Me interesan especialmente los personajes de transición, esos personajes que vemos con frecuencia en las novelas y en las películas, que saben que forman parte de un pasado al que ayudan a morir, aunque sepan también que ayudan a nacer a un mundo en el que ellos no tienen lugar. Tom Doniphon, el personaje al que interpreta John Wayne en El hombre que mató a Liberty Valance, es uno de esos personajes: es un pistolero, un hombre sin ley, el contrapunto de Ransom Stoddard -James Stewart-, que es quien quiere convertir en estado al territorio de Arizona, para someterlo al imperio de la Ley y liberarlo del yugo de los ganaderos y de sus matones, entre los que probablemente estuvo años atrás el propio Doniphon, y hoy destaca Liberty Valance, el malo, el garante de un pasado que se resiste a desaparecer.

Ayer cometí un error, y me dejé llevar. Equivocadamente, por cuatro lecturas en la prensa y el seguimiento de lo que ocurría en Irán, creí detectar en Mousavi a uno de esos personajes fronterizos. El error no fue tanto considerar a Mousavi como tal, sino hacerlo al calor de los acontecimientos. Es muy dificil no equivocarse cuando se intenta reconocer a este tipo de pesonajes fuera de las novelas, las películas o los libros de historia. La pasión política, la toma de partido, la simple contemporaneidad con ellos, son gafas oscuras que impiden reconocerlos. Sigo pensando que Ahmanideyah representa a la extrema derecha confesional, y sigo simpatizando con Mousavi -entre otras cosas por su pasado que contrasta con sus posiciones actuales- pero no me atrevo a mantener una postura tan clara como la de ayer. Así que les pido disculpas a ustedes por la entrada de ayer, y ni les pido que la olviden -soy poco amigo del realismo socialista- ni les garantizo que no vaya a caer en el mismo error otro día cualquiera de los venideros.

Queda pues dicho.

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →