A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Imagine que es el tercer productor de crudo africano. Imagine que vende más de 800.000 barriles diarios. Imagine que ingresa por dicho concepto 3.000 millones de euros anuales. Imagine que su economía crece a un ritmo del 20% anual. Imagine que cuenta con apenas 1 millón de habitantes. Imagine que su PIB per cápita alcanza los 44.000 dólares, por encima del Reino Unido y Suiza. Imagine, por imaginar, que no se gasta esos 3 mil millones procedentes del petróleo entre el millón de habitantes. Imagine, por tanto, que la inmensa mayoría de los habitantes del país viven en la indigencia (80% de la población bajo el umbral de la pobreza). Imagine que el presidente se llama Teodoro Obiang. Imagine que este país es Guinea Ecuatorial (GE). Deje de imaginar: es la realidad. (1)

Como todo el mundo debería saber, el prodigioso crecimiento económico de este país se debe al descubrimiento de petróleo en los años 90. Teodoro Obiang sabía lo que le convenía y acudió al imperio para comprar su protección. Cuando un país del tercer mundo negocia la explotación de sus hidrocarburos no exige menos del 50% de los beneficios. GE se quedó con el 25%. Vaya, que hablamos de un crecimiento espectacular con las migajas de un negocio abultadísimo. Así funciona el imperialismo, explotando al tercer mundo a cambio de protección (2). La consecuencia es conocida: el régimen de terror de Obiang, que mantiene a su pueblo en la miseria, campa a sus anchas en la escena nacional e internacional. Un buen número de multinacionales, con el abnegado apoyo de sus países, luchan por el botín guineano. GE ha sido y es una presa codiciada por muchos, demasiados (3).

Más allá de los fallidos escarceos de codiciosos mercenarios bien relacionados o lejos de los patéticos intentos de moderación diplomática del Ministerio de AAEE español (4), me interesa enseñarles lo que significa la palabra “imperialismo” que, en ocasiones, parece muy manida pero que acostumbra a estar plenamente justificada. En un reportaje de The Guardian de 2004 descubro que:

Exxon exporta alrededor de 300 mil barriles de petróleo al día hacia los EEUU y Marathon está invirtiendo 3 billones de dólares en una de las plantas de gas más grandes del mundo.

A nadie deberían sorprenderle las ansias de rapiña de las grandes petroleras estadounidenses, mascarones de proa del imperialismo pero, por centrarnos en un caso, ¿quiénes son Marathon? En el reportaje del Washington Post que enlazo hacia el final de la cuarta nota, en referencia a los trapicheos de las petroleras estadounidenses, que “ignoran” los atropellos del régimen de Obiang a los ddhh, nos dicen que:

Steven Guidry, ejecutivo de Marathon, dijo que la compañía reconocía su preocupación por los abusos con los ddhh. “Nuestra presencia en el país, pensamos, pretende mejorar las condiciones en GE y, creemos que ejercemos un efecto positivo en las condiciones existentes en GE. (5)

Al parecer, si hacemos caso a este señor, estábamos muy confundidos al dudar de las intenciones de esta multinacional. Resulta que Marathon es la cuarta petrolera estadounidense, quinta en capacidad de refinado. Les puedo garantizar que es toda una experiencia pasearse por su página web corporativa. Estamos hablando de una empresa que construye una de las mayores plantas de licuado de gas del mundo en GE, un poderosísimo Holding que licua gas para el despistado pueblo guineano, con permiso de sus autoridades. Según nos cuentan en su propia página web, Marathon se estableció en GE en el campo de Alba a principios de 2002 y poseen diversos y cuantiosos intereses en las distintas infraestructuras y explotaciones que hay en lugares como el citado campo.

