Yo sé que lo que voy a hacer no está exento de cierto riesgo, porque si unos -los míos- dirán que me he hecho cayista, otros -los malos- dirán que soy un tibio y un anticomunista, pero a mí me gustó anoche Cayo, ya saben ustedes, el lider de la izquierda. En primer lugar, creo que estuvo bien con las respuestas, fue claro, y decidió no hablar el idioma de los políticos, sino el de las personas. Y eso es siempre de agradecer. Me gustó también que reconociera que estaba nervioso. No es un superhombre, que lo tiene todo previsto, sino un ciudadano más o menos medio que desempeña en un momento determinado un papel político. Me gustó que algún tema -a pesar de lo entregado del público- le pilló por sorpresa, como la pregunta de Bolonia, y no atinó a responder más que con algunos lugares comunes. Me encantó la claridad que tanto se echa en falta en este país cuando se habla desde las instituciones sobre la Iglesia. Pero sin duda, lo que más me gustó fue la referencia a sus hijos. El máximo dirigente del tercer partido político en número de votos dijo que su hija está encerrada con sus compañeros en alguna universidad protestando contra el Plan de Bolonia, mientras que su hijo, economista con empleo precario, cobra un salario basura de 200 euros. Y es que, en contra de lo que muchos creen, los políticos de IU, en su inmensísima mayoría, “no se lo llevan crudo“, por utilizar la fea expresión que utilizó ayer Cayo Lara. Hoy soy un poco más cayista que ayer, y espero que menos que mañana…

También escriben sobre el asunto: Moscas en la Sopa, La Azotea, Henar MorenoMultiverso incognoscibleEberhard Grosske, Desde la Cantera, Mis cosas y las tuyas, Ceros a la Izquierda, Quien mucho abarca, Sotoencameros.

Venga... meta ruido por ahí



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