El Ejército de Honduras, a las órdenes de la Iglesia y la oligarquía hondureña, está inmersa en lo que suelen hacer los ejércitos cuando el gobierno legítimo toca los intereses de los poderosos: dar un golpe de estado. Veremos cómo acaba, supongo que mal, porque al presidente legítimo le han secuestrado brutalmente unos militares encapuchados y le han dejado en Costa Rica, han puesto en busca y captura al Gobierno legítimo -la ministra de Exteriores está al parecer en paradero desconocido, en manos de los militares golpistas- y han secuestrado, aunque parece que luego les han soltado, a los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Lo curioso de este golpe de estado que vamos siguiendo por la prensa, es que ocurren ciertas cosas que nos hacen pensar en el mundo al revés.

El prestigioso diario global, también conocido como El País, publica un vergonzante editorial en el que asegura que claro, que si el presidente legítimo no se empeñase en gobernar, pues que no se habría desatado la crisis, porque según El País, lo que está ocurriendo en Honduras, que lo sepan ustedes, no es un golpe de estado, sino una “crisis”. ¿Ustedes se imaginan un editorial de El País contra las minifaldas y los escotes que provocan “crisis hormonales” a los violadores? Pues más o menos, lo mismo. Un editorial indignante, en el que la expresión “golpe” sólo aparece una vez, y es para ridiculizar a Hugo Chávez por emplearla como descripción de su “crisis”. ¡Qué vergüenza, El País! Por cierto, si quieren información periodística honesta, en vivo y en directo, sobre lo que ocurre en Honduras, vean Telesur.

Luego, hay otra cosa que también me ha llamado la atención, más propia del mundo al revés que del real: el presidente de Estados Unidos condena el golpe: se ha declarado “consternado” y ha pedido “respeto a las normas democráticas“, lo cual, para el que no sepa entender, viene a querer decir que hay que dejar al gobierno legítimo que gobierne. Toda una ruptura en la linea histórica de la política exterior de los Estados Unidos, consistente en patrocinar, apoyar y organizar los golpes de estado de la derecha contra los gobiernos democráticos a lo largo y ancho del orbe. Obama y Honduras han roto dicha tradición.

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