No sin sonrojo fantaseaba acerca de lo fácil que sería hallar propaganda sobre lo buena que es esta compañía, cuando no hacen más que transmitir un buen rollo que ni en mis más húmedos sueños de cumbayá. La verdad, leyendo cosas como éstas no puedo menos que emocionarme por su abnegación, por su dedicación por los pobres, los oprimidos y los necesitados. Marathon es una maravillosa ONG que tan sólo hace que el gas sea líquido, cual moderno alquimista que pretende obtener oro del primer metal que llegue a sus manos. La responsabilidad social es extremadamente importante para ellos y han llegado a invertir hasta 15 millones de dólares para un programa de reducción de la malaria. Si pudiese, me tatuaba su logo en la frente, para fardar. Había tenido la tentación de pensar, al ver sus esfuerzos por erradicar la malaria que los esclavos no les sirven muertos, pero ya me he flagelado con el cilicio, por malpensado. Por tener, tienen hasta un documento de lo más encantador dedicado a su integridad, con un ejemplar código ético trufado de buenos sentimientos, que se resumen en frases como:

La integridad no es un concepto nuevo para la Compañía. Data de muchos años el compromiso que asumimos de llevar a cabo actividades comerciales honestas y justas, el cual continúa en el presente. En años venideros cambiaremos muchas cosas. Ingresaremos en nuevas regiones, mercados y ámbitos comerciales, y posiblemente salgamos de otros. Durante el curso de todos esos cambios, existe una responsabilidad que debe ser la misma: actuar con integridad. La reputación de integridad es una de las riquezas más importantes que puede poseer una persona o compañía. Gozamos de una buena reputación creada, bla, bla, bla…

También nos topamos con oportunas citas a personajes de lo más cool como Gandhi (que cubre la cuota humanitaria) o William Shakespeare (que cubre la cuota intelectual). Lo importante es que me han tocado la fibra sensible. Así funciona el marketing, porque siempre fueron muy majos. La cara amable del imperialismo no se ve allende sus propias fronteras. Si no fuera porque la historia demuestra su cara dura e hipocresía, la mera escucha de su nombre, Marathon, me causaría eyaculaciones a destajo tras la lectura de sus folletos propagandísticos.

Pero más allá de los graciosos anuncios televisivos de estas multinacionales de la rapiña, para variar, el imperio dispone de precisas armas para que las masas continúen adormecidas. Ya saben a qué me refiero. Por ejemplo, el prestigiosísimo (cada vez menos) The New York Times ha dado cabida a tesis imperialistas con ese estilo de aparente denuncia y mensaje nítidamente positivista respecto a lo que sucede en países como GE. En un triste reportaje de Nicholas D. Kristof en Octubre de 2006, tras glosar algunas de las miserias y excesos del régimen de Obiang, llegaba a decir que:

…esto es grotesco, pero está cambiando. Aquí, en GE, la tortura ha disminuido y dos miembros de la oposición del parlamento hacen críticas públicamente. El gobierno participa en la iniciativa anticorrupción de Tony Blair (un genial programa para ayudar a los países pobres), y el Primer Ministro Ricardo Mangue me dijo que su gobierno empezaría a publicar los presupuestos para intentar asegurar más transparencia.

Esto sí que es grotesco, tal y como lo han leído, si no se me ha olvidado el poco inglés que sé. Este patético chupatintas, más allá de lo evidente, nos viene a decir que GE es un desastre pero que es optimista. Supongo que las mejoras previstas por este fino analista, fantasioso hasta el ridículo, concuerdan con lo observado por los enviados de nuestros partidos políticos en las elecciones de Mayo de 2008 (como comentaba en la nota 2), en las que con 100 escaños en liza para la asamblea legislativa y con dos partidos pugnando por ellos, los afectos al presidente lograron 99, por 1 de la oposición. Ni Cuba presenta semejantes credenciales… afortunadamente.

Déjenme que meta un poco más el dedo en esta llaga, aprovechando que volvemos a mencionar a esos parlamentarios españoles que en 2008 se contagiaron del optimismo que parece invadir a conspicu(l)os analistas. En un artículo en La Jornada con preciso titular, publicado en Agosto del año pasado con motivo de la cumbre de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) a la que, fíjense, pretende incorporarse GE, nos hablaban de las matizaciones y relativizaciones que surgen espontáneamente en el seno de ciertos países respecto a regímenes como el que aquí nos ocupa cuando hay intereses económicos de por medio. Un analista comentaba con descaro que:

…el ambiente es el más propicio para los negocios: apertura económica, crecimiento del 15.8% entre 2002 y 2006, pero manteniendo un régimen totalitario que garantiza la mano de obra disciplinada que suelen reclamar las transnacionales.

