icities

Mi padre contaba que el suyo le acostumbró desde pequeñito a abrir el diccionario al azar todos los días, y aprender al menos tres o cuatro palabras cada noche. Yo he estado este fin de semana en Candelaria, Tenerife, en el iCities 09 como saben todos ustedes, y he aprendido muchas cosas, entre ellas un verbo, un verbo maravilloso: “desvirtualizar“, que, si tuviese que incorporar al diccionario, sería con una definición más o menos como la siguiente: “acción de conocer fuera de la red a aquellas personas con las que, hasta el momento, sólo se había mantenido contacto a través de internet“.

Sobre el meollo del asunto, otro día les escribiré algo, aunque no puedo evitar decirles aquí que la mesa redonda en la que participé -sobre política 2.0- me dejo un cierto sabor agridulce, ya que desde el público salió a relucir esa especie de desconfianza que tienen algunos -ocultos en sus torres de marfil, sin separar la basura, cobrando en B y mirando para otro lado cuando se les pide algún compromiso político- hacia todo lo que proviene de eso que llaman la clase política, como si los políticos no fueran una mera representación de la ciudadanía con todas sus miserias y valores. Desde posiciones extremadamente frikis se acusaba a los miembros de la mesa de escaso compromiso con las nuevas tecnologías y de acudir a hacer proselitismo y a intentar darles lecciones a ellos (y ellas) que tanto saben sobre todo. Me molestó, me molestó bastante, para qué lo vamos a negar. Aunque después tuve ocasión de escuchar a Sebastián Lorenzo, y se me quitó la mala leche en seguida. Eso sí,  hubo que aguantar -dentro de la sala, porque yo estaba dentro- a los ciudadanos ejemplares tuiteando que los políticos habíamos echado nuestro rollo y nos habíamos pirado.

Y si yo no soy político, ¿a mí por qué me cabrea todo esto?

Venga... meta ruido por ahí



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