mitxeleneaPor don Mitxel

Basta ya de mirarme este seductor ombligo, de hablar y comentar sobre Euskadi. Intenta gobernar don Patxi  y ya es hora de que se note también en esta pantalla. No vamos a hablar, pues, de vascos, de nacionalistas vascos. Sino que vamos a hablar de españoles, es decir, de no nacionalistas españoles, ya saben, esos que ya duermen más tranquilos porque la obra comenzada por don Pelayo, bien encauzada por doña Isabel  y don Fernando, ha sido por fin culminada por don Patxi.

Es decir, que lo de ser español es misión divina, uno nace español por algo, cojones, para ejercer como tal y vigilar que también cumplan quienes piensan o sienten de forma distinta. Así son los no nacionalistas españoles, siempre ojo avizor ante la amenaza secesionista…

Para distinguirlos es fácil si juega la selección española, pues además de celebrar los goles de la “roja” (porque le llaman la roja, no confundir con la roja-separatista), suelen aborrecer la sola posibilidad de que vascos o catalanes tengan su propia selección, vamos, que los no nacionalistas españoles no están por la labor de que los nacionalistas tengan su selección futbolera o siquiera de ping-pong. Y no lo aborrecen porque sean nacionalistas españoles -qué coño, si tratamos con no nacionalistas-, sino porque consideran, en plan científico, que un ente superior como España no es comparable a lo que vulgarmente se llaman provincias.

Pero si a usted no le gusta el fútbol y lo que le va es la tertulia internacional, también lo tiene fácil para desenmascarar a los no nacionalistas españoles, que normalmente no hace fata desenmascarar, pues se reivindican ellos solitos más chulos que un ocho. En cualquier caso son los que defienden el diálogo en países y conflictos más o menos lejanos y exóticos como el palestino, el saharaui, el colombiano, el sudafricano, el irlandés… vamos, donde los muertos no salpican, nada que ver con un conflicto también violento que se exprese dentro de las fronteras patrias, pues todos sabemos que el caso de Euskadi es diferente al de esos países, mientras que unos mínimos conocimientos de geopolítica nos dirán lo mucho que tienen que ver entre sí Sudáfrica, Irlanda, Palestina, Colombia o la RASD.

A la caza, perdón, a la búsqueda del no nacionalista español se pueden ensayar muchos otros métodos. Por ejemplo, escuche atentamente: si alguien canta la Internacional en castellano o español -son bilingües- es un rojo no nacionalista español, un internacionalista, qué carajo, al contrario de ésos que la cantan en euskara, que quedan irremisiblemente delatados como nacionalistas vascos pequeño-burgueses.

Es más, los no nacionalistas españoles  defienden la igualdad en “derechos y deberes” de los habitantes de las diecisiete comunidades autónomas patrias, pues esto es algo así como innegociable, sobre todo desde un punto de vista de izquierdas, que dicen algunos. Son los mismos que, por cierto, no tienen (al menos no expresan) mayores problemas en que Francia tenga su propio sistema impositivo, y Alemania, Mozambique o Bután. Es algo que yo no les sé explicar muy bien, pero me remito a los no nacionalistas españoles, que seguro que alguna explicación tienen que nada tenga que ver con España.

El no nacionalista español es el que considera una gran noticia que a Euskadi la desgobierne don Patxi López. ¿Por qué? Pues porque por fin los no nacionalistas españoles han desalojado a los nacionalistas vascos de Ajuria-Enea, que ya saben que es bueno que corra el aire, en Euskadi me refiero, no en Andalucía, Extremadura y España entera.

Un no nacionalista español considera horroroso que a un niño se le imponga el euskara o el catalâ, pues consideran que ya es suficiente si le imponemos el castellano o español.

Un no nacionalista español.., en fin, es fácil distinguirlos, normalmente un no nacionalista español es más tonto que mandao hacer de encargo. Vamos, nada que ver con ese puñado de españoles, vascos o de donde sean,  que siguen defendiendo las bondades de poner los ordenamientos jurídicos a disposición de las voluntades democráticas  -en lugar de a la inversa, que es lo que ocurre ahora-, y ello con el maléfico y filoterrorista fin de que  podamos resolver los conflictos de forma armoniosa, pacífica y democrática. Esos son unos traidores a los cojones patrios, dicen los no nacionalistas españoles. Y unos equidistantes, añado yo.

Ale, empieza el concurso, a ver quien de ustedes resulta más no nacionalista español.

(Uy, qué apretao lo vamos a tener…)

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