La falta de escrúpulos queda reflejada en estas declaraciones del presidente, entonces saliente, de la CPLP, que dijo que:

…la comunidad formada por ocho países democráticos, va a ejercer una influencia para mejorar la situación…

(“mientras intentamos chupar del bote guineano”, le faltó añadir)

Todo en perfecta sintonía, a mi juicio, con la percepción de los parlamentarios españoles que acababan de mostrarse esperanzados ante la presunta evolución democrática del régimen de Obiang. Pero algo cambió para mí respecto a GE cuando, documentándome para este escrito, leí que el Pocero de Seseña, el famoso Francisco Hernando, pretendía edificar unas urbanizaciones en territorio guineano. Así lo contaban en El Economista:

Parecía casi de ciencia ficción, y de hecho, pocos eran los que creían que Francisco Hernando, El Pocero de Seseña, acabaría exportando su modelo de desarrollo urbanístico a África.

No daba crédito, y casi me creí al representante del gobierno guineano que trató de desmentir la noticia:

El viceministro de Hacienda del país africano asegura que los proyectos del constructor son fantasmas.

Un reciente reportaje de diagonal pone al descubierto las oscuras maniobras de este profesional de la especulación inmobiliaria a tiempo completo. Lean, lean estas palabras extraídas de dicho reportaje:

El constructor investigado por la escandalosa operación urbanística en Seseña (Toledo) ya está embarcando sus grúas rumbo a las tierras de Teodoro Obiang. Además, Francisco Hernando va a promocionar al dictador en su nuevo equipo de MotoGP, puntal de la campaña de imagen a la que se lanza para tapar su estrategia más fructífera: los tratos con los políticos.

Así que cuando vean a Sete Gibernau subido en su motocicleta del mundial de Moto GP, recuerden de dónde sale su patrocinio. A mi juicio, lo más gracioso es que este señor es el flamante jefe de comunicación del señor Hernando, y no hace mucho que empezó a ganarse el sueldo con un artículo digno de análisis en PR Noticias (6), en el que decía cosas como éstas:

Y habríamos asistido a una retahíla de condenas justas y oportunas. Ninguna en el caso de Guinea, país que tiene muchos más avales democráticos que el régimen de Fidel.

Pero lean más, que no tiene desperdicio:

En Guinea la oposición se sienta en el Parlamento, y los opositores hacen campaña en la calle, mientras en Cuba purgan su disidencia en prisión.

No se pierdan, que no es momento de defender a Cuba: lo que aquí interesa es poner de manifiesto el intento por parte de Urdaci por defender a GE ante las evidencias que impiden hacerlo desde el respeto por los ddhh. Y vaya si se esfuerza:

Si las cosas se hacen bien Guinea será pronto uno de los centros comerciales y financieros del continente. Y en este proceso España está ausente. Grave error.

Clavadito a los memorándums de Marathon, salvo por ese espíritu tan perejilesco y neo glorioso-imperial (patético) que sobrevuela su soflama. La capacidad de elevar el cinismo a arte por parte de este terrorista mediático carece de límites:

Nuestra opinión publicada no ha captado esas amenazas. Insiste en juzgar a Guinea Ecuatorial con la óptica europea, como si tuviera que cumplir los mismos estándares democráticos que los países occidentales. Son los guineanos los dueños del futuro de su país. Tienen un país en paz, con una situación muy diferente a la que sacude a algunos de sus vecinos. Y eso en África ya es mucho.

Resulta que tenemos entre manos un régimen represor y criminal, un régimen de terror que mantiene a su pueblo en la miseria mientras los líderes y su entorno viven a todo tren, algo que jamás se ha demostrado de tantos dirigentes para los que Urdaci guarda sus más selectos venenos, dirigentes o países que jamás merecerían un escrito como el que dedica desvergonzadamente a GE (7). Por el interés te quiero, Andrés. Y recuerden esta petición final del artículo:

No les juzguemos con el viejo paternalismo colonial con el que miramos las cosas que ocurren en Guinea.

