Vean, vean, y lean.

Una vez acabada la intervención de doña Reyes, no tengo nada que decir, salvo lo siguiente:

  • ¡Toma, toma y toma!
  • ¿Al pobre Beteta no habría que declararte especie en peligro de extinción? A mí me da pena el hombre, escuchando doña reyes y hundiéndose en el escaño, que parace que se va a convertir en crequeta.

Venga... meta ruido por ahí