Ayer decidí apagar la radio. No aguanto más ni a Francino, ni García Campoy ni a Lucas, ni a sus rebaños de colaboradores y contertulios. Qué fin de campaña nos están dando. Que es verdad que la política es una mierda, o al menos que los dos grandes partidos son dos grandes mierdas, mientras que los pequeñitos somos pequeñas mierdecitas, menos olorosas, mucho menos olorosas que las otras pesadas y pastosas boñigas, pero no es menos cierto que los medios de comunicación no huelen mucho mejor… Ni Campoy, ni Francino, ni Lucas pueden decir nada a los políticos: el retrete necesita a la mierda, y averigüen ustedes quién es cada cual. ¿Qué tipo de hipocresía es la que mueve a los contertulios de las noches de la SER a criticar si Güemes ha dicho tal cosa, o Pajín ha dicho otra, y a estar criticando y criticando y criticando a “los políticos” en general por cómo hacen la campaña, si ellos llenan sus minutos desinformativos con las paridas planetarias de Pajín y la mala educación de Güemes? ¿Por qué, en lugar de dedicar minutos y minutos a criticar -por supuesto, sin nombrarlos directamente- a PP  y PSOE por sus invectivas permanentes y poco políticas, no llenan sus programas informando sobre lo que proponen las formaciones políticas que sí proponen cosas? ¿Por qué meten a todos en el mismo saco? ¿Por qué se quejan tanto de la abstención -cuya responsabilidad achacan a los políticos- si ellos mismos la fomentan sirviendo de altavoz a las aznaradas de unos y otros y escondiendo y ninguneando a los partidos poqueños, que sí creemos en Europa, que sí nos presentamos a las elecciones, mientras no nos ilegalicen, que todo se andará?

Venga... meta ruido por ahí



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