Pues en GE ocurren cosas que, curiosamente, también han pasado en España, pero que tienen demasiada relación con el señor Hernando y sus actividades, como nos comenta Amnistía Internacional en el informe de 2008 correspondiente a dicho país:

En enero, una ola de incendios arrasó varios barrios de Malabo, cuya demolición estaba prevista, y destruyó un centenar de casas, con lo que otras tantas familias quedaron sin hogar. Algunos barrios se vieron afectados por varios incendios. Uno de los incendios del barrio de New Building (también conocido como Campo Yaundé) tuvo lugar dos días después de que el primer ministro informara a los residentes de que se iba a demoler la zona a fin de construir nuevas viviendas sociales.

Afortunadamente para Urdaci (y para Sete Gibernau) a su jefe, el señor Hernando, no le van a faltar terrenos en los que edificar en su aventura africana.

Si algo ha quedado claro en estas líneas es que Guinea Ecuatorial es un caso paradigmático de la ignominiosa deriva de la plaga imperialista, drama estructural de la raza humana, de la historia de la humanidad, drama que en absoluto hemos superado, una plaga que en nuestros días encabeza uno de los mayores y más perniciosos imperios de la historia, los Estados Unidos de América, seguido perrunamente por muchos otros países, incluyendo el Estado español y a la Unión Europea, presas de sus (nuestras) ambiciones, de su (nuestra) inagotable codicia, de su (nuestra) falta de escrúpulos. Teodoro Obiang es un sátrapa elevado a la máxima potencia, un criminal que mantiene a su pueblo en unas condiciones paupérrimas mientras se pavonea abiertamente de sus ingentes riquezas, con descaro absoluto, con total impunidad. Los gobiernos imperialistas, presos de los intereses económicos y empresariales de sus multinacionales (cuando no de los propios) hacen la vista gorda a la escandalosa coyuntura guineana y reservan sus mejores y más virulentos ataques y dureza verbal para países como Cuba, Venezuela o Irán, países que en absoluto se pueden comparar al estado africano porque en absoluto igualan su irrespetuosidad por los ddhh. La hipocresía reina majestuosa en multitud de cancillerías mientras los medios de comunicación que, curiosamente y como hemos comprobado, no han escatimado artículos críticos hacia países como el que aquí nos ocupa, terminan por crear una dinámica justificadora y positivista mientras relativizan, cuando no aplauden, los crímenes de un régimen demencial.

Desde La Habana me preguntan: ¿que siento ante todo esto? Mi respuesta es sencilla: asco, siento asco al constatar una vez más lo mal que funciona este podrido y apestoso mundo, podrido y apestado a causa de la omnipresente plaga imperialista (8).

Notas:

(1) Ver Guinea Ecuatorial: dictadura y petróleo. Sobre su PIB per cápita, se mencionan los 44 mil dólares en este artículo.

(2) Falsimedia lo explica con claridad en varios artículos, como éste, en el que se dice que, en 2015, EEUU recibirá del golfo de Guinea el 25% del crudo que necesita, por el 15% que importa en la actualidad, o que el 50% de la población carece de agua corriente y el 19% de los niños están desnutridos. Si leen con atención el artículo descubrirán que hasta el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de los EEUU demostró que el Banco Riggs permitió a Teodoro Obiang el manejo turbio de más de 600 millones de dólares en diferentes cuentas, dinero procedente mayoritariamente de Exxon Mobil y Marathon. Por cierto, el banco Santander recibió, según la investigación, 26.4 millones de dólares en transferencias del Banco Riggs. En un artículo en The Independent aludían, en la misma línea, a una investigación de Global Witness que dejaba bien clara la “movida”. En España, toda Falsimedia lo sabe. Por último, en el largo reportaje de Juan Jesús Aznárez, nos habla de la visita de varios parlamentarios españoles (del PSOE, PP y CIU) a GE con motivo de la farsa electoral de hace ya casi un año, de la que llegaron a decir, siguiendo la línea marcada por el Ministerio de AAEE, que era un

nuevo paso en el proceso de democratización de GE y un avance en materia de garantías electorales respecto a las elecciones celebradas en 2004, que deberá ser mejorado y completado en futuras convocatorias.

