Como saben ustedes -y si no lo saben, ya se lo digo yo- tengo a los comentaristas últimamente un poco rebelaos, y andan diciendo los más radicales de ellos, capitaneados por el levantisco don Mitxel, que busco hueco en la casa común. Así que les voy a dar u poco de carnaza, para que entrenen la mandíbula. Y lo hago sin tener muy claro si lo que voy a decir a continuación me hará aumentar mis estimadas cotas de impopularidad. Pero es que he decidido que EB-B debe dejar atrás sus alianzas pasadas y apoyar a Patxi López como lehendakari. No abstenerse, ni mucho menos votar a Ibarretxe, sino apoyar a Patxi López, y tratar de conseguir a cambio de dicho apoyo que continúen las políticas sociales iniciadas en legislaturas anteriores, pero sin entrar en el gobierno.

Probablemente no pensaría así si el PNV no llevase días dando la nota y mostrándose como un partido de derechas, y de la derecha dura. Frases como “El PNV dirigirá Euskadi sea desde donde sea“, “es casi un insulto que el PSE rechace gobernar con el PNV” o denominar al posible gobierno de Patxi López como el “de la Reconquista“, ponen de manifiesto que la relación que el PNV mantiene con Euskadi es muy similar a la que mantiene el PP con España: es de ellos, y ni siquiera consideran posible que alguien que no sean ellos tengan la capacidad de gobernar. Les parece una excentriciad de tal calibre, que cuando se les plantea, desisten de cualquier acercamiento razonable al tema y dicen insensateces como esas y otras que hemos oído. PNV y PP, en realidad, están mucho más cerca de lo que parece. Lo único que les separa es el carácter excluyente de sus nacionalismos: cada cual no reconoce la patria del otro. Y de ahí lo irracional del enfrentamiento.

En fin, que lo que yo quería decirles es que, una vez escuchado el veredicto de las urnas, escuchada la interpretación que se ha hecho por parte del PNV de tal veredicto, limpia la casa por dentro, aunque con similar fregona, pues lo que debe hacer EB-B ahora es parar, dar su apoyo al PSE para hacerle lo menos dependiente posible del PP, y sentarse a reflexionar, junto al resto de izquierdas unidas, sobre lo que nos está ocurriendo. Quizás EB-B podría contribuir a esa reflexión haciendo una autocrítica sobre lo escasamente comprometidos que han estado a lo largo de estos años con el proyecto federal, y sobre cómo ha podido afectar a IU en el resto de España su actuación en Euskadi.

Pero en fin, como a IU le quiero dedicar una entrada los próximos días, vamos a dejar el tema por ahora…

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