Me ha indignado saber dos cosas, por la prensa de ayer, aunque no tuve tiempo para comentárselo a ustedes, así que aprovecho un rato de novillos en Icities para escribir una breve, pero espero que contundente, entrada. La noticia que me ha indignado es el sms que le dejó Rosa Aguilar a Cayo lara: “no seáis demasiado duros conmigo“. Francamente, no entiendo cómo puede pedir semejante cosa, cuando ella misma está avalando a su nuevo jefe, José Antonio Griñán, que insinúa que el PSOE tiene más  redes tendidas en el interior de IU. Es de una deslealtad extrema, pero característica y bien conocida en Rosa Aguilar.  Igual que el sms de Rosa Aguilar, me ha sorprendido la actitud todos los dirigentes de IU que se han pronunciado sobre el asunto, y de muchos bloggers criticando la parte política del abandono de la izquierda por parte de Rosa Aguilar, pero concediéndole respeto personal. Y me sorprende porque mi posición es justo la contraria: a mí, la decisión que ha tomado Rosa Aguilar podrá suscitarme respeto político, pero en ningún caso respeto personal.

Ayer, don Juan Berga, nos recordaba cuál fue la actitud de Rosa Aguilar como martillo de herejes en las épocas más oscuras de Julio Anguita y la pinza. Por eso, no tengo nada claro cómo la recibirán en el PSOE algunas personas, como Diego López Garrido o Carlos Carnero -por los que, por cierto, siento pleno respeto tanto personal como político- a las que la ex-alcaldesa de Córdoba acosó y sancionó cuando dirigía con puño de hierro el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida.

Pero lo que me interesa destacar, sobre todo, es la última etapa de Rosa Aguilar en IU. Hace apenas cinco meses, en Rivas, Rosa Aguilar maquinó  e hizo valer sus apoyos para imponer sus condiciones en la sensibilidad de la que formaba parte e influir todo lo posible en la candidatura de IU Abierta al Consejo Político Federal, e ir lo mejor colocada posible, y por supuesto, impuso sus tesis sobre la renovación, impidiendo que la candidatura de IU Abierta se renovara tanto como muchos hubiéramos querido. Hace apenas cinco meses, Rosa Aguilar aceptó entrar a formar parte del Consejo Político Federal de IU, así como de la ejecutiva federal, y aceptó la secretaría de Política Institucional, que no es moco de pavo.

Digo yo que si Rosa Aguilar se sentía tan lejana al proyecto de IU, si tan insatisfecha se sentía con el resultado de la IX Asamblea, lo que tenía que haber hecho es irse alejando paulatinamente, y por supuesto, no entrar a formar parte de una dirección con la que se sentía tan incómoda. En lugar de hacer eso, que habría sido respetable desde el punto de vista personal, lo que hizo fue pegarse como una lapa a IU hasta que tuviera la oportunidad de irse a algún lugar más calentito.

Y, como todo  tiene su porqué. El porqué de la acitud de Rosa Aguilar en los últimos meses nos lo explica con una lucidez que habitualmente no le adorna, don Paco Frutos, que ya saben ustedes que pampoco es santo de mi devoción: Rosa Aguilar ha utilizado a Izquierda Unida hasta el último minuto, es decir, hasta antes de ayer, para su promoción personal y política.

Ni más, ni menos.

Venga... meta ruido por ahí



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