El Ejército de Honduras, a las órdenes de la Iglesia y la oligarquía hondureña, está inmersa en lo que suelen hacer los ejércitos cuando el gobierno legítimo toca los intereses de los poderosos: dar un golpe de estado. Veremos cómo acaba, supongo que mal, porque al presidente legítimo le han secuestrado brutalmente unos militares encapuchados y le han dejado en Costa Rica, han puesto en busca y captura al Gobierno legítimo -la ministra de Exteriores está al parecer en paradero desconocido, en manos de los militares golpistas- y han secuestrado, aunque parece que luego les han soltado, a los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Lo curioso de este golpe de estado que vamos siguiendo por la prensa, es que ocurren ciertas cosas que nos hacen pensar en el mundo al revés.

Luego, hay otra cosa que también me ha llamado la atención, más propia del mundo al revés que del real: el presidente de Estados Unidos condena el golpe: se ha declarado “consternado” y ha pedido “respeto a las normas democráticas“, lo cual, para el que no sepa entender, viene a querer decir que hay que dejar al gobierno legítimo que gobierne. Toda una ruptura en la linea histórica de la política exterior de los Estados Unidos, consistente en patrocinar, apoyar y organizar los golpes de estado de la derecha contra los gobiernos democráticos a lo largo y ancho del orbe. Obama y Honduras han roto dicha tradición.

Venga... meta ruido por ahí



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