A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Hace ya casi dos semanas que nuestro anfitrión escribió un desafortunado post en el que precipitaba una serie de juicios erróneos sobre el presunto cierre de un conocido blog cubano. La isla caribeña es el gran tema de esta bitácora, sólo superado ocasionalmente por FJL, y cuando Cuba cobra protagonismo se dispara el número de comentarios, prejuicios y discusiones. En el hilo correspondiente a aquella entrada sucedió algo muy interesante cuando empezaron a surgir comentaristas que pretendían enfatizar la precaria situación del pueblo cubano, y criticaban a los que de alguna manera defendíamos o relativizábamos dicha situación, pues preferimos centrarnos en señalar los problemas más cercanos, que parecen pasar desapercibidos para muchos anticastristas de nuestro “vecindario”.

Entre los argumentos que estos comentaristas pusieron sobre la mesa, destacaba la degradación de la vía pública, la pobreza, siempre la pobreza de la tan criticada Revolución, se habló de las caras de “felicidad” de los cubanos, comparadas con las caras de las vacas cuando van al matadero, pobreza por todas partes en definitiva. Pero el plato fuerte argumentativo, según estos anticastristas, llegaba con la represión del régimen, como al parecer demuestra aquel vídeo en el que aparecen las brigadas de respuesta rápida cubanas, con supuesta violencia, supuestas agresiones y, al final, donde sólo se observan zarandeos y muchos gritos. El texto del vídeo rezaba en una de sus frases: así se vive en la Cuba de Castro, así se mantiene en el poder el castrismo.

El vídeo más contundente que fue enlazado en defensa de sus posiciones apocalípticas sobre Cuba es aquel en el que unos policías golpean con violencia a un joven en La Habana, agresión filmada secretamente en el verano de 2008 frente a la Universidad de la capital cubana desde la ventana de un hotel cercano. Entre el material adjuntado no podía faltar alguna referencia del canal golpista Globovisión (léase en Venezuela, en Abril de 2002), conocido por su línea recalcitrante (presten atención a la profundidad periodística de este documento, presuntamente demoledor), ni podía faltar la inevitable referencia a los agravios comparativos entre ricos (turistas) y pobres (pueblo cubano).

España

Una de las características que acrecientan el nivel de esta bitácora es la participación en ella de ciertos comentaristas que “desenfundan” más rápido que Billy el Niño. Entre ellos quiero destacar, respecto a aquel debate del que hablaba, a Don Jorge F. y a Dani. Convendría repasar algunos documentos enlazados por estos dos señores en los que se ponía a prueba el verdadero calado de las acusaciones que se habían vertido sobre Cuba. Porque en España, también se hacen fotos de lugares pobres (miserables más bien), y todo el mundo sabe dónde están. Las imágenes aportadas por Dani, ambientadas en la Cañada Real de Madrid, fotos como ésta, ésta, ésta, ésta o ésta, deberían desactivar inmediatamente cualquier imagen de pobreza que, sobre Cuba, nos enseñaron los señores anticastristas. ¿No es indignante que, teniendo lo que tenemos en este país, venga alguien de aquí mismo a decirnos a los demás que no sabemos lo que es la pobreza? No negaremos la pobreza de Cuba desde estas líneas, pero aún espero ver en Cuba esas imágenes de miseria que tan habituales son en toda España, especialmente en los suburbios de las grandes ciudades. A lo mejor estos despistados comentaristas no saben que la mitad de los jóvenes españoles no tienen contrato fijo, y otras muchas cuestiones que, eso que no falte, permiten presumir a la octava economía mundial de prosperidad y democracia, algo que al parecer no pueden negar ni los habitantes de la mismísima Cañada Real.

Ahora bien, el mayor impacto se produjo con los vídeos aportados por Don Jorge F., verdaderas cargas de profundidad que adquieren un protagonismo inesperado en debates como éstos. Las denuncias de migrantes por agresiones de la policía son incontables en España y a mí me resultan más creíbles que las denuncias de los pijos de turno llorando ante las cámaras desde su apartamento de Miami y diciéndole al mundo lo malos que son los hermanos Castro. La policía en España, de tendencias e intenciones extremadamente agresivas, es conocida por la impunidad con la que agreden sistemáticamente a ciertos colectivos. En Catalunya se puso en marcha una normativa de video vigilancia de las comisarias de policía que dio sus frutos y abrió la caja de los truenos de los sindicatos policiales, que veían cómo su impunidad se veía coartada. Imágenes como éstas o éstas, dieron mucho de qué hablar y no son pocos los Mossos de Esquadra (policía autonómica catalana) que ya han pasado por el juzgado.

