mitxeleneaPor don Mitxel

Vamos a imaginar por un momento que desde la transición y hasta este momento, hubiera sido el señor Patxi López quien haya venido gobernado Euskadi, sólo o en coalición, después de haber ganado todas las elecciones, y vamos a imaginar también que hace un par de meses escasos, el señor Ibarretxe -tras ilegalizar a una fuerza política que le estorbaba para que le dieran los números- es quien ha accedido a la lehendakaritza, vamos, que ha sido aupado a la misma por sus compañeros de Madrid.

Se me ocurre que, en primer lugar, el ministro del Interior del gobierno central -del PNV por supuesto y conmilitón por tanto de Ibarretxe- no habría podido dar rienda suelta a esa verborrea tan cutre que le es propia cuando, a primera vista, hay una cuestión insoslayable que, sin embargo, se han pretendido soslayar: que es tal la desidia y el relajo del Ministerio del Interior, que el asesinado -que no era cualquiera, sino un responsable de los servicios de Información de la Policía, destinado nada menos que en Bizkaia-  aparcaba su vehículo en plena calle, y allí lo dejaba por la noche, más o menos en el mismo lugar, y en un barrio donde todo el mundo sabía quien era.

Me imagino que alguien le hubiera recordado a este ministro (en su calidad de compañero del señor Ibarretxe), que ETA es una banda que se dedica a  asesinar, y que cuantas más facilidades se le de, pues mucho peor para todos. Se le hubiera recriminado esa verborrea triunfal y, posiblemente, se le hubiera solicitado que ponga su cargo a disposición de alguien más competente. Incluso, se le habría insinuado que deje de dar facilidades a ETA mientras “sus hombres” no perciben, a cambio de arriesgar la vida, un salario digno que les de para alquilar un garaje.

En cuanto al gobierno vasco, presidido por don Juan José Ibarretxe -recuerden que hemos invertido los papeles con don Patxi-, salta a la vista lo que se le hubiera reprochado:

1.    Señor Ibarretxe, hemos asistido a la manifestación más floja de los últimos 25 años, pese a que el resto de fuerzas políticas han secundado con usted la convocatoria, y no han armado las artificiosas polémicas que usted solía cuando estaba en la oposición. Y ello, a pesar del ninguneo a las que usted  ha sometido al resto de partidos, a excepción de sus compañeros de viaje del PP.

2.    Señor Ibarretxe, en la vida es muy importante no perder la compostura, y para ello se hace necesario que usted distinga entre  un funeral y un mitin. No ha estado usted a la altura ni en el tono ni en el contenido.

3.    Señor Ibarretxe, usted debiera justificar por qué ya no son las organizaciones cívicas las que se encargan de leer el comunicado contra ETA al término de la manifestación y, en su lugar, lo hace usted. Un minuto de televisión, señor lehendakari, es un triste minuto si con él intentamos rentabilizar la muerte de un ser humano.

4.    Señor Ibarretxe, usted no tiene ningún derecho a insinuar que antes de su acceso al cargo, en Euskadi no se hacía todo lo que se podía en la lucha contra ETA, en su deslegitimación social y en su condena sin paliativos. Eso es sencillamente falso, y si lo que de verdad busca es la unidad, debiera revisar ese discurso frentista, difamatorio y ultra.

5.    Señor Ibarretxe, han vuelto a ser las FSE las que detengan un nuevo comando de ETA en Gipuzkoa, mientras la Gendarmería hace lo propio en Francia, pues la Ertzaintza sigue de brazos cruzados.

6.    Señor Ibarretxe, en menos de dos meses usted ha retrocedido tres décadas en la lucha contra ETA.

Esto es exactamente lo que hubiera ocurrido si además de ser lehendakari, el señor Ibarretxe hubiera tenido el comportamiento que nunca tuvo, es decir, el comportamiento de don Patxi López: sectario, torpe, carroñero e involucionista.

Espero, amables lectores, que sepan apreciar la falta de ironía y sarcasmo en este escrito. Sepan, en todo caso, que esta inusitada seriedad se la dedico a la memoria de don Eduardo Puelles, que en paz descanse.

El hecho de invertir los papeles entre el lehendakari Ibarretxe y el señor López, es simplemente un recurso destinado a que ustedes digieran mejor la cruda realidad de este país que se llama Euskadi.

Aunque no les guste.

Venga... meta ruido por ahí



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