Yo, en el fondo soy un radical. Aunque hago esfuezos por moderarme, porque creo que se puede conseguir más desde dentro que desde fuera, hay veces en que no puedo. Esta es una de esas veces. Entiendo que la lista de Iniciativa Internacionalista podía haber competido con IU, y que eso nos podía haber restado votos, entiendo también a mis compañeros -y amigos- a los que pronunciamientos como el que estoy haciendo les pueden poner incómodos. Pero no puedo evitar sentir un terrible enfado por la anulación por parte del Supremo de la canidatura europea de Iniciativa Internacionalista. Me produce una repugnancia sin límites, y me hace dudar si realmente vale para algo esta democracia, o tienen razón quienes dicen que no es realmente una democracia.

El argumentario de los partidarios de la ley de Partidos a la hora de prohibir candidaturas en otras ocasiones se cae ahora por su propio peso. Ellos suelen decir que es preciso prohibir aquellos partidos políticos que no son tales, sino que son en realidad una parte de ETA actuando como partido político, pero un comando más; cosa muy dudosa, ya que lo que hayque hacer no es prohibir el tal partido, sino perseguir a las personas individuales que, de una manera o de otra colaboran con ETA. Si una tintorería de Barakaldo la regenta un núcleo de etarras, lo que hay que hacer no es prohibir las tintorerías, sino detener a quienes cometían el delito. En cualquier caso, el argumento se cae ahora por su propio peso. Nadie en su sano juicio, y diga lo que diga, cree realmente que la candidatura de Iniciativa Internacionalista sea en realidad una parte de ETA, ni siquiera los juces indecentes que han votado por la anulación de la candidadatura, al margen de que en ella pudiera haber personas más o menos vinculadas a Batasuna. Con la prohibición de esta candidatura se nos está dando la razón a quienes criticamos la Ley de Partidos, porque se está confirmando que lo que ocurre en realidad, la voluntad política de lo dos partidos únicos -PSOE y PP-  de nuestra democracia orgánica es cercenar los derechos políticos de según qué personas porque piensen según qué cosas.

¿Cree el Tribunal Supremo que en esa candidatura hay miembros de ETA? ¿Entonces porque no están procesados o en prisión en lugar de estar montando candidaturas políticas? La respuesta es sencilla, y da miedo. Esto es así porque el Tribunal Supremo sabe bien que no hay etarras en dicha candidatura, aunque pudiera haber batasunos. Y además, la prohibición de Iniciativa Internacionalista abre una puerta que no sabemos dónde puede conducir.

Y dicho esto, me piro a M´scu. Vuelvo dentro de siete días.

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