Las policías locales acostumbran a dar cobijo a verdaderos criminales, bulldogs de tres al cuarto que agreden sin cuartel allí donde apunta su chulesco prepucio. En Tenerife temen a la brigada Unipol, que también se ha cubierto de gloria en más de una ocasión, verdaderos artistas (esta vez sí) de la “respuesta rápida”, pero no al estilo del zarandeo cubano. Las caricias de la policía en España acostumbran a ser más sentidas. A pesar de todo, el vídeo más impactante enlazado por Don Jorge F. fue éste, filmado en una sentada por la abolición de la deuda externa en las puertas del Congreso de los Diputados, en Madrid, vídeo en el que se observa como la policía del régimen (Policía Nacional), se empleaba con gran saña. La policía del régimen tiene un historial de agresiones interminable, un rosario de violencia sistemática, un ir y venir de golpes, patadas, y porrazos que nunca se molestan en mesurar. Recordemos, como nos recordaba Don Jorge F., la carga contra los trabajadores de Santana en 1994,  o el caso de aquella joven agredida en Iruña. Madrid, por otro lado, es uno de los centros de represión más aterradores, una de las plazas predilectas de la policía del régimen para repartir caricias entre nosotros, los ciudadanos. No pierdan detalle de esta recopilación de vídeos emitida en 2006 en Tele 5, tras unos incidentes en el centro de la capital española. Es cierto que en muchísimas manifestaciones hay elementos que se sirven del anonimato que facilita la masa para cometer todo tipo de gamberradas, aprovechando incluso para agredir a la mismísima policía, pero no es menos cierto que vivimos en una sociedad que estigmatiza a ciertos ciudadanos y relativiza los excesos de los que deberían velar por algo más que las lesiones de los manifestantes.

El clima de impunidad policial no es casual, en absoluto; está muy bien fundamentado y se podría sostener en dos puntos cruciales: la cobertura política y el apoyo incondicional o relativización intencionada de la inmensa mayoría de medios de comunicación masivos.

La intoxicación mediática

Me gustaría que prestasen toda su atención a este vídeo. Recuerden algunas frases de la locución de TVE: “la policía (española) cargó contra un grupo de mariscadores“, “los manifestantes lanzaron piedras a los agentes, que respondieron…“, “el patrón de la cofradía (…) está acusado de amenazas y desórdenes públicos“, “lo detuvieron el Martes, cuando participaba en el bloqueo de la ría ferrolana…“, y todo eso mientras vemos en las imágenes la violencia policial, repartiendo golpes a diestro y siniestro. No es un vídeo tan salvaje como el de las escaleras del congreso, pero es el vídeo perfecto justo antes de éste otro. Presten la máxima atención, especialmente, a la forma de narrar ahora las imágenes por parte del periodista de TVE, el mismo canal (público) que emitió el anterior vídeo, el de los mariscadores. Recuerden también algunas frases de esta otra locución: “la policía (cubana) se ha empleado con dureza“, “lo único que hacían (las Damas de Blanco) es manifestarse de forma pacífica“, “policías y agentes de la seguridad del estado disolvieron por la fuerza…“, “…fueron jaleadas y arrastradas por la fuerza hasta un autobús“, “también sufrieron el acoso de una turba de las brigadas de respuesta rápida integradas por agentes de policía y elementos de organizaciones de masas del gobierno, que las llamaron mercenarias y gusanas“, o frases que jamás dirían para tantos encarcelados por el sumario 18/98 de la Audiencia Nacional española (AN) por exactamente lo mismo que les sirve de argumento, faltando a la verdad en esta ocasión, sobre ciertos cubanos: “que los cubanos puedan alojarse en un hotel o comprar un teléfono móvil no puede ocultar el hecho de que más de 200 personas están encarceladas por delitos de opinión“, o este misil absolutamente planificado desde Moncloa: “las damas de blanco entienden que todas las reformas pasan por la puesta en libertad de todos los presos políticos“, frase que aglutina en sí misma uno de los ejes fundamentales de la política de Zapatero respecto a Cuba, ignorando con sus cínicas demandas la realidad de tantos presos vascos que jamás se han manchado las manos de sangre, presos que sí están en prisión por opinar, pero que encajaban como víctimas de la Ley de partidos y la AN.

El germen del estado represor

La manipulación periodística descarada, aparezca patrocinada o no por el propio gobierno a través del canal público, debe preocuparnos más que las inofensivas denuncias de ciertos comentaristas carcomidos por su odio anticastrista, aunque no es el único frente que debe ser denunciado. Los medios de comunicación masivos siguen las consignas de los poderes políticos, que cierran el círculo de la violencia en España, finalmente institucionalizada, con su particular “negación del holocausto”. Amnistía Internacional, como recordaba el corresponsal de TVE refiriéndose a Cuba, también ha formulado gravísimas denuncias contra el estado español, al que acusa de torturar a sus presos. Lo contaban no hace tanto en Cuatro. Las acusaciones de Amnistía Internacional son demoledoras. Lo han visto, ¿verdad? Pues no se pierdan esta famosa entrevista (fragmento, más bien) de un periodista anglosajón a Antonio Camacho, Secretario de Estado de Seguridad, que quedaba retratado ante la determinación de un verdadero profesional. Un político dejado en evidencia, inequívocamente acorralado. Por cierto, tiene narices que vengan desde otro país a poner en aprietos ante las cámaras a nuestros dirigentes políticos.

Desde La Habana me preguntan, ¿no es el estado español una democracia consolidada? Mi respuesta, negativa, se nutre de varios elementos que hemos podido comprobar en este largo post. En España, la pobreza y la violencia practicada por el estado contra sus ciudadanos no le van a la zaga a los problemas que pueda tener Cuba. Al contrario, en el estado español se reprimen los derechos humanos de forma harto evidente, se tortura, se crean matrices informativas intoxicadoras en los medios de comunicación, públicos y privados, se justifican y se consienten desde los aparatos gubernamentales, todo tipo de excesos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado dependientes de ellos y, para más inri, muchos prefieren mirar hacia otro lado y centrar sus esfuerzos en atacar a Cuba, donde no parece que, a tenor de lo visto y aportado, lo estén pasando peor que nosotros en ciertos aspectos perfectamente definidos y argumentados.

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