sector supuestamente moderado, vuelve el caciquismo a Galicia.  En el caso de Esukadi la cosa no está tan clara, porque los socialistas andan esta mañana de celebración, pero en mi opinión, y a pesar de haber perdido diputados y votos, quien ha ganado las elecciones es el PP, al menos a día de hoy. Es cierto que en las próximas semanas esto puede cambiar, y Patxi López, pasada la resaca electoral, puede darse cuenta de qué es lo que hay. Pero mientras no sea así, la victoria no es ni del PNV, ni del PSE, sino de la extrema derecha reaccionaria y nacionalista, representada por PP y UPyD.

Comienzan una semanas que van a ser tensas y duras. El PP -lo dijo anoche Rajoy, lo dijo esta mañana Basagoiti, y lo dicen hoy también sus voceros-, entiende que es él -que para eso se consideran propietarios de la finca- el que tiene que determinar qué gobierno se forma. No se les pasa por la cabeza ninguna otra posibilidad. Y ya han ofrecido el abrazo del oso: aseguran que van a poyar a Patxi López de manera “incondicional”. El problema es que si el PSE decide no aceptar ese apoyo -cosa harto difícil en este momento, a juzgar por las declaraciones realizadas anoche por el eufórico Patxi López-, lo que va a ocurrir es que se va a liar parda. Y creo que el PSE debe reconocer que su victoria ha sido importante, pero que el PNV también ha conseguido un buen apoyo electoral, que ha incrementado sus votos y sus escaños de manera espectacular y que quizás eso también sea un mensaje del electorado. Y recordar que es el PNV quien garantiza la estabilidad del Gobierno en el Congreso de los Diputados.

Porque aunque algunos respiran con que Patxi pueda conseguir el escaño 25, porque ello les libraría del apoyo de UPyD,no nos dicen cómo van a explicar a su electorado el apoyo recibido de quienes hasta hace apenas nada estaban en la calle, de la mano de lo más siniestro y más rancio de la reacción española, acusando al gobierno de ser cómplice de ETA, de haber organizado el peor atentado terrorista de la historia de nuestro país, de haber vendido España y de otras lindezas similares, como les resultará difícil explicar las razones por las que aceptan el apoyo de quienes hoy mismo están embarcados en el desprestigio de las instituciones democráticas por el sólo hecho de que un juez investiga una trama de corrupción que les atraviesa de costa a costa.

La victoria de Patxi López se puede convertir en un estrepitoso fracaso si se pone en manos del PP para la formación de un gobierno que -desde el momento de la investidura- va a estar acuciado por la inestabilidad, salvo que se paguen hipotecas inconfesables. Patxi López me cae muy bien, me parece un tipo honesto con chispa política, y no creo que se trague ese sapo. Pero lo veremos estas semanas, que van a ser duras, por las presiones de la extrema derecha política y mediática: o nosotros, o el caos.

Es evidente que esta entrada está coja si no hago una referencia a otro fracaso estrepitoso que es el de EB-B. Un fracaso en parte injusto, pero en parte ganado a pulso, en mi opinión. Yo he manifestado en esta bitácora apoyos a EB-B, pero también he manifestado críticas, en ocasiones fuertes. En IU tenemos que plantearnos muchas cosas, entre ellas, si tenemos sentido en una sociedad a la que no sabemos dirigirnos, con la que no sabemos comunicarnos y que quizás no quiera escucharnos. En cualquier caso, creo que EB-B paga fundamentalmente haber querido estar en tierra de nadie en un país en el que toda la tierra es de alguien: no ha sabido oponerse de manera radical a la Ley de Partidos, no ha sabido explicar su inmejorable gestión en la Consejería de Vivienda, y no ha sabido mantener el cerco a ANV, porque una cosa es ilegalizarla -cosa que no hay que apoyar nunca- y otra cosa es conformar gobiernos con ellos. Al final la política errática de EB-B nos ha causado problemas en Euskadi, y con toda seguridad fuera de Euskadi, así que habrá que pensar seriamente qué es lo que vamos a hacer en el futuro. Incluso habrá que pensar si hay fututo.