Piensen en las habituales declaraciones de estos partidos políticos sobre Cuba para entender la escandalosa hipocresía de la que hacen gala. ¿Por qué de pronto tanta contención, optimismo y buenos augurios respecto a GE? Curiosamente (o no tanto), CIU cambió su opinión, casi a contrapié, lejos del yugo diplomático mas dentro de un ciclón de formidable hipocresía, al quejarse por lo sucedido en aquellas elecciones (debo entender que su enviado a GE no pudo salir del corsé con el que le vistió el Ministerio de AAEE en aquel momento, por entender algo, digo).

(3) En un entretenidísimo artículo en el mismo medio de Falsimedia, John Carlin nos hablaba hace unos años de la Jauría sobre Guinea, argumento ideal para una nueva producción hollywoodiense, que incluía a un conocido vástago. La historia es de sobras conocida, pero merece la pena leer esta trepidante versión. El señor Carlin ha escrito numerosos artículos para El País sobre GE, y le han llovido numerosas críticas por su tibieza o falta de interés en señalar las contradicciones de nuestros representantes diplomáticos, pero domina el relato de tintes novelescos.

(4) Abundando en la línea de tibieza de nuestro país con el tirano que gobierna GE, recomiendo la lectura de este artículo del periódico Diagonal en el que, entre otras cosas, nos refrescan la memoria:

Las relaciones con Guinea han sido una constante: Aznar se reunió con Obiang siete veces en ocho años, y el Gobierno de Zapatero ha mantenido varias reuniones con el dictador desde 2004.

Cabe añadir, por citar un par de ejemplos, que en otros países se han hecho eco de las maniobras de aproximación al régimen de Obiang por parte de los respectivos gobiernos, como en el caso del Reino Unido que, según se desprende de un reportaje (en inglés) de The Guardian:

…investigaciones en tres países africanos ricos en recursos (Angola, GE y Liberia) nos enseñan como multinacionales británicas han negociado tratos que, según los críticos, juegan contra los intereses de algunas de las personas más pobres y traumatizadas de la Tierra.

No tardaron muchos días en WebIslam en profundizar en el asunto con este reportaje. El segundo ejemplo, claro está, nos lleva hasta el otro lado del Atlántico, donde este preciso y largo reportaje del Washington Post, que profundiza en el “caso Riggs”, pondría en antecedentes al menos pintado. En dicho texto, interesantísimo, se pueden leer cosas como que:

…las compañías petrolíferas hicieron pagos por más de 4 millones de dólares para apoyar a 100 estudiantes de GE que estudian en el extranjero, muchos de los cuales son cercanos a oficiales del régimen.

¿A qué me recuerda esto? El imperio siempre ha sido fiel a sus políticas expansionistas, con su totalitarismo sociológico, ideológico y cultural, profundamente nauseabundo.

(5) Para el que quiera profundizar en las vicisitudes imperialistas de las multinacionales estadounidenses, recomiendo efusivamente este blog, en el que se desmenuza la historia, desarrollo e influencia de la United Fruit Company en América Latina, poniendo especial énfasis en el aspecto propagandístico.

(6) Uno de los medios más críticos con el Pocero por sus actividades en Seseña, finalmente adquirido por el mismo Pocero, lo que trajo consigo un “sorprendente” cambio editorial (lean esto para comprobarlo, escrito por el director de dicho medio). Obviamente, si ahora tratas de bucear en su hemeroteca, ha desaparecido cualquier atisbo de las antiguas y duras críticas hacia el nuevo dueño.

(7) Más sobre la relación entre Urdaci y Hernando aquí, aquí o aquí.

(8) Espero que disculpen la longitud de este escrito. No ha sido fácil gestionar la montaña de información que tenía a mi disposición. No soy periodista y espero que lo tengan en cuenta, aunque espero haber dado al conjunto un mínimo de sentido.

Venga... meta ruido por ahí



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